Hay que felicitar a los ayuntamientos que han ampliado los cursos gratuitos de catalán para recién llegados. Es un hecho muy positivo que se hayan puesto de acuerdo con el Consorcio para la Normalización Lingüística -y en algunos lugares también con Òmnium Cultural-, para eliminar las listas de espera que había en algunos municipios, ya que hasta ahora la oferta estaba muy por debajo de la demanda. Pensemos que ha habido municipios con una población inferior a 75.000 habitantes en los que el número de personas que se han visto privadas de poder acceder a estos cursos ha llegado casi a las doscientas. Por eso es agradable saber que ahora son muchas más las personas que ven satisfecho su interés de aprender nuestra lengua. También es muy positiva la ampliación que ha habido, tanto de horarios, para permitir que todos puedan compatibilizar el estudio con sus ocupaciones personales, como de clases de conversación impartidas por Òmnium Cultural, para complementar las del Consorcio para la Normalización Lingüística.
Éstas son mejoras importantes, ya que la lengua, en cualquier lugar del mundo, es la herramienta principal de integración. Vivir en un país sin hablar su lengua no comporta sólo una autolimitación en el ámbito de las relaciones humanas, también supone un tope para ascender socialmente y para entender su sociedad. Un catalán que viva en Dinamarca, por ejemplo, y que sólo hable inglés, no tendrá problemas de comunicación, ya que los daneses dominan esta lengua. Pero, por años que pasen, este catalán nunca conocerá el pueblo danés, ya que para conocer de verdad el pueblo danés, hay que hablar danés. Debemos tener en cuenta que detrás de cada lengua hay una manera de entender la vida que es única en el mundo y que, precisamente por ello, constituye una riqueza extraordinaria y un patrimonio de la humanidad. Aprender la lengua del pueblo que nos acoge no es sólo una cuestión de principios, también es la manera más rápida y sencilla de ganarnos el respeto de su gente. Las lenguas no se explican sin los pueblos que las hablan, y todo pueblo, para explicarse, necesita su lengua.
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