FUE el Ayuntamiento de Eskoriatza el que tuvo la ingeniosa idea de enfrentar la orden judicial que le obligó a colocar la bandera española en su casa consistorial rodeándola con las enseñas de aquellos países con ciudadanos empadronados en el municipio. La jugada la repitió tiempo después el Ayuntamiento de Soraluze, y este pasado fin de semana ha sido Bergara el que ha copiado la idea, colocando 55 banderas en representación de las nacionalidades empadronadas en la localidad. Tiempo atrás, la diputación gobernada por Markel Olano contrarrestó la obligación judicial con una placa a la entrada del palacio foral que denunciaba una imposición contraria al deseo mayoritario de la sociedad guipuzcoana. Pero una segunda resolución ordenó retirarla de la mirada pública, mandato cumplido por el actual gobierno foral de Bildu. Mientras tanto, la bandera española ondea en el tejado del edificio foral, solo a la vista de gaviotas y demás especies voladoras. El Ayuntamiento de Elgoibar optó por colocarla en un lateral del edificio municipal, pero supimos ayer que un nuevo un auto judicial le obliga a exhibirla de forma preferente en el balcón central del consistorio. Como se ve, la legalidad como coartada para colgar en el mástil un símbolo mayoritariamente rechazado. Y Carlos Urquijo, en su papel de comisario del Reich, amenazando con nuevos recursos para impedir que se “mofen” de la rojigualda con maniobras como las de los ayuntamientos de Debagoiena. Luego dirán que no son nacionalistas.
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2013/02/27/opinion/mesa-de-redaccion/banderas






