En un artículo publicado en el diario español de “El mundo” y aquí reproducido, en Nabarralde, un catedrático de Derecho Administrativo de León (Spain) aprovechaba que el Ega pasaba por mi pueblo para poner a caldo al nabarro resistente.
Así decía el texto: ..”cuando la instalación proyectada es reputada…(Doble putada?)…beneficiosa por la ciudadanía por sus intereses inmediatos y tangibles, el estado…(español, supongo)… no suele encontrar dificultades sustanciales a la hora de llevar a cabo sus designios. El uso del territorio se hace en medio del aplauso generalizado. El ejemplo podría ser el AVE, si se excluye la actitud arriscada del terrorismo vasco empeñado en impedir su llegada a aquella tierra, actitud que recuerda a la de Gregorio XVI (papa entre 1831 y 1846) quien se opuso a la construcción de líneas ferroviarias por los estados pontificios con el argumento de que por ellas circularían con mas facilidad las ideas liberales. Y no le faltaba razón al pontícife. Ahora bien, fuera de este caso trágico pero estrambótico, estas comparecencias no se producen…“.
Aunque en un principio suene a insulto la comparación, una segunda lectura nos permite ver lo que realmente dice (un desliz por su parte): el Papa tenia sus motivos y no le faltaba razón, ergo, los arriscados terroristas vascos tienen los suyos y tampoco les falta razón. ¿Tan complicado es leerse la información que publican los mencionados arriscados antes de sentar cátedra?
Pues si, eso se desprende del sillón catedralicio del Francisco Susia, autor del libelo; en León, al parecer, no les interesa o no les debe llegar la información “terrorista”.
Y, ¿a que viene eso de “terrorismo vasco”? ¿Desde cuándo los miles de personas que en nuestra Nabarra se oponen a este despropósito son terroristas? ¿No será que su intelectualidad es más simple que una ameba y que la actitud sumisa de su España sea debida al alineamiento y sometimiento cultural y político de su población?







