Los golpistas de ayer y de hoy (los golpistas nunca dejan de serlo), los asesinos de nuestros abuelos, padres y amigos tenéis el tiempo en vuestra contra y no lo podéis remediar. Mientras tanto las víctimas poseen la memoria renovada y tienen el tiempo y la historia de su parte.
Hace unos días los herederos ideológicos de Gomá, Mola, Junta Central Carlista de guerra, etcétera, profanaron una vez más el monumento que en recuerdo y honor a los esclavos del franquismo se erigió entre Igal y Vidángoz. Una placa, un monolito, un emotivo acto, son fáciles de destruir, boicotear e incluso despreciar, pero el recuerdo y el honor a las víctimas permanecen inalterables, son parte de nuestro paisaje y de nuestra vida.
Si transitas entre Roncal y Salazar y te dejas llevar a través de aquella carretera forjada en sangre, podrás oír los picos contra la roca y los susurros dolientes de las personas esclavizadas. Si te paras, cierras los ojos y abres el corazón escucharás una sencilla canción a ritmo de tango evocando el amor y la libertad.
Los que añoráis la tiranía, el crimen y la santa cruzada mientras ensalzáis a los salvajes asesinos, jamás sentiréis la felicidad de saberse humanos y sentirse personas. Mientras tanto, odiaréis cual cobardes malnacidos a quienes buscan la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas.
A las personas de Memoriaren Bideak, mi sentido agradecimiento por su trabajo y dedicación en favor de la justicia y la verdad. Aurrera!





