El portavoz de English Scots for Yes afirma que la independencia será positiva para Inglaterra y asegura que Escocia “es distinta y, por lo tanto” tiene distintas necesidades

El inglés Steve West pide el ‘si’ a la independencia escocesa. Foto: Oier Llinás
El próximo día 18 de septiembre, habrá escoceses que voten a favor de la independencia y otros se decanten por mantener el statu quo actual. Los unionistas cuentan también con que los 400.000 ingleses viviendo al norte de la frontera apoyen la continuación del Reino Unido tal y como se conoce hoy en día. Sin embargo, hace dos meses se creó la plataforma English Scots For Yes. Adherida a la campaña independentista Yes Scotland, representa a todos los nacidos al sur de la frontera que votarán a favor de la separación. Su portavoz es Steve West (Durham, 1962) y asegura que “lo importante no es dónde se haya nacido, sino hacia dónde se quiere ir todos juntos como país”. Responsable del departamento informático de una empresa escocesa, lleva afincado en el país más de 13 años y mantiene que, tras vivir en Escocia, “cualquiera se da cuenta de que es una nación diferente”. Además, insiste en que la independencia sería “buena” también para Inglaterra.
Llama la atención ver a un inglés votando a favor de la independencia escocesa, ¿no cree?
-Precisamente, me di cuenta de que muchos ingleses, simplemente por el hecho de serlo, votaban “no” de manera automática, sin tener en cuenta las razones. Eso me preocupaba porque veía que los independentistas no teníamos una manera específica de comunicarnos con ellos. El resultado es English Scots For Yes que también me permitió darme cuenta de que había más gente que pensaba como yo.
¿Qué importancia le dan a la historia entre escoceses e ingleses?
-Yes Scotland no mira al pasado, sino al futuro y a una democracia moderna. Eso es lo que nos gusta. Por supuesto, tiene importancia pero creo que mucha menos de la que se le quiere dar. Hace 20 o 30 años sí hubiera habido razones históricas más importantes pero, actualmente, la sociedad es muy diversa y multicultural. Se ha diluido y, por lo tanto, la idea es mirar hacia el futuro.
Además del futuro, ¿qué otras razones llevan a un inglés a votar a favor de la separación?
-Realmente, las mismas que los escoceses. En mi caso, principalmente, el querer ser una sociedad más democrática, más accesible. Westminster está muy lejos de un modelo democrático que tenga en cuenta a los ciudadanos. En pleno siglo XXI, una de sus cámaras, la de los Lores, ni siquiera es elegida democráticamente.
¿Y cómo es la relación de Londres con Escocia?
-Para empezar, Escocia es distinta y, por lo tanto, tiene distintas necesidades. Lo que votan allí no sirve aquí. Por ejemplo, la sanidad está privatizándose en Inglaterra. Hay mucha corrupción, ya que muchos conservadores tienen intereses en empresas médicas y, por lo tanto, hacen negocio con estas privatizaciones. En Escocia el sistema es completamente público, y queremos que se mantenga, pero sin la independencia no tenemos la seguridad de que vaya a ser así.
Sin embargo, los unionistas ya han prometido aumentar la autonomía escocesa si se vota en contra de la separación.
-Efectivamente, pero no tienen credibilidad. Lo mismo dijeron durante el referéndum de 1979 y, finalmente, ocurrió todo lo contrario. Es una estrategia porque si hubiera una promesa consistente de devolución de poderes, no estaríamos hablando de un referéndum de independencia. Los conservadores desecharon que se pudiera elegir también como tercera opción la devomax, es decir, una ampliación sustancial de competencias. Pensaban que ganaría el “no” y ahora que las cosas no están tan claras intentan retroceder pero ya es tarde.
En cualquier caso, como inglés, ¿qué piensa de los poderes que se devolverían?
-Primero, que son poderes dados y retirados con el consentimiento único de Westminster. Hace poco se retiró una competencia relacionada con las ayudas a empresas de energía renovables. Es decir, Reino Unido también quita competencias a Escocia. Si hay un voto negativo, estoy seguro de que esto es lo que pasará. Además, la ampliación que han prometido no es nada útil. No hay un aumento real de poder para el Parlamento escocés.
¿Hay gente que piensa que, en su caso, apoyar la independencia es abandonar a Inglaterra a su suerte?
-Sí, es un argumento que se me ha hecho. Pero creo que la solidaridad no se detiene en la frontera. Solo por tener un gobierno propio no significa que dejemos de lado a Inglaterra. De hecho, creo que la independencia es buena para ellos porque el efecto sería mucho mayor.
¿De qué manera?
-Tras el “sí” comenzaría un proceso para cambiar las leyes británicas y permitir la creación del nuevo país. Los habitantes de Inglaterra podría aprovechar ese momento para cambiar y mejorar su sociedad.
¿Cuáles son los cambios que habría que afrontar?
-Hoy en día, todo el poder está en Londres y las regiones inglesas casi no tienen voz. Además, los cambios ocurren demasiado despacio. Se lleva hablando de abolir la Cámara de los Lores unos 100 años. Al final, la gente se cansa y deja de pelear. Este debate está volviendo a poner estos asuntos sobre la mesa. La separación podría ser el catalizador para que los ingleses empiecen a movilizarse. Están viendo que las cosas se pueden modificar, que los recortes y las privatizaciones no son inevitables.
¿Se transmite este mensaje en la campaña que realizan?
-Sí, por supuesto. De hecho, diría que todo este movimiento está ayudando a frenar las privatizaciones en el sur. Es cierto que la mayor parte de las encuestas todavía dan ganador a los unionistas pero mi experiencia de campaña me dice lo contrario. Cada vez más gente apoya la independencia y eso se ve en el día a día. La verdad es que, no sabría decir qué es lo que va a pasar.
¿Qué es lo que más le ha sorprendido de la campaña hasta el momento?
-El optimismo de los independentistas. Ya solo tener la oportunidad de un referéndum es como un sueño hecho realidad. Muchas veces, hablando con unionistas o indecisos ves que están un poco hartos de una campaña tan larga e intensa. Sin embargo, los favorables a la separación se lo toman mucho más en serio, hay una especie de urgencia entre ellos. Sin duda, es el movimiento político más grande de la historia del país.
¿Ha sorprendido la creación de un movimiento de ingleses a favor de la independencia escocesa?
-Sí. En mi familia, por ejemplo, se quedaron en shock. Pero eso es porque, además de las razones más técnicas para apoyar el “sí” hay también explicaciones de otro tipo. Al sur tienden a asumir que Inglaterra y Reino Unido es lo mismo. Sin embargo, está claro que Escocia es una nación, no una región más de Gran Bretaña. Y, tras varios años viviendo aquí, encuentro obvia la idea de que toda nación tenga derecho a elegir su propio gobierno.
Oier Llinás








