Editorial
Se equivoca Felipe de Borbón
ROMPIENDO una norma en el protocolo de los discursos de Felipe de Borbón en la entrega del Premio Príncipe de Viana de la Cultura, en el acto de reconocimiento al pintor Antonio López en Leyre apostó por una visión sesgada de los hechos históricos de la conquista militar y violenta de la soberanía de Navarra en 1512. Se equivoca Felipe de Borbón cuando afirma que hace ahora cinco siglos “Navarra continuó el destino hispánico que siempre tuvo desde antiguo”. Porque Navarra nunca estuvo involucrada en destino hispánico alguno, como el resto de territorios de lo que ha sido España antes o después de los sucesivos procesos de unificaciones o desunificaciones militares o casamenteras. Y porque ni siquiera el paso de los siglos han roto hasta ahora una memoria humana que ha seguido defendiendo una versión de los hechos de 1512 y de sus consecuencias muy alejada de la historia oficial que han intentado inútilmente imponer los vencedores de aquella contienda militar y los progresivos procesos de asimilación social, cultural o institucional. De hecho, historiadores e investigadores llevan años aportando un importante material documental sobre los hechos de hace 500 años siguiendo una línea de interpretación propia de la conquista militar de Navarra en los territorios navarros de ambas partes del Pirineo. Es cierto que hubo vida tras aquella imposición militar, pero también lo es que Navarra ha seguido defendiendo, por encima de los cambios sociales, los restos cada vez más minorizados de aquella soberanía hasta hoy, ya fuera rechazando la Ley de 1841, ya con los levantamientos fueristas del siglo XIX, ya en la Gamazada que cumple 119 años o en todo el movimiento asociativo y popular surgido tras la dictadura franquista. Se equivoca Felipe de Borbón en la representación de su papel institucional haciendo de altavoz de una versión restringida y superada por las aportaciones históricas de aquellos hechos, si lo que busca es el respeto del conjunto de la sociedad navarra en este siglo XXI. Porque supone dejar de lado a decenas de miles de navarros y navarras que, aún siendo conscientes de que el tiempo en que les toca vivir es muy diferente al de aquel 1512, saben porque así se lo han transmitido antes sus padres y a estos los padres de sus padres que aquellos hechos y sus consecuencias territoriales y políticas nada tienen que ver con el destino hispánico supuestamente milenario al que se refirió en Leyre.
Ana Oliveira Lizarribar
Antonio López, premiado en un acto en el que el Príncipe destaca la hispanidad de Navarra
El artista recordó los vínculos que le unen a esta tierra
Al conmemorar 1512 se homenajea a los que lucharon por la unidad “de todo nuestro país”, dijo don Felipe
Antonio López García, uno de los artistas españoles más importantes de la historia reciente, recibió ayer en Leyre el Premio Príncipe de Viana de la Cultura durante un acto en el que el Príncipe de Asturias subrayó la “vocación histórica” de Navarra “a favor de la integración y la unidad de toda España”.
Leyre. Esta nueva visita de don Felipe y de su esposa, la princesa doña Letizia, a la Comunidad Foral se completó por la tarde con un recorrido por por las instalaciones de los edificios de la Biblioteca y Filmoteca y la Ciudad de la Música, que aloja a los Conservatorios Superior y Profesional.
Por la mañana, pasadas las 11.30 horas y bajo un sol inclemente que asfixió a gran parte de los asistentes, dio comienzo en el patio de la Hospedería de Leyre la ceremonia de entrega del galardón al artista, que acudió acompañado solamente de su mujer, María Moreno, ya que, aunque estaba previsto que acudiera también su hija María, finalmente no pudo viajar a Navarra. Pese a ello, el matrimonio estuvo arropado durante el evento por amigos como el también pintor y escultor Juan José Aquerreta, y por otros artistas como Elena Goñi, José Miguel Ascunce, Pedro Salaberri o Diego de Pablos. Además, tampoco faltaron representantes de la Universidad de Navarra, como el director del Museo que ahora se construye en su campus, Miguel López Remiro, y la coordinadora de los talleres que López imparte cada verano, desde 2006, en el centro universitario, Inmaculada Jiménez. También asistió la mayor parte del Consejo Navarro de Cultura, de entre cuyos miembros salió el jurado que, a su vez, propuso al artista manchego para el premio, y los directores del Museo de Navarra, Museo Gustavo de Maeztu y Museo Oteiza, Mercedes Jover, Camino Paredes y Gregorio Díaz Ereño, respectivamente, así como el director del Centro Huarte de Arte Contemporáneo, Javier Manzanos, además del director de la Empresa Navarra de Eventos Culturales (ENEC), Javier Lacunza. Y, por supuesto, la representación institucional fue abundante, sobre todo por parte de UPN, como el secretario general Carlos García Adanero, Sergio Sayas o Pruden Indurain, y otros parlamentarios aunque también acudieron representantes de otros grupos, como los socialistas Román Felones, presidente del PSN; Mª Victoria Arraiza y Maite Esporrín, entre otros; Koldo Amezketa, de Bildu, que acudió en calidad de miembro de la Mesa del Parlamento; Manu Ayerdi, de NaBai; Ana Beltrán y Amaya Zarranz, del PP. En el ámbito local, estuvieron los alcaldes de Yesa, Pamplona y Tudela, y también se vio a otras autoridades, casos del Fiscal General de Navarra, Javier Muñoz; el jefe de la Policía Foral, Gerardo Goñi; el Defensor del Pueblo, Francisco Javier Enériz, y los rectores de la UPNA, Julio Lafuente, y de la UN, Ángel Gómez Montoro. Como es evidente, en la primera fila se sentó el Gobierno de Navarra en pleno, con la presidenta, Yolanda Barcina, al frente, que se sentó junto al ministro de Educación y Cultura, José Ignacio Wert, y a la delegada del Gobierno, Carmen Alba.
Discursos La entrega del premio apenas duró media hora. Barcina abrió el turno de intervenciones con un discurso en el que lanzó un mensaje que muchos relacionaron con la actual crisis que vive el Gobierno foral, afirmando que, ante la “crudeza” de los efectos de la crisis vigente, “luchamos contra ella uniendo las voluntades de la representación mayoritaria de los ciudadanos, actuando por encima de legítimas diferencias ideológicas o tácticas”. Por su parte, tras recibir el galardón de manos de los Príncipes, un Antonio López muy emocionado y agradecido por los cálidos aplausos que le brindó el público protagonizó una alocución breve y sencilla en la que afirmó que este reconocimiento “me une más a esta tierra de Navarra”. Una tierra de la que el Príncipe, el último en hablar, resaltó su compromiso con la unidad de España. “Navarra se unió definitivamente a los Reinos hispánicos para forjar la unidad de la nación española”, dijo don Felipe, para quien la conmemoración de 1512 es buen momento para rendir homenaje “a los navarros que lucharon y trabajaron siempre por Navarra y por el progreso, la concordia y la unidad de todo nuestro país”.
La crisis también estuvo presentes en las ponencias y de algún modo se dejó notar en algunos detalles del evento, como en el aperitivo, por ejemplo.Editorial Noticias de Navarra
Homenaje a los reyes navarros Tras el acto civil, tuvo lugar una misa en la iglesia abacial de Leyre, presidida por el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Francisco Pérez, y concelebrada junto al abad, Juan Manuel Apesteguía, y otros sacerdotes de la comunidad benedictina del Monasterio. Durante su homilía, Pérez aludió a “la desesperanza” que genera las “circunstancias que nos rodean” y que “nos tientan a caer en el miedo”, pero defendió que “no se debe tener miedo al miedo porque la esperanza es mucho más fuerte”. “El ser humano tiene resortes para salir de los momentos difíciles siempre que luche por el bien y trabaje por la justicia”, sostuvo.
Para finalizar el programa oficial, don Felipe y doña Letizia depositaron una corona de flores en el arca neogótica de madera que custodia los restos del primer rey de Pamplona y de los monarcas que gobernaron Navarra hasta el siglo X. Durante toda la mañana no se pronunció una sola palabra en euskera.






