Pamplona sin nostalgias franquistas
Editorial Noticias de Navarra
El Ayuntamiento de la vieja Iruña adecua el callejero al siglo XXI y a las leyes de símbolos y memoria histórica vigentes, que UPN y PP han incumplido durante años, con, entre otros cambios, la retirada de la plaza de homenaje a Conde de Rodezno
coincidiendo con la publicación de El botín, del escritor navarro Miguel Sánchez-Ostiz, un relato sobre el expolio que sufrieron miles de familias navarras tras la represión violenta del genocidio franquista en 1936, el Ayuntamiento de Pamplona-Iruña ha puesto en marcha un plan para la retirada definitiva de los símbolos de homenaje a aquellos golpistas y asesinos. Un hecho histórico que ha necesitado esperar al cambio social y político del pasado mayo, 40 años después de la muerte de Franco. En realidad, el nuevo equipo de gobierno municipal simplemente ha decidido cumplir, con 12 años de retraso, la Ley de Símbolos de 2003 y la Ley de Memoria Histórica de 2007, que Barcina y Maya han incumplido sistemáticamente todos estos años, sin que en ningún momento la Fiscalía ni la delegación del Gobierno de Madrid -tan activa para cuestiones menores de símbolos como la exhibición de la ikurriña- hayan dado señales de vida. El anunció del alcalde Joseba Asirón de cambiar el nombre de la plaza Condado de Rodezno -un subterfugio de última hora de Barcina cuando era alcaldesa para saltarse la ley y garantizar la humillante permanencia de ese espacio público dedicado al Conde de Rodezno- por el de Serapio Esparza, el arquitecto que diseñó el Segundo Ensanche, y la de Hermanos Imaz por la del arquitecto Julián Arteaga, es una excelente noticia que adecúa el callejero al siglo XXI. Pone punto final a un indigno homenaje a uno de los personajes más negros -tiene el triste título de haber sido el ministro de Franco que más condenas a muerte firmó- de la dictadura. Y termina con una situación excepcional en la vieja Iruña, donde un puñado de nostálgicos franquistas, hasta ahora amparados por el poder político de UPN y PP, se ha saltado las leyes impunemente permitiendo que terroristas franquistas como Mola o Rodezno hayan tenido espacios de homenaje a su matanza indiscriminada de inocentes en una tierra donde no hubo ni guerra ni frente militar alguno y pese a ello fueron asesinados y desaparecidos, sin juicio, más de 3.400 navarros y navarras, muchos de los cuáles aún siguen siendo buscados por sus familiares. Afortunadamente, la memoria, dignidad y justicia no tienen fecha de caducidad. Y puesto el punto final al indigno reconocimiento público a un mal tipo como Rodezno queda aún el mausoleo dedicado a Mola y sus secuaces. ¿Por qué sigue amparando el Arzobispado el mausoleo a Mola? ¿Por qué no toma la iniciativa la Iglesia católica para poner fin a semejante bochorno democrático?
Iruñea pone fin al agravio a 50.000 fusilados por el Conde de Rodezno
Aritz INTXUSTA
El Ayuntamiento de Iruñea avanzó ayer que se va a modificar el nombre a la Plaza Conde de Rodezno, que recuerda al ministro de Justicia de Franco que firmó 50.000 sentencias de muerte. Ahora pasará a denominarse Serapio Esparza. También se cambiará el nombre a la calle Hermanos Imaz y Maravillas Lamberto tendrá una plaza en Lezkairu.

El Ayuntamiento de Iruñea acaba con la farsa que ideó Yolanda Barcina para burlar la ley de Memoria Histórica y seguir homenajeando al hombre que firmó 50.000 sentencias de muerte tras el golpe de estado de 1936, Tomás Rodríguez de Arévalo, el Conde de Rodezno. Ayer, el alcalde, Joseba Asiron, anunció que se va cambiar el nombre a la Plaza Conde de Rodezno para modificarlo por Serapio Esparza, el arquitecto que ideó el Segundo Ensanche.
La decisión se ha tomado dentro de un paquete de medidas relacionadas con la eliminación de simbología franquista. Además de modificar el nombre de la plaza, se cambiará también el nombre de la calle Hermanos Imaz, ya que está dedicada a dos militares golpistas (Gerardo y Argimiro). Uno de ellos, legionario, se cuenta entre los inspiradores del alzamiento. A partir de ahora, esta calle pasará a denominarse Julián Arteaga, en reconocimiento al promotor del Primer Ensanche.
La tercera iniciativa sobre memoria histórica anunciada por el Ayuntamiento es la dedicatoria de una plaza a Maravillas Lamberto, una menor de Larraga a la que violaron y mataron junto con su padre en 1936. Maravillas, conocida como “Florecica de Larraga”, se convirtió después en un símbolo de la salvaje represión vivida en Nafarroa (donde hubo cerca de 3.000 muertos pese a no haber frente de guerra). La plaza de Maravillas estará ubicada un lugar «central» en Lezkairu.
La desaparición de la mención al Conde de Rodezno supone para la capital navarra un salto de gigante en la recuperación de la memoria. Es con mucho la pieza clave en la que se refleja el pasado franquista de la ciudad. Y no es solo por la mención al sanguinario conde. En el centro de la plaza, que remata la principal avenida peatonal y comercial de Iruñea (Carlos III) se encuentra también el Monumento a los Caídos, erigido en 1942, y que alberga los restos del general Emilio Mola y del golpista frustrado de José Sanjurjo.
La plaza y este monumento constituyen uno de las construcciones más importantes de todo el Estado erigidas a mayor gloria del alzamiento. Por este motivo, diversas asociaciones memorialistas han luchado por un cambio en su denominación durante décadas. El punto álgido de esta batalla por erradicar la simbología franquista, llegó en el año 2009, cuando en virtud de la Ley de Símbolos, el asunto llegó a los tribunales.
Tan obvio era que la denominación de la plaza vulneraba la ley que la alcaldesa Barcina y su partido recurrieron a una burda maniobra para mantenerlo. UPN retocó mínimamente el nombre para que en lugar de referirse al Conde de Rodezno que fue ministro de Justicia en 1938 y 1939 (de ahí que firmara tantas ejecuciones) hiciera mención únicamente al título nobiliario, de modo general. Esta alcaldada de Barcina se tomó con la mayoría del pleno en contra.
Asiron abundó ayer en que el cambio de denominación fue un mero intento de saltarse la ley. «El condado de Rodezno está en La Rioja y, hasta donde yo sé, no tiene nada que ver con Pamplona. El cambiar la denominación por la de Serapio Esparza generará opiniones a favor y en contra, pero de lo que no hay duda es de que es una persona mucho más cercana». El alcalde calificó de «boutade» el intento de vincular la plaza únicamente al condado. «Con parecidos argumentos se podría haber mantenido la calle del general Mola como calle de la tercera persona del singular del verbo molar», ironizó.
El callejero, terminado
El nuevo alcalde señaló también que los cambios en estas denominaciones, tanto de la calle como de las dos plazas, «son decisiones de calado que visualizan cuál es el criterio del gobierno del cambio respecto a las Leyes de Memoria Histórica y a lo que tiene que ser el callejero de Pamplona en el siglo XXI».
Las calles se modificarán a través de un decreto de Alcaldía como ya se hizo con otras calles de Txantrea cuyos nombres se cambiaron por sus referencias franquistas. Pese a todo, no es una decisión tomada solo por EH Bildu, sino que la decisión se llevó a Junta de Gobierno y viene respaldada por los cuatro socios. Según se indicó ayer en la rueda de prensa, con la retirada de la denominación de la plaza y la calle Hermanos Imaz, Iruñea habrá completado definitivamente la limpieza de símbolos franquistas en lo relativo al callejero.
Por otro lado, sobre los elementos que hay en la plaza con referencias a la dictadura y que UPN decidió tapar, Asiron avanzó ayer que «tendrán que ser eliminados». No obstante, señaló que esta eliminación se llevará a cabo mediante un proceso independiente que se realizará «en su momento».
NAIZ









