Llega la Vuelta Ciclista a España y parte del personal está indignado. Un ejercicio, sin duda, de incoherencia ya que, buena parte de ese mismo personal corre un tupido velo a ser socio de un club que participa en el Campeonato Nacional (español, claro) de Liga de Fútbol, o, por hacer un deporte, está asociado a una Federación (española también).
Que los ciclistas españoles pasen por tierras vascas es un acto colonial más. Impuesto, como todo. Pero clamar al cielo por semejante desfile, parece un tanto gratuito. Los españoles hace en Euskal Herria lo que se les pone en los huevos, y si no es bajo el peso de las leyes españolas, tienen el fragor inexorable de las armas.
Si España fuera una nación (que no lo es de derecho, que lo es por la amenaza de las armas), una nación prestigiosa y decente, a nadie le importaría ser español. Es más, incluso se podría pedir el ingreso. Pero nos ha tocado un vecino que es lo más cutre que existe en los alrededores. Un país donde la izquierda hace el rol de la derecha más ramplona y recalcitrante.
Un viejo socialista español decía ayer en el baserri: tal como me han cambiado el socialismo y la idea que tenía de las izquierdas, estoy por la independencia: no quiero pertenecer a un país donde mandan los de siempre y los de siempre tenemos que movernos y abdicar de nuestra ideología. De la Edad Media hasta aquí, no ha cambiado nada y volvemos a los esquemas sociales de entonces: te quitan derechos y servicios hasta que aguantes y sólo entonces sueltan un poco la cuerda. Esto es irrespirable.
http://www.izaronews.info/euskadi/2011/opinion/desde-mi-baserri/7396







