El Vals represivo

Recuerdo haber asistido, hace ya unos añitos, a manifestaciones en la capital del Sena en las que, en el fragor del combate, se oían consignas que equiparaban a los CRS con los SS, o que afirmaban que “la police c’est la même à Paris qu´à Madrid”. Pues eso. No entraré en el rigor o en la exageración de tales proclamas… Una manifestación es una manifestación, y punto; la policía es la policía, y los ministros del interior son… pues eso.

Asociados vienen estos recuerdos, y otros que evito enumerar para no aburrir, al comportamiento del actual ministro francés del ramo, del bâton, vamos. Cuando este caballero que había concurrido a las primarias del PSF como el representante de las posturas más derechosas de la banda socialdemócrata, se aludió, por activa y por pasiva, con un guiño como de complicidad a sus antecedentes familiares “catalanes”, como si ello fuese un mérito que subrayase un plus de garantía de bonhomía de este señor (y lo subrayaban quienes no tienen mayores amores a Catalunya a no ser que esta sea española por los cuatro costados); puestos a, también el ministro del palo hispano es catalán… y diría más, quien dirige los apaleamientos en manifestaciones en la capital de Catalunya, empresa en la que desde luego no es manco el conseller, también es catalán, y… de pura cepa. Dejando de lado a este último, de los otros dos se subrayó tanto la catalanidad de ambos que me da por pensar que el encuentro al poco de ser nombrados se desarrollaría, como lo hacía Aznar en la intimidad (¿con Ana Botella?), en lengua catalana, con Els Segadors como música de fondo ¡seguro!

Que la socialdemocracia históricamente haya tomado medidas que no se han atrevido a tomar las fuerzas gobernantes de derecha no es una novedad, al contrario, ese parece ser el papel que se le asigna y que ellos hacen suyo con celo gustoso (¡ay Rosa Luxemburgo! ¡ay Mitterand “el argelino”! ¡Ay los GAL!…), tanto en los aspectos del orden público, como en el de los reajustes económicos, por no seguir por la bragueta pabajo (y que se me excuse por la forma de señalar), que ahí sí que parece que se notan ciertos cambios (no despreciables, conste).

Pues bien, en la presente ocasión, lo que no se atrevieron a hacer los ministros de Sarkozy, lo hace el del exmarido de Segolène Royale, François Hollande. El señor Manuel Valls niega que pueda darse un departamento vasco en el suroeste hexagonal ya que mientras ETA no desaparezca no hay nada que hacer; acto seguido entrega a una joven militante, de nacionalidad francesa, por la acusación de pertenecer a Batasuna, partido legal en el Estado francés. Dejando de lado, el sentido de la oportunidad (o mejor, de la inoportunidad) ¿cuál es el delito de esta chica? Pues nada, haber participado de Pirineos pabajo en reuniones y actos de Batasuna, partido ilegalizado en el Estado español, por medio de una impresentable a todas luces Ley de Partidos. De otra reciente detenida a la que se le acusa de ser dirigente de la organización, que hace tiempo que anunció, y puso en práctica, su cese definitivo, se ha subrayado en la prensa adicta al régimen que fue la que leyó el comunicado en el que se anunciaba el cese definitivo de la lucha armada… Jodé, pues no parece que la muchacha fuese una irredenta terrorista empeñada en seguir pegando tiros y colocando bombas, sino que precisamente ponía la voz al cese de la violencia, y se subraya tal hecho como si fuese el colmo de la delincuencia ¡abominable comportamiento criminal! Ante las protestas que todo esto produjo por la inoportunidad, y por los nuevos tiempos que en Euskadi se están viviendo el ministro hispano amenaza con ilegalizaciones, y su colega francés sigue mostrando que le va la marcha represiva (al son de la Marcha Radetzky, seguramente), aunque puestos a seguir el ritmo me parece que este caballerete al igual que su cofrade, colmo de la finura, el marcial Bono, lo haría mejor con los compases de una marcha más viril y militar (algo del estilo de Instituto, gloria a ti,/por tu honor quiero vivir,/Viva España, viva el Rey,/viva el orden y la Ley, / viva honrada la Guardia Civil o un más moderno hip hop del madero) y no con estas refinadas sutilezas vienesas, en las que seguro que es un patoso de órdago como lo muestra ad abusum en otros menesteres.

En resumidas cuentas, parece que el ministro catalán-francés obedece al ministro catalán-español oponiéndose, con obstinada furia, a quienes protestan por sus nefastas y torpes medidas represivas incluidos los cargos electos de su propio partido.

Así las cosas, podría reclamarse, como en las bodas, que se besen y si es caso que Valls se haga del PP. Más que nada por simplificar las cosas, oye.

 

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