La última en la liza ha sido una consejera del Gobierno de Castilla-León. Tampoco está conforme con los privilegios fiscales de las comunidades autónomas del País Vasco y Navarra. Desde las instituciones de la autodenominada Comunidad Foral de Navarra (C.F.N.) se replica sin convicción y no es de extrañar, teniendo en cuenta la cantidad de elementos foráneos que han introducido P.S.N. y U.P.N. en la administración, como Miranda y sus amigos maños. Por otra parte, quienes no deberían extrañarse de ese discurso simplista español, que se queja de los privilegios navarros, son quienes desde la misma Navarra insisten en la identidad española de nuestra colectividad ¿No somos españoles? ¡Pues seámoslo con todas las consecuencias! ¡Todos iguales a la hora de contribuir a la Hacienda de España! Otra cosa es la manera en que los españoles decidan la distribución de esos recursos, que, naturalmente se dirigirán hacia Madrid.
Nos encontramos ante un viejo discurso, o llueve sobre mojado, como dice el refrán. Nunca se han visto esfuerzos dignos de mejor causa que los realizados por quienes se proclaman navarros y españoles, a la hora de convencer a sus presuntos compatriotas de los derechos de la C.F.N. a mantener un sistema fiscal propio. La trayectoria histórica de Navarra desde el momento que algunos califican de “feliz unión” se ha caracterizado por la permanente exigencia de la contribución en dinero y hombres en función de los intereses españoles. Desde la entrada del duque de Alba España ha actuado como en su finca particular, de la misma manera que lo ha hecho en todos los territorios de su Imperio. En una de las visitas que efectué al Escorial el guía se regodeaba con chulería hispánica -creo que es correcto denominarla así- aludiendo a la presunta anécdota, tantas veces contada, sobre la prepotencia de Felipe II, cuando decidió colocar fabricado en oro el último de los bloques que culminaba el Monumento. El despilfarro ha sido una de las notas que ha caracterizado siempre a la administración española, a la par que la corrupción y los recursos de un Imperio que tenía las posibilidades del más rico, se fundieron en mala gestión y corruptelas.
Como decía más arriba las relaciones de Navarra con España se han caracterizado por la permanente queja española de que no se contribuía de manera debida a la Hacienda española. La exigencia, bajo amenaza era continua, llegando a afirmar los gobernantes españoles que los territorios navarros constituían una rama muerta de la monarquía por, a su entender, escasa contribución. Esta será la cuestión más importante. Las instituciones navarras ponían el énfasis en todas las rentas que se llevaba la Corona española, desde el “donativo gracioso y voluntario” a otras procedentes del conjunto de la economía navarra por capítulos diversos. De nada servía ante la insaciable voracidad hispánica. Finalmente España decidió acabar con el sistema foral que había jurado conservar, con la mirada puesta en entrar a saco en la riqueza de Navarra. Las guerras carlistas fueron el colofón violento de un proyecto de conquista y absorción que llega a nuestros días, sobre la ruina de un sistema hacendístico que sigue siendo percibido como un incordio por España, porque mantiene cierta autonomía. Esta autonomía ha posibilitado, en alguna medida, una administración más eficaz y suscitado la permanente envidia de la administración española.
La razón última de lo que los españoles denominan problema vasco reside en esta peculiaridad hacendística. Debe, sin embargo, considerarse un hecho que puede parecer a primera vista paradójico. Los territorios de Navarra proporcionan a la Hacienda española una cantidad de recursos que rebasa en términos millonarios el conjunto de lo que la Hacienda española pueda invertir en ellos. Se arguye por parte española que Navarra contribuye al Estado español en concepto de servicios comunes. Dentro de éstos se incluyen la policía, el ejército, la diplomacia, la casa real… como diría el poeta…”además de prostituta, financiar el lecho”… Lo cierto es que cualquier servicio útil que pueda prestar España, Navarra lo ha venido haciendo con más eficacia, hasta tiempos recientes. Es obligado mencionar que la Hacienda española se queda con partidas multimillonarias -en euros- al cupo debe añadirse el excedente de la seguridad social, con la denominada caja única, que sirve para la financiación de los sindicatos U.G.T. y C.C.O.O. además de la patronal ¡Estos sí que saben de solidaridad! Y desde luego, partidas como el impuesto sobre gasolina, lujo, etc…
En la actualidad el discurso español ha modificado su aspecto de ogro. Ahora nos exige a los navarros solidaridad… Siempre había creído que la solidaridad nacía como impulso propio que llevaba a la ayuda al necesitado, nunca como una exigencia de éste. Tiene gracia que los españoles exijan solidaridad a Navarra, supongo que para construir sus aeropuertos y red de ferrocarriles, en tanto el Estado descuida los existentes en Navarra. Es posible que algunos navarros les parezca egoísta mi actitud. A ellos les pregunto directamente a qué están dispuestos a renunciar de los servicios públicos de Navarra en beneficio de las regiones pobres españolas. Pienso en cualquier caso que la solidaridad podían ejercerla la alta nobleza española que vive en tales regiones, como la duquesa de alba y sus congéneres, al igual que los banqueros madrileños y similares…
Me parece un insulto a la inteligencia que se exija a los navarros suplir las deficiencias de la corrupta administración española. Más todavía que gentes afincadas en Madrid de cualquier índole social o política griten sobre nuestros privilegios fiscales. Si existen privilegiados fiscales en el Estado español son los habitantes de Madrid. Les ruego que no me salgan con la rentabilidad contributiva de la “capital”. Un territorio estéril, que a duras penas podría producir trigo en unos suelos que no son sino arena de desintegración de granito, lleva acumulando durante siglos la mayor parte de la riqueza del Imperio y lo sigue haciendo con el propósito de convertirse en el centro económico dinamizador del mismo, en perjuicio de las mejores condiciones de otros espacios. Andaluces, extremeños y aragoneses deben dirigirse a los responsables políticos madrileños, en el caso de que estimen que son relegados y que nos dejen en paz a los navarros que somos esquilmados hasta el límite.
Quisiera últimamente recordar a los seudo-navarristas de U.P.N. y P.S.O.E. que dirijan sus esfuerzos en la defensa de la identidad de Navarra contra sus compatriotas españoles que atacan sistemáticamente los pobres residuos de lo que fue nuestra soberanía fiscal. Aquí es donde debe defenderse la auténtica identidad de Navarra y no en curriculums de la C.A.V y persiguiendo la Ikurriña.
Quiero ser solidario, pero no por imposición de España. Me siento solidario con el africano o el sudamericano. España, por lo demás, puede exigir solidaridad a los contribuyentes alemanes y otros europeos, quienes al parecer se encuentran muy satisfechos de la manera en que han sido gestionados por la administración española los fondos de cohesión y demás… ¡que pidan a los ricos de Europa…!










