
Veo que sigue en pie la idea del Gobierno español de adulterar el censo de la CAV para conseguir un puñado de votos más que disimule el varapalo que le espera al unionismo en las próximas elecciones vascas, y que tal plan está siendo diseñado por varios “expertos”, un cónclave, unionista, por supuesto, formado por un colaborador de FAES, un imputado en el caso “Palma Arena”, un miembro del partido Ciutadans de Catalunya y uno de los fundadores del Foro de Ermua. En dicho plan, no hará falta ni demostrar que uno es exiliado por la amenaza de ETA, bastará solamente con decirlo. Así que pensando me he dado cuenta de una cosa…
Mis padres abandonaron Euskadi en la época en la que más atentados de ETA había, se asentaron en la España profunda y allí siguió mi padre con su trabajo, que era funcionario del Estado, es una historia real, y que cuadra perfectamente con la historia de un amenazado por ETA, así que como no hará falta ni demostrar la condición de víctima, creo que tendría todo el derecho de poder votar en las próximas elecciones vascas, y tengo muy claro cual sería mi voto. Así que lo mismo propongo a los demás exiliados vascos que se encuentren en mi condición, del total de 266.000 que existen repartidos en España. Una cifra por cierto, en la normalidad de la de los demás exiliados de otras comunidades, por lo que hace pensar que la condición de “exiliado vasco” que plantea el gobierno español tiene más de mito que de realidad. O al menos, si son 200.000 los que se van por el miedo, luego son 400.000 españoles los que vienen aceptando lo que hay a cambio de trabajo ¿Votamos entonces todos los exiliados, cada uno en su sitio?
La cosa va a más si aplicamos esta situación a la diáspora vasca, un profesor de universidad argentino nos explica en su carta a Rajoy que el hecho de que cuatro millones de argentinos, y seis en toda América Latina tengan apellido vasco es porque muchos vascos abandonaron España en el siglo XIX a causa de la carcel y la tortura que les aplicaba el terrorismo español por a sus condiciones políticas. Ellos también podrían tener derecho a voto por ser exiliados, pero mucho me temo que viendo la actitud del unionismo español hacia Latinoamérica y en concreto con el último conflicto de Repsol, la opción política que elegirían estos no iba a ser del agrado del Gobierno de Rajoy, ni mucho menos cumpliría el propósito para el cual éste se planteó alterar el censo electoral vasco. No obstante, bajo la debilidad legal en la que quieren abrir este pucherazo, tendríamos todos la misma posibilidad de votar. ¿abrimos la caja de pandora entonces?.
http://luchadisidente.wordpress.com/2012/06/12/yo-soy-un-exiliado-vasco-exijo-mi-derecho-a-voto/









