El programa anti-austeridad de Syriza es más sensato que radical, y es lo que Grecia necesita. Pero la UE no está nada convencida.
El Parlamento griego no ha conseguido elegir a un nuevo presidente y la Constitución del país dicta que en este caso debe haber elecciones parlamentarias. Estas elecciones serán vitales para Grecia e importantes para Europa. Una potencial victoria de Syriza, el principal partido de izquierda, ofrecería una esperanza de que, por fin, Europa empieza a alejarse de las políticas de austeridad. Pero también había riesgos graves para Grecia y la izquierda europea.
El ascenso de Syriza es el resultado del programa de recortes impuesto a Grecia en 2010. La troika de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) proporcionaron enormes préstamos para el rescate, a cambio de imponer unos recortes sin precedentes en el gasto público, aumentar los impuestos y colapsar los salarios. Una política de austeridad estándar, aunque extrema, con una diferencia fundamental: la austeridad ha podido ser suavizada con la devaluación de la moneda como había sucedido en la crisis asiática de 1997-98. La pertenencia griega a la Unión Europea del euro cerraba todas las vías de escape.
Esta política de austeridad brutal ha logrado estabilizar Grecia y mantenerla dentro de la unión económica y monetaria, destruyendo su economía y la base de la sociedad. El déficit presupuestario se ha reducido drásticamente, el déficit por cuenta corriente se ha convertido en un superávit y la perspectiva de impago de la deuda externa ha disminuido. Pero el PIB se ha contraído en un 25%, el desempleo se ha disparado por encima del 25%, los salarios reales han caído en un 30% y la producción industrial se ha reducido en un 35%. El coste humano ha sido inconmensurable, que asciende a una crisis humanitaria silenciosa. La falta de vivienda se ha disparado, la atención primaria de salud se ha colapsado, los comedores populares se han multiplicado y la mortalidad infantil se ha incrementado.
A partir del verano de 2014, la depresión ha ido tocando fondo, ayudado por los buenos resultados en el sector turístico. Sin embargo, el daño de las políticas de la troika es tan grave que las perspectivas de crecimiento son espantosas. La debilidad se manifiesta en el comercio exterior, que el FMI espera que actúe como “motor del crecimiento”. En 2014, las exportaciones griegas han disminuido, mientras que las importaciones comenzaron a subir tan pronto como la depresión mostró señales de terminar. Esto es el resultado de una economía profundamente disfuncional.
En medio de esta catástrofe, la troika está insistiendo en una mayor austeridad para lograr superávits masivos de 3% del presupuesto primario en 2015, 4,5% en 2016 y aún más en los próximos años. Su objetivo es dar servicio a la enorme deuda externa, que se ha elevado a 175% del PIB, a diferencia del 130% en 2009. Sorprendentemente, el FMI aún espera que Grecia registre un crecimiento medio de 3,4% durante los próximos cinco años – siempre, claro está, que la privatización, la desregulación laboral y la liberalización del mercado funcionen a todo gas. La troika ha abrazado la economía de lo absurdo.
En 2010-11, el pueblo griego se opuso activamente a las políticas desastrosas de la troika y de sus aliados nacionales, pero no logró detenerlos. En 2012, sin embargo, debido al aumento de la pobreza y del desempleo, fue difícil organizar y estructurar esta protesta popular. Aún así, el agotamiento de las políticas de la troika es tan evidente que los votantes han girado en masa hacia la izquierda, con la esperanza de que Syriza ofreczca un futuro mejor.
Syriza promete en primer lugar condonar sustancialmente la deuda griega y, en segundo lugar, aliviar la austeridad por medio del equilibrio presupuestario, en lugar de los excedentes exigidos por la troika. Volverá a conectar los hogares griegos a la red eléctrica, proveerá ayuda alimentaria y refugio a los desamparados. Tomará medidas inmediatas para reducir el desempleo a través de programas públicos. Se ha comprometido a reducir la enorme carga fiscal y de fomento de la inversión pública en un esfuerzo por acelerar el crecimiento.
Estas medidas no son nada radicales, y mucho menos revolucionarias. Representan al sentido común y ofrecen alternativas frescas para otros países europeos. Después de todo, Syriza ha declarado en varias ocasiones su intención de mantener al país dentro de la unión económica y monetaria, y evitar acciones unilaterales. No hay duda de que sus líderes son comprometidos europeístas que realmente creen que podrían ayudar a transformar la UE desde dentro.
El problema es que la UE está lejos de ser susceptible a las ideas de Syriza. Los exportadores y los bancos alemanes se han beneficiado sustancialmente del euro y no tienen ningún motivo para abandonar la austeridad. Berlín tiene suficientes quebraderos de cabeza con una zona euro cada vez más debilitada y Francia e Italia contra las cuerdas. Y no podemos olvidar a Mario Draghi en el BCE, divagando sobre la flexibilización cuantitativa, una política que Berlín detesta. La última cosa que Alemania necesita son Syriza y su programa.
Es posible que veamos una campaña de alarmismo en las próximas semanas para disuadir a los griegos de votar al partido de izquierdas. En caso de que la campaña falle, un gobierno de Syriza será recibido con hostilidad por parte de la UE. El programa de Syriza es sensato y modesto, pero carece de una financiación segura. Grecia también necesita financiación sustancial para pagar sus deudas en 2015, tal vez hasta € 20 mil millones. Los pagos de la deuda previstos para primavera podrían ser asumibles, pero las amortizaciones – 6.7bn € – previstas para julio y agosto necesitarán financiamiento fresco del exterior. Y es obvio que la banca griega quedará rápidamente asfixiada rápidamente si el BCE deja de proporcionar liquidez.
Es probable que al gobierno de Syriza se le proponga un ultimátum para capitular, probablemente ofreciéndole una versión edulcorada de austeridad. Esto sería un desastre para Grecia y una gran derrota para los opositores de la austeridad en Europa. Es vital que Syriza gane y aplique su programa sin inmutarse, ayudado del apoyo internacional. Las líneas de batalla se están formando en Grecia.
THE GUARDIAN
Traducción: Olaia Aldaz







