Hay que tener mucho cuidado con algunas de las demandas que se nos hacen -la hay sinceras- para que explicamos por qué queremos ser libres. Digo esto porque a menudo se trata de un pérfido trampa detrás del cual se esconde la intención de distraernos de nuestro objetivo, de entretenernos para dilatar su proceso y de hacer que derrochemos nuestra energía. La maniobra es clara: cuanto más tiempo empleado en explicar por qué quieres dejar de ser cautivo, más tiempo dura tu cautiverio; cuanto más energía dedicas a explicar qué harás cuando te liberes, menos energía te quedará para cavar el túnel que te permitiría lograrlo.
De hecho, si reflexionamos, veremos que la sola demanda de explicación en este sentido, ya suele ocultar un prejuicio profundamente antidemocrático, o, en el mejor de los casos, una actitud paternalista y de inaceptable superioridad. Mal asunto, si alguien tiene que explicar por qué quiere ser libre; mal asunto, si alguien tiene que explicar por qué quiere ejercer un derecho humano básico y universal. ¿Verdad que nadie nos pregunta por qué utilizamos las piernas para caminar? ¿Verdad que caminamos porque tenemos piernas y que si estas nos responden las usamos para ir allí donde queramos ir? Es obvio que sí. Pues por la misma razón los pueblos utilizan la libertad para hacer lo que quieren hacer. La libertad es el derecho supremo de la vida. Sin libertad para vivir tu vida estás condenado a vivir la vida de quien te toma la libertad.
Uno de los cebos con que nos quieren embaucar es el del federalismo. De pronto, quienes nunca han movido un dedo para federar nada de nada, ni en Cataluña ni en España, es decir, los que nunca han pedido la supresión del artículo 145 de la Constitución española, que prohíbe la federación de los Países Catalanes, son los mismos que ahora nos dan lecciones de federalismo y que nos hablan de reformar esa Constitución. Pero ¿en la Constitución de los federalistas, Cataluña sería reconocida como nación? No. ¿Serían reconocidos, los Países Catalanes? No. ¿Los jueces destinados a Cataluña tendrían la obligación de saber catalán? No. ¿El catalán sería lengua oficial en España, para que pudiera ser reconocido como lengua de pleno derecho de la Unión Europea? No. ¿Todos los productos comercializados en Cataluña tendrían la obligación de estar etiquetados en catalán? No. ¿Se acabaría el expolio fiscal? No. ¿Tendríamos el concierto económico? No. ¿Tendríamos la gestión de nuestros puertos y aeropuertos? No. ¿Tendríamos derecho a hacer referéndums? No. ¿Tendríamos selecciones deportivas nacionales? No. ¿Los deportistas catalanes de todas las modalidades podrían competir internacionalmente representando a Cataluña? No. ¿Tendríamos derecho a ser un Estado independiente, si así lo quisiéramos? No. ¿Esto es el federalismo? Sí. El federalismo no es más que un eufemismo de Nación Española.
RACÓ CATALÀ







