Nuestro agradecimiento a la familia de Hector Galindo, Hilda, Monsi, Azul, Hector hijo, que tan cariñosamente nos acogieron.
1.- La grandeza de un mundo mágico.
¿Cuál sería la realidad actual de Basconia sin la conquista española? Esta pregunta que con tanta insistencia nos formulamos muchos vascos, se hacía el Ché, tras su periplo por las culturas andinas. ¿Dónde estaría hoy Sudamérica sin la conquista española?
Fue en el conocimiento y en el análisis de la degradación de las culturas indígenas, donde se gestó el compromiso paradigmático del joven Ernesto Guevara.
No es otro, al par de la emoción, el sentimiento y la reflexión que le invade a uno cuando desde la cúspide de la pirámide del sol de Teotihuacan, contempla el prodigio arquitectónico y urbanístico del complejo Azteca. Inevitablemente, tal emoción te impulsa compulsivamente a despreciar el vandalismo que, con el fanatismo de la espada y el embeleco de la cruz, gestó el genocidio y la barbarie.
Tratar de sintetizar en unas breves líneas la complejidad de las sociedades precolombinas resultaría una fatuidad. Forzosamente he de limitarme a bosquejar meros apuntes o impresiones, sin más pretensión que la reivindicación y el respeto hacia unas culturas, brutalmente aniquiladas por el bárbaro colonizador español.
Porque en resumidas cuentas, comentaba con mi amigo Héctor, ¿qué aportó realmente la colonización? Héctor es un joven abogado de México D.F. Buen conocedor de la problemática de Euskalerría.
-Todavía – me explicaba- carecemos de los estudios suficientes para conocer en su totalidad, tantas y tan diversas culturas. Siempre se ha hablado de Aztecas y Mayas. Eso es un hecho coyuntural. La coincidencia de que en los años de la conquista eran los pueblos dominantes. Eran parte de un mosaico de culturas y pueblos, bien distintos y diferenciados que convivían a lo largo y ancho de mesoamérica e incluso más al norte. Mexicas (núcleo Azteca que da el nombre a Mexico), toltekas, olmecas, mixtecos, zapotecos, mayas, etc. Cada pueblo tenía su religión, su sistema económico, su lengua y en definitiva una cultura propia.
¿Qué aportó el conquistador? No creo que la intención de ningún colonizador haya sido aportar algo. ¿Los tan cacareados valores espirituales de su religión? Un fiasco, una pura excusa para atontar, atemorizar y esclavizar al indígena. Este ya tenía su religión y sus propios mitos que en el fondo ni eran menos humanos, ni tan dispares. Fíjate que en la propia religión azteca es una mujer la que concibe virginalmente al Dios Sol. También ellos poseían su cielo e infierno, “supramundo, inframundo”… Ni siquiera en el tema de los sacrificios humanos podía ejemplarizar una religión cuya inquisición torturó y llevó a la hoguera a miles de hombres y mujeres inocentes -.
El museo antropológico del D.F. es sin duda el mayor exponente de las culturas precolombinas. Imprescindible para acercarse a las culturas milenarias de mesoamérica. Los testimonios y restos arqueológicos almacenados hablan de una civilización que había alcanzado unas cotas ciertamente avanzadas. El dominio de la astrología o de las matemáticas, el concepto de urbanismo (abastecimiento de agua y saneamiento por ej.), los espacios para la actividad social (Teotihuacan, Montalbán, Uxmal…), superaban a los de las sociedades europeas.
El desarrollo y las técnicas agropecuarias tampoco eran inferiores a las europeas. A destacar el cultivo del maíz (tan nuclear como en las civilizaciones andinas). Cultivo que tanto o más que una mera actividad de subsistencia, poseía connotaciones religiosas y antropológicas. El maíz, como el pan para los cristianos, era un símbolo religioso.
Otro hecho definitorio de la madurez de estas culturas era la actividad comercial. Una extensísima red, bien estructurada, que según los testimonios arqueológicos distribuía los productos y los eventos notorios de los pueblos por toda la vasta región. El comerciante era tan respetado como los propios nobles. Era una pieza básica en la interrelación de las numerosas culturas.
La arquitectura colonial religiosa y civil, trató de borrar las huellas de las construcciones indígenas. La intención arrogante del conquistador, era la supremacía de su cultura y de su religión. Desmanteló templos, palacios y sobre sus ruinas edificó sus iglesias y condominios, como se evidencia en las excavaciones del Zócalo del D.F. La misma táctica destructora que aplicó Cisneros contra el patrimonio navarro.
Según M. Roitman: “El “descubrimiento” de América no fue tal. La peripecia de Colón no tendió un puente fraterno entre dos mundos, sino que franqueó el paso a la más infame turba de saqueadores que ha conocido la historia (en la medida en que hicieron de la cruz su coartada, ultrajando, esclavizando, torturando y exterminando en nombre de quien predicó la igualdad y el amor entre todos los hombres)”.
Lo que el invasor español no pudo sospechar es que las piedras de aquellas ruinas un día gritarían su rebeldía. Hoy se desentierran, se reconstruyen, se rescatan de la verde maraña de las selvas… La elegancia de Tchitchen-Itzá o Montalbán, la explosión de piedra escalonada en la selva de Palenque o en la aridez de Teotihuacan, la destreza de los canteros y escultores de Uxmal o Mitlá… Son unos breves ejemplos de un esplendor cultural, que en gran parte todavía permanece oculto a la espera de la plata que pueda animar las oportunas excavaciones.
La huella colonial es un vestigio que se trata de conservar y mimar. Me parece correcto. Todas las épocas tienen su mensaje y son un eslabón insustituible en la historia de los pueblos. Pero a gran parte del personal, como a un servidor, la huella colonial no nos desborda el entusiasmo. Ni siquiera el empacho de oro y barroquismo de algunos templos, puro agobio. Y nos resulta ofensivo que, al parecer, las instituciones federales, insistan más en la conservación de los rasgos advenedizos de la cultura de un pueblo, que en el realce y mantenimiento de las raíces de dicha cultura.
Incluso los “tour operator”, nada sospechosos de entrega y solidaridad humanística, lo saben, a deducir por sus programas.
En otro orden de cosas, hoy México nos ofrece un tapiz excepcional de climas y ecosistemas. Podemos admirar junto a grandes desiertos como el de Chihuahua con sus espectaculares dunas, el desbordante esplendor de las grandes selvas subtropicales de Chiapas o de Yucatán. Sierra Madre, que más que sierra, sería una gigantesca altiplanicie crucificada por cañones, profundas quebradas y la altivez de sus volcanes apuntalando el horizonte. Esta columna vertebral de México es una joya ecológica por su riqueza arbórea. Coníferas, encinas, caducifolios y gran variedad de especies endémicas. Es sin duda el gran reservorio hidrológico del estado federal.
La grandiosidad geológica del cañón del Sumidero, sus paredes ciclópeas ciertamente te enmudecen el alma. No pude evitar formularle mi reflexión al patrón de la lancha.
-¿No teméis que los intereses turísticos acaben con estas maravillas naturales?- Se ve que era una persona concienciada.
-Evidentemente es la pregunta del millón y nuestra particular encrucijada. Hoy la infraestructura dotacional cara al turismo, no es muy boyante, como habéis podido observar. Necesitamos urgentemente divisas. El tema es a qué precio; porque un boom turístico en estas zonas, puede rompernos el ecosistema. Ya sabes; pan para hoy… Los guías aborígenes, que somos la mayoría, estamos por la opción de un turismo selectivo. La experiencia de Cancún es desoladora para los mexicanos, un monstruoso desatino. Fue patético contemplar como decenas de km. de tan bello manglar, fueron arrasados por semejantes moles de cemento. La propia Ribera Maya cuyo equilibrio ecológico es tan delicado, está en peligro. Pero ya se sabe, no bien huelen la carnaza, aparecen los buitres de siempre. Estos, no se paran en menudencias ni en sensibilidades y son capaces lo mismo de encementar un manglar, que de cegar un cenote o arrasar media selva.
No podía estar mas de acuerdo con él. Cancún es el último lugar del mundo que escogería para encontrar solaz. Habíamos tenido obligatoriamente que recalar en el famoso balneario y la verdad es que no pude soportar ni un día ni el agobio humano, ni la peste que ascendía de la acribillada laguna interior.
No entendía que podían encontrar en tamaño adefesio urbanístico (gigantesca agresión al Caribe), las masas despendoladas de curros europeos y hermosos/as gringas que hormiguean en las playas y hoteles TI (todo incluido).
Es muy posible que el mantenimiento de un turismo, “razonablemente sostenible”, no precise – el guía coincidía en esta apreciación- de grandes infraestructuras. Sería suficiente una puesta a punto de viejas instalaciones hoteleras en desuso y el mantenimiento de las ya existentes.
-Si que sería preocupante un turismo masivo en enclaves, como por ejemplo San Cristóbal de las casas, o en comunidades de Lacandona, con un equilibrio tan débil, ante la agresión de la sociedad de consumo-.
De todas maneras se ven estampas absolutamente contradictorias. Comunidad de San Juan de Chamulas. En el templo día de bautismo para los infantes de la comunidad. La iglesia un hervidero -más bien un mercado- de ¿creyentes? En un rincón el cura apelotonado con las familias de los próximos neófitos, embutidos en sus impolutos atuendos níveos. En el resto del local un barullo de santeros. Unos vociferaban cirio en mano a su santo particular. Otros, rodilla en tierra, desangraban las gallinas que posteriormente restregaban por el cuerpo de sus clientes, enfermos físicos o síquicos, ¡vaya ud. a saber! En cualquier caso -y a esto viene la anécdota- las botellas de coca-cola, no faltaban en los ensalmos. Y, aún más curioso, la mayor parte del personal cirio en mano, se aferraba con la otra a otro amuleto, el gran amuleto: el celular.
-He ahí -me decía el guía- el cáncer del consumismo. En unos años, todo este folklore voló.
Pero no perdamos el hilo. Lo que si parece perentorio, es una renovación y mejora de las redes viarias y de los puntos de servicio (las deplorables condiciones higiénicas de bares y paradores). Y en el mismo sentido, la urgente difusión de campañas educacionales, que conciencien a la población sobre el respeto medioambiental. Ciertamente resulta deprimente, recorrer cientos de Km. viendo márgenes de carreteras y enclaves turísticos convertidos en auténticos vertederos.
Y sin embargo nos queda, el nacimiento del sol en las blancas arenas de Tulum, el ocaso en la bahía de Chetumal frente al manglar beliceño, pura nostalgia, un racimo de sueños… La promesa del retorno y la pasión por descubrir ese mundo sorprendente, deslumbrador y mágico del que apenas pude intuir unos pocos retazos de su grandiosidad.
2.- El desastre de la colonización.
Bien pudo pensar el cura Hidalgo -descendiente de vizcaínos-, que tras su grito “viva la virgen de Guadalupe, muerte al mal gobierno, abajo los gachupines”, entronizaba en México un nuevo mundo más esperanzador. Ciertamente su grito fue la mecha que diez años después, el 27 de Septiembre de 1821, detonó la independencia. Lo que el buen jesuita -ajusticiado en 1810-, tal vez no pudo prever, fue que realmente la tal independencia nunca se consumó. Todo fue un fraude. Un cambio de manos. Los mexicanos, pasaron de ser manejados y maltratados por el imperio, a serlo por sus herederos, sus criollos, o lo que es tan malo, por los gringos.
El gran Benito Juarez, consolidó la separación de iglesia y estado. A este logro soberanista, añadió otro hito, el reparto de tierras. Hechos esperanzadores que la presión gringa unida a la corrupción de presidentes corruptos como Salinas Gortari y toda una saga de la misma camada, desbarataron.
La historia de la pobreza e incluso miseria del pueblo mexicano, la han escrito -como en toda Sudamérica- una mafia ininterrumpida de políticos desalmados, que venden a sus pueblos a empresas yanquis y europeas a cambio de criminales enjuagues…
En estos días, más en concreto, está en juego la privatización del patrimonio, insignia de la nación mexicana: Pemex. Como es bien sabido, detrás de esta privatización conspiran Halisburton, Repsol… (y el apoyo del PP, español). Sin ir más lejos, hoy denuncia la prensa capitalina, el chanchullo del citado Repsol. Pues eso, que como intermediaria del gas peruano -Repsol no es productora de gas-, golpea a la hacienda mexicana con un atraco de 1.500, millones de dólares. Detrás por supuesto quedan los flojos bolsillos de Calderón y Mouriño, Presidente y vice…etc…etc…
Leía en un medio de Mexico D.F.: La exploración, el transporte y distribución de hidrocarburos…La petroquímica, el refino, la producción de combustibles y el diseño de equipos y maquinarias son también escenarios donde, con el “Como no podemos, o no sabemos, o no tenemos…” y parecidas falacias, se justifica la entrega del patrimonio mexicano a la voracidad de las transnacionales.
Pero los políticos no cejaran en sus patrañas con tal de vender al país…Luego ya se esfumarán… ¿Dónde esta Fox perseguido por cientos de chanchullos, malversaciones y falsos documentos?
He tenido innumerables coloquios con mexicanos. Realmente los he buscado, porque una cosa es lo que predican los medios y los economistas, y otra, bien distinta, lo que se respira y se observa en los hogares y en los zócalos.
Es una opinión bastante generalizada, que los partidos políticos: PAM, PRI, PRD…, son entidades que solo persiguen acceder al poder, para mediante el cohecho, tráfico de influencias y otras figuras delictivas, enriquecerse fácilmente. Lo más grave, es que el pueblo lo acepta con la desesperación de creer que otras alternativas más justas y humanas no son posibles. Muchos niños y jóvenes ven, sienten y viven…que poder, dinero, corrupción, impunidad, mentiras son algunas de las coordenadas centrales de la sociedad mexicana. Son los ejemplos que conocen y a lo que aspiran: ser un señor con poder y dinero sin importar como se obtenga.
Evidentemente, también he sido testigo de otra juventud absolutamente crítica, de raíces más mexicanas -¿más aborígenes?- que europeas. Es una juventud que siente vergüenza y rabia por verse manipulada por unos estamentos encanallados: jueces, ejército y policía y como no, políticos. Porque la corrupción, “la mordida” desde los niveles más ínfimos y cutres hasta las más altas instancias, es moneda de cambio habitual.
A uno le queda la esperanza de que esa enorme efervescencia juvenil de la UNAM (Universidad, autónoma de México), la notable insurgencia chiapaneca con el EZLN, las organizaciones campesinas de Oaxaca, Atenco y otras federaciones, la activa inquietud de algunas comunidades cristianas de base, fructifiquen un día.
No se deben menospreciar, sin embargo, la proliferación de sectas religiosas bien financiadas desde yanquilandia. Su mesianismo alienante, un pietismo egocéntrico y un insolidario capillismo… las convierten en el mayor antídoto contra la insurgencia, y los movimientos sociales liberadores. Si a esto añadimos que el narcotráfico con la connivencia de las fuerzas del orden, políticos y altos funcionarios se infiltra hasta las entrañas de de la población, la radiografía social, queda bastante malparada.
La coyuntura política de Euskalerría, hace que muchos vascos, cuando viajamos, lo hagamos lupa en mano ¿solidaridad, curiosidad, sentido crítico?, de todo un poco. Desde mi óptica siempre discutible, la sociedad mexicana me ha parecido atenazada de carencias.
Una sanidad pública muy deficitaria, cuando no inexistente; un sistema educativo, donde sin entrar en detalles la pobreza, marginación y desigualdad resultan sangrantes; unas cotas de paro alarmantes -uno no sabría distinguir si muchas, demasiadas ocupaciones laborales, son trabajo o mendicidad-; Unos salarios -140 a 180 Euros mensuales, el salario medio- vergonzantes…
Pero con ser alarmantes estas carencias, lo más grave es, que por culpa de un sistema económico perverso, están creciendo enormes bolsas de pobreza amenazadas por el hambre y la degradación y el tercermundismo.
Desde que México firmó con los yanquis tratados como el ALCA y TLCAN (Tratado de libre comercio de América latina, en materia alimenticia), México no cultiva alimentos suficientes para las necesidades de la población. Compra a EEUU, 10.000 millones de alimentos que los propios mexicanos podrían producir.
Nunca mejor dicho que las crisis económicas las provocan los ricos -en nuestro caso los políticos, que tanto monta- y las padecen los pobres.
Es un slogan muy popular en Mexico: “sin maíz, no hay país”, Hoy, la base de la alimentación mexicana, la tortilla, está en entredicho. Ya no es únicamente la escasez de maíz… Añádase a esto la incorporación a la base alimenticia de harinas transgénicas yanquis.
Los políticos obstaculizan que el campesinado pueda proporcionar una subsistencia más ecológica, económica y “liberadora”… Es habitual, demasiado habitual, enviar al ejército contra el campesinado díscolo. Los asesinatos impunes, están a la orden del día… Así, la insurgencia campesina -Oaxaca, Atenco, Chihuahua…etc- se desactiva con el crimen de estado y el beneplácito de muchos magistrados…
Parece que el turismo esta aliviando esta economía estatal tan maltrecha y zarandeada en enclaves urbanos que se han esmerado en la conservación de la arquitectura colonial. Es el caso de Campeche, San Cristóbal de las casas, Mèrida, San Luis de Potosí, Guanajuato…por citar algunas… Pero este aporte económico no pasa de ser testimonial. Los grandes negocios turísticos como Cancún, Acapulco, parques y espacios naturales como la isla de las mujeres o la playa del Carmen, están en manos de empresas foráneas.
El D.F. de México debiera ser un polo de atracción insoslayable. Pero los graves problemas medioambientales, circulatorios y de inseguridad alejan al turista. México D.F. pasa por ser la ciudad más contaminada del mundo. Por si fuera poco, el denso smog se ve agravado por las exhalaciones del Popocateptl. Las calles y grandes avenidas son una masa infinita de coches, en las que el mexica permanece horas y horas atrapado.
Es una ciudad que crece incontenidamente por toda la rosa de los vientos. La zona metropolitana soporta una conurbación de 20 millones de habitantes, el 20% de toda la nación. Esta situación genera problemas de infraestructuras de difícil solución. Algo tendrán que hacer los políticos con este monstruo caótico. Y es que el chabolismo y los problemas que conlleva, avanzan desaforadamente, al parecer sin solución de continuidad.
Mi estancia en México me ha abierto el corazón de muchos mexicanos. He aprendido a distinguir que el “Mexicano”, bien acomodado, apoyo indiscutible del sistema, muy proyanqui que te encuentras “acá y acullá”, en Cancún o en Praga… tiene muy poco que ver con la generalidad del paisanaje Mexica, Oaxaneco, Chiapaneco etc…
La mayoría de la ciudadanía mexicana, su fisonomía lo dice a simple vista, tiene sus raíces, en los pueblos precolombinos. Para un servidor, resulta un agravio que la generalidad de los cargos políticos, como los modelos habituales de mexicano que aparecen en las cadenas televisivas, sean escrupulosamente latinos, eslavos, sajones etc… Accidentalmente, muy accidentalmente, se cuelan en estos ambientes, casi blindados, los rasgos morenos de los que debieran ser los auténticos herederos de los aztecas, mixtecos, mayas etc…
Estos son el alma y la esperanza del un futuro México. He vivido con ellos y soy testigo de su acogimiento. Se organizan, tanto en el ámbito urbano como en el rural en amplísimas familias, donde compartir y solidaridad son nucleares.
La mujer suele ser el alma de la familia. Este hecho resulta crucial en muchas comunidades rurales, donde el paro, el alcoholismo, el machismo y la incultura, empuja a la huída del varón. Es muy habitual, sobre todo en pequeños núcleos urbanos, contemplar a jóvenes mujeres -puras niñas para nuestra consideración- arreando solitarias a su numerosa prole.
Soy testigo, de que a pesar de todo, los paisanos están accediendo a un conocimiento de la realidad que nunca se había dado. La sociedad méxicana vive menos engañada. La juventud universitaria mejor formada y más crítica. La efervescencia en el campo, en el funcionariado medio y en las grandes masas en paro -las cifras son preocupantes-, puede ser una auténtica bomba de relojería que rompa el sistema. Poco van a valer en ese momento ese inmenso engranaje de las fuerzas represivas…
Hoy por hoy, no resulta fácil predecir, hacia donde marchará esta gran nación de naciones, sobre todo si pensamos en las intenciones de su peligroso vecino…
Desde fuera, y aunque no nos parezca tan simple, podría ser una solución, que cada estado luchara por profundizar en sus competencias y en la soberanía de sus recursos… La filosofía, -o el mangoneo- del gobierno federal, está impidiendo claramente la reorganización social, el rearme cultural o la explotación de los recursos naturales con una metodología más racional y eficaz.
Este sería un primer paso, para que un país tan rico y con un potencial humano tan considerable, accediera al nivel de prosperidad que le corresponde.
Pero en definitiva lo que está claro es que México se hizo independiente sin llegar nunca a la independencia. Como pasa en otros tantos países, -que nos pregunten a los vascos- México será auténticamente independiente, el día que se consume la descolonización… Sin descolonización no hay independencia.
He de aclarar que en este relato, expongo reflexiones y consideraciones personales. Pienso que no tienen por que ser compartidas. Es muy difícil ser objetivo. Tan difícil como evitar una visión sesgada de la realidad. Cada uno, es nuestro derecho y nuestra libertad, explica la realidad y sus observaciones desde su propia óptica. Todo ser humano tiene su prisma.
Pero debo añadir, que México y el pueblo mexicano, me han encandilado. Espero, que algún día, los mexicanos se liberen de la pertinaz invasión de europeos y gringos, y construyan su propio camino. ¡Dejemos en paz a los mexicanos!








