La Unión Europea y la anulación nacional de Cataluña

En los últimos años, desde el Referéndum de independencia de 2017, la Unión Europea ha dejado clara su posición de apoyo a la barbarie represora y su rechazo a la voluntad popular. Ya profetizó Julian Assange ese mismo año que pasaría. En un tiempo la UE pudo esconderlo bajo el espejismo de un sospechoso “respeto por la ley” haciendo una parsimoniosa vista gorda a las salvajadas totalitarias del 1-0, violento espectáculo fascistoide que en cualquier escenario mundial habrí hecho levantar una ola de indignación. Tratándose de Cataluña, sin embargo, contó con un leve sopapo a los ‘colegas’ de Madrid en forma de “oye, esta tarde aflojad un poco” y un reconfortante “ya os afinaremos la operación” proferido por el borracho Junkers y el filofascista Tajani. (Ganar la 2ª Guerra Mundial para llegar aquí, ¡la Virgen!).

¿Y cuál era, entonces, aquella operación? Exterminar la amenaza de un soberanismo catalán en los campos político, cultural, lingüístico y anímico. Era cuestión urgente el someter a la Cataluña nacional como enemigo a batir y criminalizar, cuando los criminales habían sido otros. Si bien los socialistas salieron adelante a la hora de camuflar su alianza con PP y Vox (¿y Comunes?) para arrastrar a la UE hacia el apoyo al Régimen del 78 y la monarquía más corrupta de Europa, no ha sido hasta ahora cuando el PSC ha contado con tanta comodidad para rematar la operación. El ‘Gobierno de Todos’ está actuando a cara descubierta para desactivar Cataluña en todos los frentes. No han tenido ningún escrúpulo a la hora de hacerse herederos del discurso joseantoniano de Ciudadanos, deriva que sin duda hubiera decepcionado a los históricos dirigentes socialistas catalanes como Joan Raventós, Marta Mata o Rafael de Campalans de haberlo podido contemplar estupefactos.

Cataluña, un país con un potencial creativo, económico y social inconmensurable, ha sido puesta de rodillas por un nacionalismo español excluyente que cuenta con todos los resortes jurídicos, políticos, policiales, religiosos y económicos a su favor para hacerlo. Y el unionismo, más inteligente y conjuntado que los independentistas, se ha unido desde PP a Comunes para asegurarlo. Con la elección de Colau, no quedó ninguna duda. El catalanismo, una vez criminalizado por un uso masivo del ‘Discurso del Odio’ en los medios, es el enemigo a batir. Así vemos consignas de un vergonzoso tufo fascista compartido por socialistas tan destacados como Pepe Borrell y periodistas neofranquistas como Carlos Herrera. El primero cuando llamó a “desinfectar Cataluña” y el segundo a “exterminar el virus”. ¡Prácticamente el mismo lenguaje! ¡Qué terroríficamente parecido es esto a la actitud -y las políticas- mostradas por Erdogan contra los kurdos, por los nazis contra los judíos o por el gobierno chino contra tibetanos y uigures! Lo que más asusta es que a todo un máximo dirigente de la UE como Pepe Borrell -al que no le quieren ni en su pueblo- disfrute por “desinfectar” un país que ha querido ejercer el derecho a la autodeterminación y que, en cambio, no ha mostrado ninguna inclinación para llevar a juicio los crímenes de los franquistas ni para desinfectar a una monarquía corrupta y defraudadora que ha llamado al “a por ellos” para vapulear a sus compatriotas, ni ningún escrúpulo por apoyar a PP, Ciudadanos y Vox a la hora de juzgar a los catalanes y aniquilar sus derechos y su identidad. Esto sí que es repugnante.

Pero lo más grave no es que la UE mire hacia otro lado al producirse estas agresivas políticas de desnacionalización y colonización. Lo grave es que las contemple con connivencia y apoyo. Con hipócritas como Metsola y Von der Leyen por delante, aplauden la cacería de una nación de ADN europeísta (más europeísta que ellas, que no pararán hasta hacer irrelevante un Viejo Continente que entregan a la extrema derecha) que se les rebeló en el año 2017. Hoy su consigna es castigarnos miserablemente no sólo desde los tribunales y ministerios de Madrid -que suprime nuestro idioma en las autopistas- sino desde el propio PSC y una prostituida Generalitat, que nos habla por primera vez desde el franquismo de ‘Lérida’ y ‘Gerona’. Con la connivencia de ERC, atacarán la catalanidad en cada oportunidad que se les presente. Los unionistas tienen su estrategia -y sus aliados ‘petainistas’- para hacernos desaparecer política y culturalmente. ¿Cuándo tendremos una estrategia política nosotros para hacerles frente y ganar de nuevo el camino hacia la decencia y la libertad?

RACÓ CATALÀ