Bilingüismo, trilingüismo… polilingüismo, ¿cuántas han sido las lenguas que a lo largo de la historia han competido con el euskera, e incluso las que actualmente compiten?
Unas veces como un contacto humano y enriquecedor propio de la proximidad y del intercambio comercial de los pueblos, otras como resultado de la colonización, invasión y malignidad de dichos pueblos.
Pero lo que resulta inconcebible, es que el veneno de la agresión, lo genere los –supuestamente…- propios vascos.
Es actual y de sobra conocida la táctica perversa que el gobierno navarrista ha mantenido y mantiene contra Euskalherria Irratia. En definitiva, un gesto más de toda su política de animadversión contra todo lo que sepa a cultura vasca. Algo que para cualquier navarro que ame su cultura o para cualquier persona -basta simplemente que sea persona-mínimamente culta y demócrata, resulta un atropello irritante.
Etxeberri de Sara, ya en 1712 denunciaba a estos descastados: “Eskualdun Eskuararen arbutzaileak, berak dira arbuiagarriak”. Los vascos que desprecian su lengua, ellos son los dignos de desprecio.
Se trata ni más ni menos, de la única lengua preindoeuropea que ha sobrevivido, probablemente con el galés.
Parece ser, según los antropólogos, que del II mileno a.c., datarían los primeros testimonios de la existencia del euskera.
En el I milenio antes de Cristo, hay asentamientos celtas al sur de Vasconia, pero al parecer no se perciben en nuestra lengua vestigios destacables de su presencia.
La incidencia de la romanización, que anuló el resto de las lenguas peninsulares, si que aportó algunos vocablos de origen latino inmediatamente euskerizados.
De la cultura visigótica, cuya incidencia en la sociedad peninsular sigue siendo tan discutible, el euskera pasó olímpicamente de largo.
Podemos decir que hasta la conquista de Navarra –a pesar de la penetración del castellano en el sur de Nafarroa y Araba en el s.XIV- en 1512, toda Navarra, incluida la marítima, era básicamente y mayoritariamente vasca y monolingüe.
No afectó al euskera la convivencia con otras culturas, en todo caso lo enriqueció.
Solo el acoso y derribo contra nuestra lengua y en definitiva, contra nuestra cultura euskaldun, la situaron al borde de la extinción.
Esto si resulta un hecho incontrovertible.
Se trata de un proceso político, organizado desde París y Madrid, con la ayuda inestimable de los propios navarros enfermos de autoodio, acomplejados o en su caso sobornados por las prebendas de las respectivas cortes.
Ya, el gran escritor hernaniarra P. Kardaberaz, (1703-1770) denunciaba: “Entre las gentes, no se ha visto ningún lenguaje más desdichado que el vasco, ya que, como si no se tratase de nuestro idioma nativo y original, como si hablar en vasco fuese el mayor de los pecados, lo quieren quitar de la sociedad, prohibiéndolo en las Escuelas con sortijas y señales, con azotes y castigos. ¿Qué locura puede ser mayor que ésta?”
Es en realidad, el trato que con otras apariencias menos displicentes, pero con otras artimañas más sibilinas, el gobierno de Navarra y el actual gobierno vasco –pura política española- siguen dispensando al euskera.
En la Vasconia peninsular, la abolición de los fueros tras el pacto de Bergara, supuso para el euskera un retroceso irreparable. Con todo, nada comparable con las severas disposiciones que unas décadas antes habían impuesto los revolucionarios franceses con el lema, una única nación, una única lengua.
¿No iba por ahí el mensaje lebrijano? ¿No fue esa la imposición franquista: si eres español habla español? ¿No es esa, en cualquier caso, la madre del cordero de todo el conflicto vasco… si eres español actúa en cualquier caso como español?
El problemas es que muchos vascos, ni somos, ni nos sentimos españoles…
Lo cual no autoriza, ni a navarristas, ni a españolistas en general, como lo han denunciado reiteradamente los organismos internacionales, a destruir un monumento cultural, patrimonio de la humanidad. Esto es el euskera, una joya, que además cde tal patrimonio, es para nosotros algo tan vital íntimo y significativo.
Se trata ni más ni menos del alma y de la conciencia de nuestro pueblo.
¿Qué puede pensar un ser humano cabal, pongamos por ejemplo un español, de otros españoles que anulen o vilipendien la lengua y cultura españolas? ¿No es –como dicen ellos- el alma de la raza?
Porque ya no son únicamente españoles o franceses –lo indicaba Etxeberri- más o menos energúmenos y descerebrados, los que destrozan nuestro patrimonio cultural… Son navarros y otros vascos, más sañudos si cabe, y están entre nosotros y utilizan nuestros impuestos y se escudan desvergonzadamente en nuestras sagradas leyes…
Salíamos de la noche del franquismo en la que cualquier tipo de asociación de estudios –hasta 1962, no se admitió ningún artículo en euskera-, folklórica, fiestas populares, cualquier expresión en Euskera –nombres en “vascuence”-, eran delictivos.
Añadamos el impacto de la industrialización. La masiva incorporación de castellanoparlantes, a los que por encima de todo se les aseguraba por decreto ley la enseñanza en castellano, es indudable que significó otro duro varapalo para la lengua vasca.
¿Con estos antecedentes, una vez recuperada la sociedad ¿democrática…?, no cabría esperar un desagravio, una reparación, lo que se entiende por una “discriminación positiva”?
Y sin embargo, los nuevos estatutos, a pesar de aceptar –en el caso navarro a regañadientes- el bilingüismo, lo único que “sine qua non” garantizan, es la enseñanza del castellano. En el navarro en concreto, el conocimiento del castellano es obligatorio, el euskera, tan sólo un derecho…
De ahí el mapa de la ignominia… Ignominia para un navarro, es que la incultura y poquedad intelectual de muchos navarros españolistas, pongan semejantes trabas para el aprendizaje de la “lingua navarrorum”. La lengua que con mentiras y violencias se hurtó al pueblo navarro.
Realmente, no se si hablar de poquedad de esta gente es lo correcto. Quizás más propio fuera, concederles que son lo suficiente conscientes para saber que los vínculos o si se quiere, el alma de un pueblo lo da la lengua.
Ellos son españoles. Saben que el día en que en toda la navarra peninsular, la marítima si se quiere y la continental, por llamarle de alguna forma, se hable mayoritariamente el euskera, será imposible negar la existencia de un pueblo y si se quiere de una nación: la nación vasca.
Y nosotros vascos tampoco lo ignoramos. Por eso, mientras este en nuestras manos, mantendremos el orgullo y el derecho de vivir en euskera.
Gora, gora euskera!
Biotzean gurutza,
Eskuan bandera
Esan lotsarik gabe
Euskaldunak gara,
Pakean bizitzeko
Gure mendietan
Euskera itz egin bear da
Batzarre denetan
Iparagirre








