La acción simbólica quiere llamar la atención sobre el atasco de las medidas anunciadas en campaña por Hollande a favor de idiomas como el catalán, el vasco o el bretón· El gobierno francés prepara una ley educativa que no tiene en consideración estas lenguas. La ratificación de la Carta Europea de las Lenguas no llega.
Las entidades en defensa de las lenguas minoritarias de la República Francesa pedirán mañana día 15, frente a la sede de la UNESCO, “asilo cultural” ante la “discriminación lingüística sistemática” que sufren sus hablantes. Será una acción simbólica ante la sede del organismo internacional en París, un día después de que el Senado comience la revisión de la Ley de refundación de la escuela. Las entidades en favor de la diversidad lingüística están muy molestas porque esta ley, consideran, pasa completamente por alto la existencia de las lenguas propias fuera del francés, y no prevé una posición importante dentro del sistema educativo.
La convocatoria está convocada por entidades en favor del catalán, occitano, vasco, bretón, alemán, corso, así como de las lenguas propias de la Guayana y de las variedades lingüísticas de oïl.
Más allá de la Ley de refundación de la escuela, las organizaciones en favor de estos idiomas están decepcionadas con el gobierno francés y con el presidente François Hollande. Y es que Hollande se comprometió, durante la campaña electoral, a ratificar la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias (CELRM), un instrumento legal del Consejo de Europa que abriría la puerta a la obtención de una serie de derechos lingüísticos por parte de los hablantes de los idiomas minorizados. Pero una vez llegado al poder, Hollande no ha cumplido su promesa.
El pasado diciembre, un informe de la Comisión de Leyes Constitucionales apuntaba que la CELRM no se podría ratificar si antes Francia no cambiaba su Constitución. Y el pasado febrero, el presidente de la Asamblea Nacional francesa, Claude Bartolone, reconocía que los socialistas no tenían suficiente fuerza como para poder cambiar la Constitución, con lo que la ratificación de la Carta quedaba en el aire.






