Las torpes maniobras del gobierno español en el mundo

Una de las consignas que más han repetido últimamente las listas españolistas con relación al 27-S ha sido la de que estas “sólo son unas elecciones autonómicas”. Xavier García Albiol, por ejemplo, lo dijo el 24 de julio, lo repitió el 5 de agosto y, mira por donde, el 17 de septiembre, cambiando de discurso ante el sector más reaccionario del empresariado, dijo que estas elecciones “no son una disyuntiva entre derechas e izquierdas” y reconoció su carácter plebiscitario. Y es que la realidad se ha acabado imponiendo. Naturalmente que son unas elecciones plebiscitarias. Lo son porque en una democracia totalitaria como la española el Estado es una prisión dentro de la cual los referendos están criminalizados. Su problema es que no puede llegar al extremo de impedir que los catalanes salgan de casa y que organicen las manifestaciones más multitudinarias y espectaculares de Europa en demanda de la independencia nacional de Cataluña. En el transcurso de la ‘Vía Lliure’ (Vía libre) de este Once de Septiembre bastaba levantar la vista para contar cuatro helicópteros y dos avionetas que lo filmaban. La pregunta es: ¿todo este despliegue sólo para unas elecciones autonómicas?

El nacionalismo español está tan obsesionado en cerrar las múltiples grietas de la destartalada cárcel de pueblos que es España, que no se da cuenta de las hermosas contradicciones en que incurre día tras día en su desazón enloquecida a remolque de las acciones tan bien trabajadas del independentismo. Porque, si sólo son unas elecciones autonómicas, ¿qué sentido tiene que quieran implicar a Angela Merkel, David Cameron y Barack Obama? ¿No será que el gobierno español está muy asustado ante la firmeza de la sociedad catalana? ¿No será que necesitan hacernos creer que Merkel, Cameron y Obama hablan de Cataluña sin decir su nombre? ¿Y por qué no lo dicen, el nombre, si tanto suscriben el totalitarismo del gobierno español? ¿Tan desesperado está este gobierno que necesita recurrir a un portavoz de Bruselas, casado con una militante del PP y jefe de gabinete del presidente del Grupo Popular europeo? ¿Creen que nadie se dio cuenta de que el discursito del señor Margaritis Schinas, en forma de respuesta a una “pregunta casual”, resaltando la expulsión de la Unión Europea de una nación que se convierta en independiente, había sido escrito antes -¿por la Moncloa, tal vez? – y que por ello fue leído? Qué ridículo que veinticuatro horas después de esta barbaridad el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, se viera obligado a rectificar las palabras del portavoz Schinas diciendo que Bruselas “está preparada para trabajar con las autoridades elegidas democráticamente”.

En cuanto a la famosa frase de Obama, relativa a “mantener la relación con una España fuerte y unida”, y el intento español de presentarla como una alusión a Cataluña, es para morirse de risa. El mismo Obama lo hará en su despacho al ver la torpe manipulación. Obama es el estadista más importante del mundo y la mayoría de los jefes de Estado y de gobierno quieren fotografiarse a su lado para sacar provecho interno. Él, sin embargo, se limita a decir frases vacías que no lo comprometen y que permiten cubrir el expediente dejando contento al interlocutor. La frase, sin embargo, siempre es la misma. Lo único que cambia es el sujeto: “Queremos mantener la relación con una Alemania fuerte y unida”, “Queremos mantener la relación con un Japón fuerte y unido”, “Queremos mantener la relación con una Suecia fuerte y unida”, y así hasta el infinito. Francamente, si como dice García-Margallo sin el más mínimo sentido del ridículo ni de vergüenza, “España es la nación más antigua del planeta”, debe de ser muy humillante tener que ir por el mundo mendigando fotos para sentirse alguien.

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