Pues ni las sibilas más penetrantes, ni los genios de las finanzas ven claro algún horizonte, al menos que el posible naufragio no nos pille sin tablas…
En este mar proceloso de todas las crisis, humanas y éticas, políticas y económicas, unos estados navegan, otros simplemente flotan con el timón desnortado y otros abiertamente zozobran…
Euskalherría fue y es una tierra de grandes marinos, pero no tiene barco. Tenía su barco, pequeño, pero seguro, intrépidamente dirigido por sus gentes. Ocho siglos de constantes ataques y abordajes por piratas españoles y corsarios franceses –entre otros-, acabaron por hundir nuestro barco, el barco del estado vasco de navarra.
Por fin, lograron enterrarnos a los vascos en las bodegas del cutre galeón, hoy poco más que penoso cascarón español.
Allí, tratados como carne de galeotes, tuvimos que soportar las arbitrariedades y la impericia de unos capitanes, que siempre nos condujeron, bordeando el embarrancamiento o el propio naufragio.
Una nave, dirigida por hombres tan inexpertos como necios, altaneros, crueles, de mentes brutas etc…“ -¿Cuántas han sido las bancarrotas que durante la historia han puesto al estado del nacionalcatolicismo al borde de la quiebra?-“
Ahora, los malos augurios parecen más estremecedores que nunca. Nadie da un ochavo por este renqueante cascarón imperial. En cualquier momento los arrecifes pueden hacer saltar en añicos, aquella orgullosa fragata imperial, que hoy tiene la madera de sus cuadernas corrompidas.
Bien, descendamos del barco o si se quiere del simil. España no es un país viable. Es un pensamiento que cada día está más presente en muchos analistas.
Pero que el estado español nunca haya dado garantía de solvencia y que su futuro sea tan incierto, no es la única razón para que los vascos nos pongamos en guardia, y tengamos prevista nuestra alternativa.
Es una razón más si queremos evitar vernos arrastrados por el cada vez más posible caos, hacia el que como en un alud, camina España.
Aunque por encima de todas estas consideraciones, ciertamente urgentes, lo que siempre debió urgirnos, es el derecho a recuperar y restaurar nuestra identidad, nuestra cultura y en definitiva nuestro estado.
Y precisamente por esto, ya resulta ineludible para todos los que creemos en el estado navarro de Euskalherría, tener elaborado nuestro proyecto político.
Un programa elaborado y consensuado por la mayoría de la ciudadanía vasca, al margen de todo tipo de personalismos o partidismos.
Poco avisados seríamos, si después de las nefastas experiencias que nos han aportado, prácticamente todas las democracias contemporáneas, -tan estrepitosamente fracasadas-, no hubiéramos extraído las pertinentes enseñanzas.
Todo el infierno, que unos bastante mas que otros están viviendo; la pestilencia de las democracias representativas, que se están cargando la sociedad del bienestar donde existía; la putrefacción de la política de los estados, absolutamente al servicio de la banca y de la oligarquía; la organización del mundo por mafias y calañas como el FMI, el BM la OMC etc…etc…
Hoy, la impronta de la sociedad civil en los planes de los gobiernos es marginada e ignorada, porque los políticos –hay demasiados berlusconis- se comportan como auténticos delincuentes de guante blanco… Ellos han creado las crisis y han hecho insoportables e inviables los estados.
Por eso insistimos pues, en esta labor urgente e improrrogable de elaborar un proyecto de estado. Y nos proponemos de la misma forma, garantizar de una vez por todas nuestra existencia como vascos.
Tenemos siglos de experiencia en lo que respecta a dotarnos de fueros y leyes soberanas. Los isabelinos decían que nuestras leyes –lege zaharrak-, eran un sistema viejo y arcaico. Nada más contrario a la realidad de un pueblo, que fue capar de adaptar sus instituciones a los nuevos signos de los tiempos. A la historia me remito.
Nada nos impide pues, meternos en harina, sin más dilación. Me consta que algunos, ya están hilando enfrascados con su rueca en este empeño.
Me agarro a la esperanza de que vamos a ser capaces de vertebrar un proyecto de estado, donde la democracia participativa , haga que la voluntad del ciudadano , sea la última responsable de las decisiones de un gobierno.
Euskalherría necesita ya un proyecto, donde el estado navarro recobre toda su entidad y soberanía.









