En mi opinión, y partiendo del hecho suficientemente contrastado de las diferentes visiones que sobre el histórico de este procedimiento tenemos los diferentes grupos políticos que componen la Corporación, lo lógico es que a estas alturas no nos pongamos de acuerdo siquiera ni en la modificación del pliego. La experiencia tenida nos indica, bien a las claras, la cuasi imposibilidad de que lo que no ha sido posible solucionar hasta el momento lo podamos resolver en la semana previa al inicio oficial de la campaña electoral. La necesidad de sacar un nuevo pliego para legalizar la situación de la Escuela infantil es fruto, en todo caso, de un auto judicial que obliga al cumplimiento de una sentencia que declaraba nula la adjudicación a la actual concesionaria del servicio, debido al recurso interpuesto previamente por la anterior, que a su vez ha sido recurrido por el equipo de gobierno de la actual Corporación – con el voto contrario de toda la oposición- y cuyas medidas cautelares solicitadas por el mismo han sido rechazadas.
Tal urgencia, puede hacer pensar a más de uno, que de lo que se trata no es tanto favorecer ni agilizar el procedimiento para la siguiente Corporación cuanto condicionarla. Por el contrario, también se puede admitir, que igual de lícito es pensar que el motivo supone agilizar el procedimiento para poder llegar en plazo al inicio del próximo curso. Cuestión siempre supeditada al que no se formalicen nuevos recursos al procedimiento.
Este nuevo pliego, insisto, es fruto de una actuación judicial por el no acatamiento de una sentencia previa, y si algo viene a demostrar es que el modelo basado en la externalización tiene su talón de Aquiles en que facilita la judicialización de cualquier tipo de procedimiento y pliego a nada que se insista, poco o mucho, en ello.
En consecuencia, tras mucho pensar los pros y contras de cada una de las opciones, no sería nada desacertado considerar a medio plazo el que la solución más adecuada e idónea pase por la municipalización del servicio. Otra cosa será el cómo solucionemos, entretanto, un problema ya judicializado al que en alguna medida todos y cada uno de nosotros, y siempre según responsabilidades, hemos contribuido a crear.
Ha llegado el momento de la despedida y no quisiera hacerlo sin, primero, pedir disculpas por los errores cometidos y, pese a ello, y a los que habrán de cometerse en el futuro, animando, no obstante, a aquellos que nos releven a seguir la pauta marcada por un filósofo de la categoría de Karl Jaspers, que en su conocida obra, Origen y meta de la historia, hacía la siguiente e interesante reflexión sobre uno de los aspectos más interesantes de la relación entre “poder y libertad política”:
“Otro camino es la educación práctica del pueblo por sí mismo, mediante la participación del mayor número en las tareas concretas. De aquí que la administración municipal libre y responsable sea indispensable para la formación de un ethos democrático. Solo lo que se ejercita prácticamente en la vida dentro de la esfera más pequeña y más inmediata puede hacer capaces a los hombres para aquello que deben realizar democráticamente en esferas cada vez mayores y máximas.”
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