Las actuales bacterias como Beneckea, causante de gastroenteritis (gastro: estomago, vientre; entero: intestino; itis: inflamación), son descendientes, sin apenas cambios, de las primeras formas de vida unicelulares terrestres.
El proceso reproductivo de estos seres (los auténticos triunfadores de la vida terrenal) se realiza mediante partición (por la mitad) de cada ejemplar; “parto” que acontece cuando alcanza el tamaño adecuado para hacerlo: cada 10 minutos en un ambiente favorable, como los 37 grados centígrados del cuerpo humano.
¿Qué te parece esa velocidad de reproducción? Haz cuentas y dímelo.
Partiendo de una sola bacteria en nuestro cuerpo, a la hora tendríamos 64. Una bobada ¿no? A las dos horas el número ascendería a 4096 y en un día, a las 24 horas, a la incomprensible cifra de 2,23 por 10 elevado a la 43.
Hagámoslo más grafico y multipliquemos esta última cifra por el peso estándar de una de ellas: 10 elevado a la -12 gramos. Esta operación nos da un resultado de 20000 cuatrillones de Kgs. Y ¿que? Os preguntareis; pues nada, algo así como 3000 tierras en peso (masa). Tres mil.
Resumiendo, la velocidad de reproducción bacteriana es una curva que crece exponencialmente hacia el infinito.
Hoy en día, después de más de 4000 millones de años de evolución (adaptación al medio, que no progreso) existe en nuestra ¿amada? tierra una criatura cuya curva de crecimiento es calcada a la de nuestra Beneckea: el “Homo sapiens”. Esta especie ha hecho de su cerebro una potente arma para encaramarse (en un suspiro) a la cúspide del “éxito” evolutivo en la vida del “sistema solar”
Pero es evidente (hasta para algunos elementos de este engreído grupo) que dicho crecimiento (y no solo el exponencial) es inviable.
En el caso bacteriano (e incluso en sistemas no biológicos) existe una muga muy temprana en la cual la curva deja de crecer, tomando en muchos casos el camino inverso hasta desaparecer. Existe un número limitado de bacterias que puedan colonizar a un ser humano, un número en donde la vertiginosa actividad bacteriana y sus desechos tóxicos acumulados asociados a ella hacen posible lo imposible: la total aniquilación (morir de éxito) de la colonia.
Este es precisamente el mayor problema de la humanidad, el crecimiento exponencial de su población, y con el, los crecimientos exponenciales de los consumos de los limitados recursos de la Tierra, claramente visibles en la sintomatología planetaria, como el botón de muestra del actual proceso febril global irreversible.
¿Cambio climático? Un efecto colateral del problema con mayúsculas: el Hombre que, como dicha humanidad ha hecho siempre, intentará solucionar haciendo lo mejor que sabe hacer: la Guerra, el exterminio en masa, que lo otro es terrorismo ¡ño!
¿Sobran muchos? ¿Cuantos?
Los eliminamos y fuera, sabemos de sobra mantener los ojos bien tapados (última muestra: Gaza)









