Pretendida, por aquello de que incluso hasta un “modus vivendi” frugal, reposado y mesurado, ajustado a un peculio entre modesto y aseado, da la sensación de que no va a ser posible en los tiempos que corren…
Y es que –y lo podemos decir sin ambages- los bandidos se han hecho con el poder.
Nos han secuestrado la libertad. Nos han robado la palabra. Han condenado los derechos de la ciudadanía y prohibido la expresión de la voluntad de los pueblos…
¡El que me acuse de demagogia que se me explique!
En fin, que al margen de la calidad de mis ponderaciones, lo realmente cierto es, que los jubileos y la descansada vida aquella que huye del mundanal ruido, hoy es agua pasada.
Ya no se trata de si puede resolverse nuestro periplo de jubilados en lúcido o tenebroso atardecer. Que para los que peinamos viejas canas o nos quedan cuatro telediarios, al fin y al cabo se trata de un ocaso. Pero que lo terrible es para los jóvenes y los algo más maduros…
¡Ay esos densos nubarrones negros de lontananza, esa espesa y sucia contaminación que dejamos a nuestros descendientes…!
Dicen algunos sesudos analistas, que el actual desbarajuste socioeconómico, lleva camino de trasladarnos a la noche de los tiempos, aquel valle de lágrimas en el que los siervos de la gleba vegetaban embrutecidos.
Y dicen, que todo comenzó con el ”malhadado” premio Noble Milton Friedman y sus teorías. Justamente las teorías que desde Reagan, la Thatcher –y la inspiración imprescindible de la Reserva federal de EEUU- and company, allá por los ochenta, dieron y han dado soporte a las políticas del BM y del FM, entre otros…
Lo cierto es, que a partir de esta banda de insensatos -y criminales en su caso-, el desmontaje de la –al menos en teoría- llamada sociedad del bienestar, fue firme e irrevocable.
La democracia, donde existiera, y que probablemente nunca, ni en ningún lugar –quizás alguna honrosa excepción exista por ahí- había alcanzado su plenitud, hoy, ya sin máscaras, se desnuda como descarada y agresiva plutocracia.
Muchas sociedades, la griega, la portuguesa, la española etc… no pasan del puro guiñapo. Otras, más oscuras, son tétricos senderos de muerte…
Diríamos que regresamos a marchas forzadas, a la sociedad estamental.
En el primer estamento se da la más brutal concentración de capital, poder y riqueza del mundo mundial…
Es la cúspide integrada por los políticos -y no hace falta dar nombres, porque aburren los periódicos-…de bajas pasiones y decretos, entes perversos… Como si lo fueran por naturaleza…. Se prostituyen al servicio de la banca y de las grandes mafias financieras… Se amanceban con las monarquías, la xenofobia y con la obscenidad de las más notables instituciones religiosas, apestadas de dogmas e imposiciones inhumanas… y por supuesto… con las fuerzas armadas…
Desde tal estamento se legalizan los fraudes, el expolio del erario público, el corrupto nepotismo, la extorsión, el deshaucio, el trabajo basura o el desempleo en su caso, los tributos sangrantes y abusivos… el asesinato (las guerras), la pobreza, las hambrunas…
La sostenibilidad de este estamento, “el del mal” –este si que es el escatológico “Armagedón”- es posible gracias a la, por una parte, inestimable adhesión de gran parte de una judicatura, tan babosa como corrupta. Y por otra, por supuesto, con la adhesión incondicional de los cuerpos de seguridad, de todo pelaje.
El segundo estamento por llamarlo de alguna forma, sería más bien un simulacro de estamento, siempre tan fluctuante… Estamento que aunque a veces se mueva aunque sea a cacerolazos, no resulta nada de fiar. No suele reclamar la revolución estructural, sin simplemente el reparto del pastel, aunque sea de las migajas, sin más.
Estamento que siempre anda en tránsito entre Pinto y Valdemoro, que no sabes nunca si viene o si va, si tiende hacia suso (hacia el estamento superior, o hacia la “canalla”, en un “pito pito colorito” de conciencias) o hacia yuso. Digamos en honor a la verdad los hay –¿como no?-, imprescindibles en la lucha… bien dignos y solidarios
En este estamento (flotante) pululan funcionarios, oficiales, profesionales cualificados, fontaneros mediáticos etc… Hoy día no sabemos si revienta, se indigna o simplemente da patadas a la bruma… Ya se verá…
Podíamos hablar de un tercer estamento o si se quiere de un amasijo de sub-estamentos o lo que sea… Que es en realidad donde nos cobijamos la mayoría de los ciudadanos. Los políticos nos definen como los de a pie, la plebe, “la canalla”, la morralla del hampa, los sin techo y sin porvenir etc…
Parece que cada vez son más las voces que clamamos contra este primer estamento, monstruo, gran Belial o lo que sea. Protesta endémica que en las actuales circunstancias adquiere un urgente carácter de supervivencia.
El pueblo tiene que tumbar ya, sin contemplaciones, este primer estamento que cual rebaño nos atropella hacia la esclavitud. Hay que derribarlo ya, si queremos evitar que se cargue el planeta y a nosotros con él…
Es el eco de las campanas de rebelión que empiezan a doblar más airadas que airosas…
Dicen, que de momento somos los abuelos, quienes estamos frenando la rebelión… Pero que nadie se fie, que el cabreo ya nos hincha los belfos…
Anuncian que surgen ideas de partidos políticos sin políticos… -no estaría mal, aunque uno sabe que ahí esta la historia y que luego nos maleamos…-. No suena mal, siempre que sean algo más que puros atolladeros, nudos gordianos o entelequias…
Si que resulta escandalosamente evidente, que ya pasó el tiempo de los políticos. Una casta cuya extinción es vital si pretendemos salvarnos del caos y recomponer este desaguisado planetario, digo…
Pero resulta, que todavía el ser humano, no ha sido capaz de asumir como puro oxígeno espiritual aquello de “liberté, egalité, fraternité…
Razón por la que los gobernantes pueden manipular y mofarse de la democracia impunemente. Como resultado, sin duda, de la ignorancia de los gobernados, incapaces de entender y defender con uñas y dientes el significado de una auténtica democracia: derecho al control permanente de la honradez del gobernante, de sus propuestas, de sus emolumentos, de ser destituido ante cualquier mínimo incumplimiento o falsedad, de intervenir mediante referéndums en cualquier asunto que conlleve la discrepancia de la ciudadanía… En definitiva, de tener siempre y en todo momento la última palabra en la “rex pública…”
Joan Melé, exponía con acierto en una de las charlas del foro de Estella, la importancia del significado del grito revolucionario Libertè. Fundamental para que el hombre desarrolle toda su capacidad crítica, artística, intelectual, libremente. Por supuesto sin las humillantes y castrantes cortapisas de sacrosantos dogmas, éticas reaccionarias, constituciones monolíticas o conceptos patrios inamovibles.
Alexis de Tocqueville temía la encrucijada que para muchos ciudadanos podría suponer la mayor o menor accesibilidad al mundo de la cultura y del pensamiento. Lógicamente, los parámetros en que se mueve un hombre culto y preparado, implican unos recursos y unas disponibilidades muy superiores a las de un ciudadano desinformado, engañado, manipulado o simplemente poco cultivado.
Un obstáculo, ciertamente bien real a la hora de plantear esa “egalité”, que propone el ideal revolucionario para el ámbito de la política. Imposible igualdad, cuando se trata de que sea la preparación y el adiestramiento, quien decida los puestos de la gobernanza.
Según Tocqueville, ante esta situación, existe pues el riesgo de una “tiranía democrática”…
Tal dificultad para establecer una igualdad política, conllevaría por supuesto otras desigualdades, probablemente mas lacerantes, como las económicas…
No es este un espacio adecuado para debatir un tema, que requeriría el criterio y las opiniones de filósofos, sociólogos, economistas…
Mucho se habla de solidaridad… El foro de Estella, planeaba como resolución de este dilema o encrucijada “democrática”, el concepto de “fraternité”, como el recurso más justo y eficaz para resolver las profundos abismos de injusticia social que de día en día se abren en nuestro entorno.
Fraternidad y justicia, que no caridad. Absolutamente posible en el momento en que la sociedad sea capaz de enchiquerar a todo este estamento de gobernantes del mundo, que reduce al pueblo a la inanición, al drama, a la tragedia…
¿Cómo no Entender que tras la toma de la Bastilla se guillotinen a los sinvergüenzas?
Hoy mismo sin ir más lejos, una amona desesperada, me decía que el hambre no dialoga, que estaba dispuesta a todo, hasta morir por sus nietos…
Resistencia pasiva. Desobediencia civil…lo que sea. Ya no nos queda a la gente comprometida y de buena voluntad otra alternativa.
Miren a los partidos políticos, unos nos esclavizan, otros nos engañan, otros nos manipulan, otros simplemente duermen… otros… a ver cuando dejan de hablar y se meten en harina, en esa lucha pacífica de la que hablamos…
Publicado por Nabarralde-k argitaratua







