‘España va mal’

Llama la atención que el gobierno español gallee ante el gobierno de Argentina y conmine a aquel país (que se independizó en 1816) bajo terribles amenazas, en las que, utilizando la imaginación, se habla de “boicot internacional” y de una comunidad europea que no perdonará a la Argentina si nacionaliza Repsol. Pero, mujer, ¿qué dices? España es un Estado a punto de ser intervenido por Europa, la bolsa ha caído en picado cuando han aparecido los delirantes presupuestos del Estado, su monarquía se cae a pedazos, escándalo tras escándalo, y los irresponsables recortes sólo castigan a los inocentes ciudadanos; además, se propone medidas irrisorias, como imaginar que el dinero negro aflorará por confesión de sus propietarios (¡ha!), o instando a vecinos y conocidos a la delación; muy cerca de la caricatura, el actual gobierno español echa las culpas a las autonomías, al gobierno anterior y a Angela Merkel.

 

Mientras hacen bravatas y se sacuden las pulgas, ni se les ha ocurrido estudiar empresas como Telefónica, multada por la Unión Europea por prácticas monopolísticas en la venta de ADSL, Aena, Renfe, el AVE y otros monopolios de facto en manos de ineptos amiguitos. Ni se les ha ocurrido, a ninguno de los gobiernos españoles, que la corrupción y el dinero negro ha sido consentido, e incluso aplaudido, que las obras faraónicas y el desenfreno han sido prácticas continuadas de la clase política más elevada; que el dinero de los catalanes ya no mana como antes porque se lo han gastado en arrogancia y nuevorriquismo, y que cazar elefantes en plena crisis es una grave afrenta a los desahuciados, los parados y los pensionistas. Eso sí, cuando la gente protesta, cuando hay una huelga general, la información que prevalece sobre todas es la actuación de unos cuantos vándalos, pero no he oído que la huelga preocupara nadie ni que moviera ni un milímetro las intenciones de un gobierno aterrorizado e inepto, que ha suprimido la investigación y juega con la salud y la educación de los ciudadanos.

 

Hace cuatro días, un infausto político clamaba: “España va bien”. Pues bien, señor Rajoy: España va mal. Y la culpa no esta fuera. Está dentro de despachos suntuosos y de orgías económicas que, claro, los alemanes no pueden comprender.

 

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