Contra la impunidad, tenemos derecho a saber qué pasó en CAN

La diferencia entre ustedes, la inmensa mayoría de lectores anónimos, y ustedes, algunos lectores con responsabilidad de gobierno, no puede ni debe ser la impunidad. Si alguno de ustedes, lectores anónimos, se presentara en su banco con 360 billetes de 500 euros reclamando que se los cambiaran por billetes más manejables, ¿qué pasaría? No sólo no se los darían, sino que, en cumplimiento de la ley, serían denunciados, investigados y, probablemente sancionados en el caso de que no pudieran explicar con pelos y señales el origen de ese dinero. Pero eso parece que no se aplica a todos por igual. Al menos no fue así en el caso de Jesús Pejenaute, hoy ya ex consejero de Políticas Sociales. A él, que en 2007 era alto ejecutivo de la CAN, sí le cambiaron el dinero en su Caja (y no una, sino tres veces), y cuando los trabajadores lo denunciaron, la dirección se contentó con aceptar la explicación de que provenía del sobrecoste no declarado de la venta de un piso remodelado y, en vez de sancionarle, primero le ascendieron dentro del grupo para, después, posibilitar su nombramiento como asesor personal de la hoy presidenta doña Yolanda Barcina y consejero del Gobierno de Navarra. Y no nos respondan ustedes, lectores con responsabilidad de Gobierno, que esto es demagogia, porque lo verdaderamente demagógico es encumbrar en la gestión de lo público a quien ha abusado de la autoridad de su cargo para lavar su propio dinero negro (o el de otros, porque aún no hemos visto facturas…)

 

Pero desde Kontuz! entendemos que, para la sociedad navarra, lo realmente grave no es lo que hizo el señor Pejenaute, sino el papel que ha jugado la señora Barcina. Y es grave porque del análisis de lo sucedido se desprende que LA SEÑORA PRESIDENTA PARECE NO CONOCER NI EL CONCEPTO DE HONRADEZ, NI EL DE LEALTAD: colocó en su Gobierno a quien había sido investigado por blanqueo de capitales y ahora, cuando ha saltado el escándalo, ha escurrido el bulto forzando la renuncia del señor Pejenaute para encubrir sus propias responsabilidades. Porque esa renuncia (en la versión de cese fulminante) valdría en el caso de que la presidenta no conociera lo que sucedió en la CAN, pero la estrategia se cae por su propio peso ante la evidencia de que, no solo lo conocía, sino que ella, como responsable en 2007 de la Comisión de Control de la CAN y miembro del Comité de Auditoría, exculpó a Pejenaute del “error” de lavar 180.000 euros en dinero negro. Para ella el expediente de su hombre de confianza quedó inmaculado tras el veredicto de inocencia que la CAN, no lo olvidemos, hurtó a un juez, aunque si reflexionamos un poco, no nos debería extrañar en una persona que sin ningún sentimiento de culpa y valiéndose de su cargo, cobró 246.865 euros en dietas de esa misma Caja, algunas de ellas a cargo de un órgano secreto. Indirectamente, reconocer la culpa de Pejenaute hubiera significado tener que reconocer su propia culpa y, por tanto, dejar el sillón de la Presidencia, que se está impregnando del olor de la impunidad.

 

Permítannos ustedes, mayoría de lectores anónimos que jamás han tenido en las manos un billete de 500, que aportemos un apunte más. Nos sorprende doblemente el pretendido argumento exculpatorio invocado por la presidenta de que el caso Pejenaute “era conocido por mucha gente”. Y nos sorprende porque genera dos preguntas de carácter ético que no han sido respondidas: ¿Si lo sabían, porqué no lo contaron antes? ¿No tenía la ciudadanía derecho a saber que alguien investigado por blanqueo de dinero iba a gestionar los recortes en Políticas sociales? RESPETO A LOS CIUDADANOS es otro de los conceptos que parece no tener claro la señora presidenta.

 

Finalmente, desde Kontuz queremos aclarar que estamos contentos con la judicialización del caso, porque creemos que quien tiene que exonerar al señor  Pejenaute de su presunta culpa es un juez y no la señora Barcina que, según ha demostrado, parece haber tenido sus propios intereses en encubrir lo sucedido. Su veredicto de inocencia, así como el de la CAN, no son creíbles. Por nuestra parte reiteramos que ponemos a disposición de la Fiscalía las pruebas recabadas para denunciar estos hechos y reclamamos que tanto la dirección de Caja Navarra como la señora Barcina aporten los datos y documentos que exoneraron al señor Pejenaute de purgar su falta: el informe del SEPBLAC y la presunta confesión del exconsejero ante Hacienda. Asimismo pedimos que se acredite de dónde provino el dinero y cuánto era porque las versiones son contradictorias: hay acreditadas peticiones por 210.000 euros, se le entregaron 180.000 y algunos medios dicen que, por el piso, sólo pagó 144.000 euros. Nuestras cuentas, imaginamos que al igual que las de la mayoría de los lectores ajenos a estos tejemanejes, no cuadran: hasta 66.000 euros están en el aire.

 

La decencia, esa que debería aplicarse también entre los lectores con responsabilidades de gobierno, indica que si se erró conscientemente en mantener silencio para aupar al señor Pejenaute, ahora no se puede hurtar a la ciudadanía los detalles de este caso, porque hay aún demasiadas incógnitas sin resolver. Desde Kontuz! aprovechamos esta carta, remitida a todos los medios de comunicación de Navarra, para anunciar que, en el caso probable de que la demanda por injurias que ha interpuesto el señor Pejenaute contra nosotros decaiga y si la CAN y Barcina no dan respuesta a todos los detalles oscuros, será esta asociación la que acudirá a los tribunales con el objetivo de que la justicia aclare qué pasó en la CAN. En ese camino esperamos que nos respalden las instituciones que, como garantes del interés general, debieran tener más empeño que nosotros en saber qué pasó. Les invitamos a que, en vez de querellarse contra quien saca a la luz un presunto delito de blanqueo de dinero, nos acompañen en el camino que hemos emprendido.

 

* Mertxe Urzainki, José Ramón Urtasun y Patxi Zamora. En nombre de Kontuz!

http://www.noticiasdenavarra.com/2012/10/31/opinion/tribuna-abierta/contra-la-impunidad-tenemos-derecho-a-saber-que-paso-en-can