La celebración de acontecimientos históricos, cuyas consecuencias han transformado sustancialmente la historia de los pueblos, suelen conllevar mensajes opuestos y contradictorios.
En Navarra, sin ir más lejos. “Los órganos oficiales”, con espuertas de dinero público en sus manos, -gobierno, la camarilla del pancismo “intelectual”, la jerarquía eclesial- conmemorarán la anexión “voluntaria” a España. Otros, bien lejos de la plata oficial, recordaremos la violenta invasión que en 1512, arrebató nuestra soberanía.
En México, entidades cívicas, se reorganizan para celebrar el segundo centenario del nacimiento del cura Hidalgo, héroe de la independencia.
UPSN y los aledaños del pesebre oficial navarrista, ignorarán el genocidio, el latrocinio cultural y patrimonial…
El purpurado Ribera – su dios sabrá como- tratará de emborronar y sepultar la crueldad con que
La misma iglesia que rompió el cuerpo y el mensaje humanista y liberador de Tup Amaru II o impulsó y ocultó el crimen de nuestro admirado Pedro de Navarra.
La desmemoria de
La verdad es que con tal historial, sólo inconfensables intereses o la supina incultura o estupidez de algunas gentes, pueden explicar que alguien crea o se fíe de tal institución. Tales precedentes le niegan cualquier tipo de autoridad o de magisterio.
La metodología eclesial, a la hora de condenar a los que trataban de liberarse de ese monolitismo nacional/católico, ha sido inalterablemente cruel cuando no criminal.
A Hidalgo le acusaban de “depravado, desviado doctrinalmente, fornicario, infiel, hipócrita, enemigo de Dios, monstruo, padrote, luterano”. Ahí se le agotó el diccionario al redactor de la causa.
El dominico P. Medrano, continuador de Mariana, dentro de este espíritu corrosivo e inhumano, daba por supuesto el suicidio del Mariscal Pedro de Navarra. Pero sabemos perfectamente, que los reyes españoles dueños de vidas y haciendas, suicidaban sin ningún miramiento.
El tal dominico, esbirro –como tantos manipuladores de nuestra historia- adulador del endiosado monarca, apostrofaba: “Con indigno y bárbaro desprecio, se dio la muerte con un pequeño cuchillo, desacreditando el antiguo valor, porque sólo un corazón cobarde, busca en la muerte el fin de las desgracias que no puede sufrir la pusilanimidad”.
Y sin embargo, las palabras del obispo español de Iruña, Prudencio Sandoval, son definitivas para aclarar la grandeza del Mariscal: “Dio en no jurar por el rey Carlos, por eso no haber nacido en España ni ser de la casa real de Castilla…” Algo tienen que decir de la integridad de nuestro mariscal. Y eso que el tal Sandoval, era un tergiversador de la realidad, tan trafulca como el Guipuzcoano Garibay, cuyas falsedades históricas, apoya sin contemplaciones.
La increíble voracidad del imperio español -de eso se trata-, fue posible gracias al soporte “sine qua non”, de la iglesia católica. Era quien justificaba la expropiación de tierras y riquezas –aquí y en las indias…-, atribuyendo tal derecho, al divino legado de su católico dios.
La apuesta de la iglesia por la política de un monarca tan católico como falsario, el siniestro Juan Grippon, fue descarada, porque el proyecto eclesial y el de la monarquía eran el mismo.
La falsedad de las bulas, las amenazas de excomunión contra la resistencia, el inmediato asentamiento de la inquisición tras la conquista, no era todo. El entramado de la conquista no se hubiera llevado a cabo sin la intervención de clérigos, como –por citar alguno- Cisneros, incendiario de patrimonios o el maquiavélico Rena.
Fue el propio papado quien se amancebó con la corona, para desnaturalizar y ahogar la estructura eclesiástica indígena. Hábitos indecentes, que no han perdido un ápice de vigencia en nuestros días…
– Y si no, que nos pregunten a muchos navarros sobre el impune ladronicio de
Era el mismo espíritu que hablando por boca de Pío VII condenaba a Hidalgo:”Lo excomulgamos, anatematizamos y secuestramos, para que pueda ser atormentado por eternos y tremendos sufrimientos, juntamente con Datán, y Avirán”.
Ya resulta difícil, encontrar espacios en nuestro mundo, donde la crueldad se practique con tanto ensañamiento, diría con tan procaz “sibaritismo”.
México, -ya que Miguel Hidalgo ha sido nuestro punto de partida-, como la mayoría de los pueblos sudamericanos, hoy no estaría sumido en semejante descomposición, política, económica y social, sin la inestimable ayuda de la jerarquía Católica.
De la misma forma, actuaron en Navarra. Cada día somos más, los vascos conscientes de su papel determinante en la pérdida de nuestras instituciones, patrimonio cultural y en definitiva de nuestra soberanía
En Sudamérica, como representante de los intereses de la corona, -porque en definitiva, la corona y el poder material y moral siempre han sido su dios-, se alió con la aristocracia criolla, bendijo la esclavitud, -la mita- la expropiación de tierras, y la ejecución capital de cualquier signo de insurgencia
La institución romana, traficando con su dios y su cristo, ha sido la mejor cooperadora con el golpismo y la involución de los llamados estados bananeros. Las curias de sus palacios, han sido cenáculos de los Bordaberry, Pinochet, Videlas, Lozadas y toda esa calaña engendrada en la escuela de las Américas…
Cómplice de golpismos como aquí lo fue del fascismo y del franquismo.
Y con todo esto, la verdad, uno no se explica como tal engendro, tan nocivo y demoniaco para nuestra sociedad se mantiene en pie… Se me ocurre, así a botepronto, que por estar tan bien integrada en el sistema, sea parte de él… Pues eso…que ya vemos a donde va el mundo con dicho engendro de sistema…
He de reconocer, que no estaba en mi mente, cuando me informaba sobre los programas que “in memoriam” de Miguel Hidalgo estaban organizando algunos amigos mexicanos, hablar de
Me compadezco de todos esos creyentes, que desde la teología de la liberación o desde otros movimientos sociales se han enfrentado a ella, porque el encarnizamiento con que han sido tratados desde los organismos oficiales no es para contarlo. Pero sobre todo, los compadezco porque hayan de bandearse dentro de esa maraña de derechos canónicos, anatemas, excomuniones y tamaña parafernalia.
No entiendo qué justicia, derechos humanos, soberanía, libertad de conciencia, etc., puedan venderse desde una institución que si algo propone, es cerrazón, integrismo y conservadurismo a toda ultranza.









