HACE alrededor de dos años, los grupos ecologistas Gurelur y Lurra hicimos entrega de 1.030 firmas en el registro del Ayuntamiento de Pamplona/Iruñea en apoyo de un manifiesto a favor del arbolado de la ciudad. Esta iniciativa surgió con motivo de las talas realizadas por Consistorio en los taludes del río Arga, -para resaltar la muralla- en la zona de Curtidores y que el concejal Ignacio Polo expresó “que solamente eran ocho árboles los talados y además estaban enfermos…”. Luego comprobamos que mintió a la ciudadanía y que lo talado en realidad eran 42 ejemplares de gran porte, 74 de porte mediano, 72 de porte pequeño. En total hacen 188 ejemplares, todos ellos sanos. No sabemos si para los puestos de responsabilidad del Ayuntamiento colocan a los más ineptos o si los ineptos son los que los colocan…
Han pasado dos años y en esa misma zona ha colonizado otro arbolado, en concreto el Ailanto (Ailanthus altissima), especie identificada como una amenaza para la sanidad vegetal, el medio ambiente y la biodiversidad por la Organización Europea y Mediterránea de Protección Vegetal (EPPO). Debido a su potencial colonizador y por constituir una amenaza grave para las especies autóctonas, los hábitats o los ecosistemas, ha sido incluida en el Catálogo de Especies exóticas Invasoras, aprobado por Real Decreto 1628/20111, estando prohibida en España su introducción en el medio natural, posesión, transporte, tráfico y comercio.
En el manifiesto también pedíamos -además de la destitución del señor Polo- que se apruebe de una vez el Plan Director de Zonas Verdes y Arbolado de la ciudad. En 2004 quedó finalizado y entregado al Ayuntamiento de Iruñea el Inventario de Zonas Verdes y Arbolado de la ciudad, conjuntamente con el Plan Director de Gestión, Normativas técnicas y Ordenanzas de los mismos. Estos trabajos fueron realizados por la empresa Tecnigral de Madrid por encargo del Ayuntamiento y con la colaboración del Servicio de Jardines municipal. Toda esta normativa todavía sigue esperando ver la luz.
Todos los elementos urbanos tienen en nuestra ciudad su propia normativa y/o ordenanza que los protege: las edificaciones, el alumbrado, las conducciones de agua y gas, etcétera, pero no el arbolado. A falta de una ordenanza municipal protectora, éste es considerado como si fuera equipamiento urbano y se encuentra indefenso frente a todo tipo de actuaciones agresivas y sin ningún tipo de derecho o protección frente a otros intereses.
Aunque pretenden vendernos una gestión ambiental sostenible de la ciudad, la realidad cotidiana en la ciudad evidencia lo contrario.
Juan del Barrio
Miembro de Lurra







