Jesús Lezaun ha muerto, en un santiamén. Dicen que unas horas antes vaticinó su muerte y pasó de vida, como él diría, tal y como había vivido: de pie, tranquilo, sonriente y peleón. Los cristianos, los ateos y los tibios nos hemos quedado sin nuestro profeta Ezequiel, el amigo del pueblo, el crítico mordaz frente a la decadencia moral y la arrogancia del poder.
Aunque no creo que tenga la humildad de reconocerlo,
Pero los ateos también debemos mucho a Jesús: como decía San Pablo, “los cristianos son el buen olor de Cristo”, y Jesús Lezaun, (como Patxi Larrainzar y pocos curas más), olía bien. Su presencia, su ejemplo, sofrenó siempre muchos radicalismos estériles, recordándonos que la religiosidad popular vasca es una cosa, y los mamoneos de los palacios episcopales otra muy distinta. Además qué podríamos decir los ateos contra los Obispos que no lo dijera, más fuerte y con más autoridad, el propio Jesús: “No podréis servir a Dios y al dinero” escribió cuando se enteró de las inmatriculaciones de bienes de los pueblos que estaba realizando
Debemos a Jesús su compañía militante hasta el final, desde que en los años 60 abrió el Seminario que dirigía a todo viento renovador y a toda sigla clandestina. Teólogo de
Los últimos tiempos estaba obsesionado por trasmitir la memoria. Para ello escribía compulsivamente. “Jesús, te estás volviendo un vanidoso”, le decía, cuando insistía en publicar cuanto antes el libro de Cástor Olcoz sobre su vida “Jesús Lezaun. La afonía de Ezequiel”. No era vanidad, era prisa. Sabía que se iría pronto. Todavía le dio tiempo para ser el primer fundador de Euskal Memoria: “Navarra dicen que ganó la guerra pero perdió la paz porque olvidó su identidad. Por eso la memoria es vital para evitar guerras, impedir pacificaciones y ganar una paz justa”, nos dejó escrito.
Agur Lezaun. Gracias por tu vida y por las citas que me sacabas de tus breviarios. Me quedo con San Jerónimo: “todo rico es ladrón o hijo de ladrón”. Creo que yo no voy a ir al Valle de Josafat, pero si tú estuvieras allí, tampoco me importaría.






