No es Wert ni Fernández Díaz, es el Estado. ¿lo entendéis?

Hace muchos meses, quizás años, que nuestra clase política dirigente y la sociedad civil debería haber perdido la inocencia en el proceso nacional que estamos llevando a cabo. Y creo que es bueno que, aprovechando esta tribuna, hoy diga cuatro cosas que clarifiquen el recorrido de los próximos meses.

1.-: El Estado no tiene voluntad de ceder ni un palmo en el reconocimiento nacional, cultural, político y lingüístico de nuestra nación. Y si en este momento no estuviéramos en el siglo XXI, en 2015, y estuviéramos 40 años atrás, la “cabra” bajaría por la Diagonal y las guerrillas de la extrema derecha harían una gran operación de guerra sucia.

2.-: Estamos en Europa, por suerte y por desgracia. Y estamos en la OTAN, también por lo mismo. Formamos parte del mundo occidental. Y además, Cataluña por ella misma y por la importancia de su capital, Barcelona, está el mundo y es visitada por millones de personas de muchas naciones. Hoy, ni el Estado ni sus cloacas pueden hacer lo que quisieran y desearían.

3.-: El Estado empezó por creer que todo era un suflé, y que con cuatro operaciones de desprestigio y manipulación, como el asunto Pujol, el  suflé bajaría y todo volvería al punto de un país un tanto diferenciado como Cataluña pero vasallo y controlable. Controlable por una élite de poderosos cuyo su negocio primordial es servir a España y beneficiarse de ello.

4.-: Pero no ha sido así. Y movilización tras movilización -sobre todo el 9N- demostramos que el suelo y el techo del soberanismo avanza y se consolida. Y además, con toda normalidad, una gran parte del país se ha desconectado de la España imperial, de su imaginario colectivo, y se ha dado cuenta de que España es un Estado fracasado, principalmente por culpa de ella misma, que no ha sabido reconocer las características de su composición plural nacional, política, cultural y lingüísticamente.

5.-: Pero ellos se creían que repitiendo la operación que se ha hecho en las Islas y en el País Valenciano (ahora en peligro), en Cataluña, se acabaría con la reivindicación nacional catalana. Y el tiro, una vez más, les ha salido por la culata. Los principales promotores del independentismo catalán tienen nombres propios: Rajoy, Margallo, Wert y Fernández Díaz (entre otros). Los catalanes, el Gobierno de la Generalitat y el soberanismo no se deben creer que Wert y Fernández Díaz actúan individualmente y sin programa ni estrategia comunes. Estos dos nefastos personajes son simplemente dos soldados del proyecto nacional español que, junto con otros y hasta el 27S, harán de todo y más, lo posible y lo imposible, para abortar un mandato democrático salido de las urnas, hacia la independencia.

Dejémonos, pues, de sorpresas. Estemos preparados para lo peor. Pongámonos el casco y las gafas de protección y avancemos decididamente hacia una estrategia pacífica, responsable y democrática. No hagamos caso de ninguna provocación. Si nos dejamos atemorizar en estas próximas semanas, nos jugaremos el futuro. Si caminamos juntos, cogidos de la mano y sin miedo, sin inmutarnos ante los ataques que se producirán, seguro que el día 28 de septiembre veremos en el horizonte una Ítaca de libertad y justicia social.

TRIBUNA CATALANA