El 16 de julio de 2006, cuando fui invitado a hacer el discurso oficial del Aplec del PÍ de las Tres Branques, em el llano de Campllong, dije esta frase en las líneas finales: “Saldrán independentistas de debajo de las piedras”. Al terminar, hubo gente que me dijo que había sido muy optimista, demasiado, según ellos, dada la realidad del país. Y tenían razón. La frase era muy optimista, teniendo en cuenta esa realidad. Pasa, sin embargo, que yo no la fundamentaba en esa realidad, sino en la que vendría. Creo que en política es erróneo quedarse atrapado en el presente. De hecho, éste es el principal problema de los partidos que han gobernado Cataluña en los últimos treinta años: la falta de horizontes más allá del ciclo electoral, la incapacidad de elaborar una hoja de ruta y la insensibilidad para percibir que la sociedad evolucionaba mucho más rápidamente que ellos y que, tarde o temprano, los pondría en evidencia. Y eso ya está ocurriendo. De 2006 hasta ahora han transcurrido sólo seis años y el independentismo no sólo ya es mayoría, sino que también es transversal, continúa creciendo de manera vertiginosa y están saliendo independentistas de debajo de las piedras.
Y más que saldrán, añadiría. Esto no es nada, comparado con lo que está por venir. De los cuatro federalistas de verdad que había en Cataluña, la mitad se han fosilizado sin siquiera darse cuenta y la otra mitad han madurado y ahora se declaran independentistas. Los hay, incluso, que afirman literalmente que “son independentistas, porque no son idiotas”. Bienvenidos sean. Nos han hecho perder mucho tiempo, pero bienvenidos sean. Después de todo, la evolución de una colectividad no es posible sin la evolución de una mayoría de las individualidades que la configuran. Cada individualidad debe hacer su proceso natural, y este proceso, que avanza a una gran velocidad, no tiene camino de regreso.
Por eso, cuanto más cerca estemos de la cima más independentistas conversos aparecerán. Serán muchos, muchísimos. Pero aún serán más, los que aparecerán cuando Catalunya sea un Estado. Entonces, al igual que con la muerte de Franco salieron demócratas “de toda la vida”, con una Cataluña independiente saldrán independentistas “de toda la vida”. Vale decir, sin embargo, que esta eclosión será un hecho irrelevante, ya que incluso los bebés saben que naciones cautivas que quieran ser libres hay muchas, pero naciones libres que quieran ser naciones cautivas ninguna.






