Oradour-sur-Glane es un pequeño pueblo francés que desgraciadamente pasó a la historia en 1944 por la masacre cometida por las tropas nazis. Aunque esta localidad vivía relativamente aislada de la guerra, la región del Limousin, donde se sitúa la misma, era el centro de la Resistencia comunista. Como represalia, las SS nazis decidieron dar una lección el 10 de junio de 1944. Después de cercar la ciudad, ordenaron a todos sus habitantes congregarse en una plaza pública, encerrando a las mujeres y niños en la iglesia. Tras ametrallar a todos los hombres (197 asesinados), incendiaron la iglesia, muriendo 240 mujeres y 205 niños.
Esta ciudad celebra cada 10 de junio una sencilla ceremonia conmemorativa de la barbarie. En el programa de este año el acto central es un cortejo que realiza ofrendas florales en diversos puntos de la localidad, además de guardar minuto de silencio.
No aparece en el programa de la conmemoración de esta ciudad mártir ningún tipo de desfile ni tamborrada o acto similar. Supongo que a nadie se le pasará por la cabeza la “brillante” idea de organizar un desfile de ciudadanos disfrazados de miembros del ejército alemán tocando el tambor por las calles de la localidad cada vez que se recuerdan los acontecimientos.
A ver si aprendemos en Donostia y nos dedicamos exclusivamente a recordar los tristes acontecimientos, dejando las pantomimas festivaleras para otras ocasiones.
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