
Cientos de personas, durante una manifestación por el derecho a usar el euskera. EP
Los vascones era el pueblo que poblaba Navarra antes de la llegada de los romanos, los Vascones eran los navarros de la antigüedad, así lo dejaron escrito los historiadores griegos y romanos (Estrabón, Plinio el Viejo, Tito Livio, Pomponio Mela…). Sin duda alguna hablaban en euskera ¡Y más vale que se llamaban Vascones los que habitaban en Navarra!, el pueblo vasco, que también lo formaban las tribus hermanas de los Caristios, Várdulos, Autrigones, Aquitanos… ¿Os imagináis que los que habitaban Navarra hubiesen sido cualquier otra tribu que no tuviese el nombre de Vascones? Si ahora los pseudohistoriadores y politiquillos dicen que Navarra no tiene nada que ver con lo vasco, ¿qué hubiese sido si la tribu de Navarra hubiesen sido los Caristios, Berones o Várdulos?
País Vasco es el territorio en el que se ha hablado o se habla euskera. Por lo tanto, Navarra es uno de los territorios históricos del País Vasco, aunque hoy día sea una Comunidad Autónoma propia y aparte administrativamente de la Comunidad Autónoma del País Vasco (Euskadi), lo mismo le ocurre a Iparralde, que también pertenece al País Vasco, aunque administrativamente no, y su territorio pertenezca a otro país.
Históricamente no existe duda, toda Navarra es vasca. En la invasión castellana de 1512 una de las ciudades que más ímpetu, personal, material bélico y esfuerzos puso para seguir perteneciendo al Reino de Navarra y no acabar integrado en la corona castellana fue la ciudad de Tudela y otras poblaciones de la Ribera Navarra. Tudela no tuvo más remedio que entregarse ante la amenaza de destrucción total de la ciudad.
El historiador Peio Monteano ha señalado que a principios del siglo XVII ocho de cada diez navarros hablaban euskera, y que el euskera no era una más de las lenguas de Navarra, sino que el 80% de los navarros y navarras lo hablaba.
El año 1839 marca la pérdida de identidad y cualidad foral vasca en esta parte de la frontera. La Ley Paccionada acabó con una gran parte de la identidad navarra. Es por ello que a finales del siglo XIX el movimiento fuerista y por la defensa de la identidad navarra toma fuerza y se inician una serie de iniciativas políticas y culturales que intentan conservar el patrimonio vasco. Así se crea la Asociación Euskara de Navarra (Arturo Campion, Juan Iturralde, Serafin Olave, Estanislao Aranzadi, Nicasio Landa, Esteban Olano, Hemilio Olariz, Navarro-Villoslada), los Juegos Florales, se proyecta la fundación de la Universidad Vasco-Navarra (1839), se crea Laurac-bat, (1866) con el fin de reunir a las cuatro provincias hermanas y actuar en común, nace el proyecto de la Biblioteca Vasco-Navarra (1870), se lleva a cabo la Gamazada, movimiento popular para defender los fueros (1893), surgen periódicos y semanarios con los ideales de defender la patria vasca (Lau-Buru, Arga, Aralar…) y cientos de iniciativas políticas y culturales más.
La colaboración y cooperación común sigue en los primeros años del siglo XX y así surgen Eusko Ikaskuntza y Euskaltzaindia. Hasta bien comenzado el siglo XX, Navarra culturalmente, socialmente y hasta políticamente mantiene lazos de unión con lo vasco, no existía diferencia alguna entre los territorios históricos de Navarra, Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. Aunque el euskera en los largos años del franquismo fue perseguido y estuvo a punto de desaparecer en todas las zonas donde todavía se había conservado, la conciencia vasca, y el sentimiento de pertenecer al pueblo vasco perduró en todas las provincias vascas; hasta el punto que hasta en los años más oscuros y tristes del franquismo a nadie se le ocurría decir navarros y vascos. Existía conciencia de pertenecer al mismo pueblo, el vasco; aunque repito el euskera fue perseguido con ahínco y odio por parte del franquismo.
Llegó la Transición, y si para el euskera fue un momento propicio, con lo que el euskera tomó oxígeno en todo el territorio peninsular, hasta el punto que pasó de casi desaparecer a ser estudiado y usado habitualmente; sin embargo, para el sentimiento vasco en Navarra no fue tan favorable. Por circunstancias concretas, determinadas, y bien sabidas el Gobierno de España, el Ejército, la Iglesia y la Banca no permitió que Navarra fuese un territorio más del País Vasco y se crease una Comunidad Autónoma común; aunque Navarra tenía todo el derecho y tiene a tomar parte en una comunidad vasca, como quedó claramente registrado en la Transitoria Cuarta de la Constitución Española de 1978, la cual puede ponerse en marcha en cualquier momento.
Que no se crease una comunidad vasca peninsular única fue un fracaso. Lo que mal comienza mal acaba, aunque es preciso admitir que la izquierda navarra, y una gran parte de la sociedad navarra ha sabido luchar contra todo, a pesar de tener casi todo en contra, y ha sabido sacar a flote la identidad vasca de Navarra. La izquierda navarra ha acertado a mantener la esencia e identidad vasca entroncándola en la reivindicación historia que da la fuerza y la razón de haber sido Navarra un Estado soberano, al que le fueron arrebatados sus derechos en una invasión militar injusta y fraudulenta.
El siguiente golpe a la identidad vasca fue la La Ley del Vascuence que separó con un muro a una Navarra de la otra. Lo que no se ha hecho en ningún otro lugar se atrevieron a hacerlo en Navarra, separando a la ciudadanía navarra en zonas, según donde se viviese. Lo que ha acabado de convertir a la Ribera en un feudo derechista.
La Transición fue un periodo clave para Navarra. En la década de 1970 todos los partidos progresistas enarbolaban la bandera de la unidad vasca. Hasta el PSOE de Urralburu y Arbeloa defendía que el pueblo navarro era la cuna y raíz del pueblo vasco. El golpe de estado de Tejero hizo que todo cambiase. Nació un antivasquismo colérico que no se había conocido en Navarra hasta entonces. Los partidos políticos de la derecha tomaron como bandera el antivasquismo.
Parece mentira que partidos navarros puedan obviar la opresión y discriminación lingüística que ha sufrido y sufre nuestra lengua. Siglos de imposición de la lengua castellana, una política lingüística apoyada en leyes, decretos dirigida a la aniquilación de la lengua propia. El euskera fue prohibido en las escuelas, los tribunales y la jerarquía eclesiástica impuso el castellano.
Ha quedado claro que el euskera es lengua propia de Navarra, y que Navarra es una parte del País Vasco. Por lo que no es muy comprensible la postura de algunos partidos políticos con el euskera en el día de hoy.
A continuación voy a explicar las posiciones de alguno de los partidos políticos navarros con el euskera.
PSN. Partido mayoritario del Gobierno de Navarra y en el que cae la responsabilidad de defender y tratar de mantener la lengua vasca como lengua viva dentro de la Comunidad. Desde mi punto de vista al PSN le pesa en exceso los años que estuvo en la oposición y mantuvo una postura beligerante en contra del euskera. Al PSN le pediría que ponga en marcha las mismas políticas lingüísticas que mantiene el partido en las diversas Comunidades Autónomas con lengua propia aparte del castellano. Y la primera medida que debería tomar es la suspensión de la zonificación lingüística existente en Navarra, que hace que la ciudadanía navarra tenga derechos diferentes según en que zona viva.
UPN. Como partido navarro, debería considerar la lengua vasca como propia, y considerarla como uno de los principales valores y tesoros de Navarra, patrimonio de la humanidad. Por ello debería poner todos los recursos posibles para su conservación y convertirla en la lengua habitual de la ciudadanía navarra. Todavía es tiempo para considerar la lengua como algo aparte de la política y convertirla en la lengua de toda la ciudadanía navarra. Tal vez en un principio este cambio de postura no les daría réditos electorales, pero con el tiempo el éxito electoral estaría asegurado.
GEROA BAI. Como miembro del Gobierno, debería presionar al Gobierno para que el tema del euskera fuese uno de los ejes políticos principales. Ya llevamos varios años con gobiernos progresistas. Uno de los temas en los que deben de incidir es en el lingüístico, ya ha llegado el momento en que la política lingüística debe marcar los Pactos de Gobierno. Deben de forzar en esta legislatura de una manera u otra la supresión de la zonificación lingüística y convertir al euskea oficial en todo Navarra. No entiendo tanto progresismo sin que se pueda incluir el tema de la lengua en los Pactos de Gobierno.
EH BILDU. Como socio prioritario para poder mantener un gobierno progresista, debería poner el tema del euskera como condición imprescindible para negociar.
El empeño y el grado de concienciación de una parte de la población navarra ha hecho posible que el euskera perviva y se mantenga en Navarra. Estamos a las puertas de una nueva legislatura, es el momento de consensuar una legislación apropiada que proteja al euskera y haga posible su desarrollo como lengua propia del territorio navarro. Se debe garantizar el uso del euskara en igualdad con el castellano para todo aquel que lo quiera hacer. Es preciso acordar una ley de normalización del uso del euskera y garantizar la convivencia entre el castellano y el euskera.
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