Jean-Baptiste Sallaberry “El aeropuerto de Hondarribia no tiene futuro, aunque se haya declarado su excepcionalidad”

Jean-Baptiste Sallaberry Alcalde de Hendaia

Hoy se cumplen cinco años desde que Jean-Baptiste Sallaberry, ‘Battitte’, se hizo con la Alcaldía de Hendaia al frente de Bateginik Aintzina, una candidatura plural que reunía a ciudadanos de centro, derecha y nacionalistas, y que derrotó en las urnas al socialista Kote Ezenarro

Una gran foto panorámica de la bahía de Txingudi preside el amplio despacho de Sallaberry en la Casa Consistorial de Hendaia. Afable y exquisitamente educado, el alcalde se refiere de manera jocosa a su municipio como la “primera ciudad de Gipuzkoa”. A falta de un año para que se cumpla su mandato (es de seis años), Sallaberry cree que ha cumplido su principal objetivo: frenar la expansión inmobiliaria que desarrolló su predecesor en el cargo.

¿La crisis ha frenado la llegada de guipuzcoanos que deciden residir en Hendaia porque el precio de la vivienda es más barato?

Hay dos circunstancias que lo han frenado. Una es que hemos modificado el plan local de urbanismo. Lo hemos cambiado para bajar la densidad de construcciones de viviendas. Y también se ha frenado por la crisis inmobiliaria. Casi todas las viviendas que se hicieron en otras épocas eran de empresas promotoras que venían del otro lado de la muga. Pero ahora la crisis que se vive en Gipuzkoa ha frenado mucho el boom inmobiliario.

Hace unos años se estimaba que uno de cada cuatro vecinos de Hendaia procedía de Gipuzkoa. ¿Se mantiene esta proporción?

Son más.

¿Y el padrón de Hendaia refleja las cifras reales?

Es difícil porque aquí, cuando hacemos el padrón, contamos los vecinos barrio por barrio y se ve que la población está aumentando. Un 35% o 40% de los vecinos de Hendaia son de Hegoalde. Se nota en las escuelas porque los niños acceden a los centros y no hablan francés. No sabemos la cifra exacta de vecinos que vienen de Hegoalde, pero si paseas por Hendaia se nota. Se dice que Hendaia es la primera ciudad de Gipuzkoa.

¿Cómo han frenado la expansión inmobiliaria?

Controlando más los permisos de construcción y cambiando las reglas de juego. Hemos retrocedido en el tiempo para no dar demasiada posibilidad de construir cualquier edificación. Hemos endurecido las reglas.

¿En Hendaia se vivió una burbuja inmobiliaria?

Sí, sí. Y la consecuencia fue que los jóvenes de Hendaia que querían comprar un terreno o un piso en la localidad veían que era muy caro y tenían que irse a vivir a Urruña o Azkaine. No era normal. Hemos posibilitado la construcción de más pisos de VPO para que los jóvenes se queden a vivir en Hendaia.

¿Han bajado los precios de los pisos?

Han bajado un poco, pero Hendaia sigue siendo una ciudad bastante cara.

¿Corría el riesgo de convertirse en una ciudad de segunda residencia?

Con lo que se fue haciendo desde 2008, sí. Siempre procuro no decir que lo que se hizo en materia inmobiliaria antes de que llegáramos nosotros fuera una catástrofe. Pero la labor de un ayuntamiento es procurar que los jóvenes del pueblo no se tengan que ir fuera y que los ciudadanos de fuera del pueblo no lo compren casi todo.

Hace unas semanas se declaró la excepcionalidad del aeropuerto de Hondarribia. ¿Qué opinión le merece?

Me parece una decisión sabia. Quienes más sufren el aeropuerto son los vecinos que viven en el barrio junto a la playa. Todos los días soportan vuelos bajos. No es normal. Hay un acuerdo de 1992 que permite doce vuelos al día. Si se respeta ese acuerdo, correcto. Si no, ya hablé con el subprefecto para acudir a los tribunales para prohibir los vuelos que pasan por encima de Hendaia. En estos momentos de crisis ya no hay más de doce vuelos, así que respetamos el acuerdo de 1992. Pero no estamos dispuestos a que haya más vuelos ni a que se amplíe el aeropuerto.

¿Hoy en día no hay más de doce vuelos diarios?

No, no.

¿Descarta entonces acudir a los tribunales?

Sí. El año pasado igual hubo una o dos excepciones con más de doce vuelos, pero bueno… Fue una excepción excepcional.

¿Aplicar la excepcionalidad al aeropuerto es una buena solución?

Sí. Pero si los aviones que vuelan por encima de la playa de Hendaia pasaran por encima de La Concha, hace años que se hubiera cerrado el aeropuerto. Hay que respetar también a los vecinos de Hendaia.

¿El aeropuerto es un mal necesario para Hendaia?

Sí, sí. Si hablas con la gente que vive en el barrio de la playa… Hubo un acuerdo entre los gobiernos español y francés y hay que respetarlo, pero creo que el aeropuerto de Hondarribia no tiene futuro. Hay otro a 30 kilómetros (Biarritz), otro en Bilbao, otro en Vitoria, en Pamplona… Para ir a la escuela no cogemos el avión. Ahora, además, la gente soporta cada vez peor el ruido. Es más sensible a todo este tipo de temas.

El TAV prácticamente no toca suelo de Hendaia, pero afectará a su red de comunicaciones. ¿Qué le parece este proyecto?

Tenemos ya el ferrocarril, la carretera nacional, la autopista, las líneas de electricidad, las conducciones de gas… Todas esas infraestructuras en un país pequeño como éste son muchas. Hay que modernizar las infraestructuras, y también las líneas de ferrocarril, pero no creo que sea necesario el TAV. Además, es muy costoso. No veo tanta necesidad. En Las Landas hay mucho terreno para hacer este tipo de infraestructuras, pero aquí estamos encajonados entre el mar y el monte e infraestructuras como el TAV se comen tierras importantes, muchos kilómetros cuadrados de zonas agrícolas o urbanizables. La gente cada vez es más sensible a estos temas. Creo que el TAV no se hará.

¿Es una opinión compartida por los municipios de Lapurdi?

A los vecinos de Hendaia igual no les preocupa mucho el TAV porque no toca suelo del municipio. Pero sí preocupa más en Biriatu, Urruña, Donibane Lohizune, Azkaine, Senpere… Pero formamos parte de la misma mancomunidad, luchamos juntos. No vale la pena hacer todas estas obras del TAV y gastar tanto dinero para ganar diez minutos en el viaje de Madrid a París.

El año pasado concluyeron las obras de reforma del paseo de la playa y se eliminaron los aparcamientos. ¿Han notado que se ha reducido o incrementado el número de visitantes y de usuarios de la playa?

En todas las playas del Atlántico se está tendiendo a eliminar los coches del frente de la playa. Antes los coches estaban casi en el arenal. Eso ha cambiado y cambiará más en el futuro. Los parkings cada vez están más alejados de las playas. En nuestro caso, en el Boulevard hemos dejado más espacio al peatón que al coche. Y continuaremos el proyecto desde el Casino hacia el final del otro extremo de la playa. No lo haremos en esta legislatura porque solo queda un año, pero espero que se haga en la próxima. Se construirá porque ha tenido una buena acogida entre los vecinos. Además, vemos que tenemos más visitantes de Hegoalde que vienen a pasear. Hendaia es una ciudad bonita para pasear.

¿Han notado un descenso del turismo por la crisis?

El año pasado no fue un gran año para el turismo, pero no se perdió mucho. Cada año hemos ido aumentando y en 2012 las cifras fueron casi similares a 2011. Para este año las previsiones son mejores. Hemos empezado mejor que en 2012, con más reservas de alojamiento, y puede que sea un año mejor.

¿Se nota más la crisis en Hegoalde que en Iparralde?

Gipuzkoa es el territorio de Euskadi y del Estado que mejor resiste la crisis. La crisis nos está tocando al mismo nivel que en Gipuzkoa. Todo está más difícil. En Francia la crisis ha llegado de manera más lenta porque todo se hace más despacio. En el otro lado se hace todo más rápido, con el turbo puesto. Nosotros vamos más ttuku-ttuku.

¿Sigue habiendo una frontera mental?

Es la más difícil de derribar. Ese debe ser nuestro trabajo. Poco a poco lo podemos conseguir. Pero el problema es que en foros como el Consorcio Transfronterizo de Txingudi no adoptamos medidas que tengan efecto en la vida cotidiana. Hay muchos discursos y poca realidad. Ahí estamos fallando. Hay que trabajar más en asuntos que afectan al día a día de los ciudadanos. Por ejemplo, los autobuses urbanos no cubren el circuito entre Hondarribia, Irun y Hendaia.

¿En qué situación se encuentra el problema con el subprefecto después de que prohibiera las ayudas a la ikastola para construir un nuevo edificio?

De momento estamos esperando una contestación del subprefecto para ver cómo arreglamos este problema. Durante 20 años los ayuntamientos han podido financiar la construcción de los edificios de las ikastolas porque el Estado es el que paga a los profesores. Se hacía la vista gorda porque en realidad la ley no lo permitía. Ahora han cambiado el gobierno y el subprefecto y quieren aplicar la ley con dureza. Queremos construir la ikastola y no nos dejan. Estamos buscando una salida con Seaska y todos los parlamentarios. Me preocupa mucho este problema. Pero si no se logra una solución, será duro.

Si no les permiten financiar la ikastola, ¿peligra su futuro?

Sí, porque los niños están en un edificio antiguo, con casetas prefabricados. Por ejemplo, no hay una cubierta para que disfruten del recreo. Hace años que piden un nuevo edificio. Nosotros tenemos el terreno disponible y el subprefecto se niega a que concedamos una subvención. Tenemos que encontrar una solución pronto.

La ley que quiere aplicar el subprefecto es de 1850.

Sí. Es una locura, pero como en Francia las cosas solo se mueven si hay una revolución…

¿Y por qué se aplica ahora esta ley si no se ha llevado nunca a la práctica?

Eso le dije al subprefecto. Sabemos que es la ley, pero hay que decidirse. Queremos una solución, pero en la izquierda francesa hay muchos jacobinos y como ahora gobiernan… En Francia no puedes mover un papel sin permiso del Gobierno. Quiero ver qué nos propone el Estado. Está en riesgo el futuro del euskera. En las escuelas públicas y privadas de Iparralde existe el bilinguismo. Hay niños que hablan bien euskera. La transmisión del euskera se perdió y ahora los que aprenden bien euskera son los niños que van a la ikastola porque lo hacen por inmersión lingüística. En los otros colegios aprenden euskera pero como si se tratara del español o el francés. Estamos intentando recuperar el euskera. En Hegoalde se ha ganado la lucha pero en Iparralde no. Y si no hay ikastolas, el idioma se muere. Es la lucha de la lengua más vieja del mundo. Queremos ofrecer las herramientas para mantener el euskera. No se comprende que el Estado pague a los profesores de las ikastolas y no nos deje financiar los nuevos edificios. Es incomprensible.

¿En Hendaia se escucha en la calle hablar más en francés y castellano que en euskera?

Entre el euskera y el castellano, no creo. La gente que viene de Hegoalde habla más euskera que los propios vecinos de Hendaia. Estamos intentando darle la vuelta a la tortilla con la ikastola, el servicio de euskera del Ayuntamiento, con el mes que organizamos en torno al euskera, con un teniente de alcalde que se ocupa de la comisión de euskera, etc. Queremos darle fuerza al euskera y hay mucho trabajo por hacer.

 

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