Es bien sabido que muchos matrimonios sobreviven no por convicción o por mucho amor sino por aquello de “ir tirando”, es decir, por la fuerza de la inercia. Dicho en otras palabras, ninguno de los dos cónyuges pide el divorcio, sin embargo -¿y qué me dicen?- ¿todos querrían volverse a casar con la misma pareja? Esta pregunta es la que ha hecho el ex consejero del presidente quebequés, Jean-François Lisée, en relación con el matrimonio político entre Quebec y Canadá.
Los resultados son sorprendentes. Las encuestas suelen otorgar actualmente a la opción independentista un 35% de apoyo en la provincia canadiense de Quebec, si la cuestión formulada en el cuestionario incluye una soberanía-asociación con Canadá el apoyo aumenta pocos puntos. Al igual que en Cataluña, aunque no a nivel estatal, ya que el CIS no formula esta pregunta desde que en 2001 le salieron un 35,9% de independentistas en Cataluña, las preguntas formuladas suelen pedir al encuestado si apoyaría un Estado propio, independiente o soberano. Es decir suelen preguntar por el divorcio político.
Según Lisée, esta pregunta no recoge lo de “la fuerza de la inercia” y decidió formular una nueva en una encuesta rutinaria efectuada por la empresa Crop, líder del sector en el país. En lugar de preguntar por la secesión, la nueva pregunta era la siguiente: Suponga que Québec ya hace años que es un Estado independiente. En este Quebec independiente, habría un referéndum sobre si debería volver a ser una provincia de Canadá. En este caso, usted votaría: a) Volver a ser una provincia de Canadá, b) Que el Quebec independiente continuara siendo independiente.
Curiosamente mientras en la pregunta antigua los independentistas eran un 35%, con la nueva formulación un 49% no volverían a casarse con Canadá y continuarían siendo independientes. La cifra aumentaría hasta el 58% entre la población francófona. Por lo tanto, parece ser que, al menos entre los indecisos en realizar el divorcio, habría muchos a los que seguramente les daría pereza el proceso secesionista, pero si hoy estuvieran divorciados no se volverían a casarse con Canadá. Queda claro, pues, cuál puede ser el peso de la inercia para el apoyo a la secesión. ¿Qué resultado saldría en una encuesta en Cataluña? ¡Pidámoselo al CEO!
Publicado por La Vanguardia-k argitaratua








