La jatropha y el bioqueroseno

La producción de petróleo está tocando techo. Aunque tengamos petróleo para más de cuarenta años. Poco nos queda ya para que, a nivel mundial, la oferta no pueda satisfacer a la demanda. Es un problema de mecánica de fluidos. Y es que la producción de petróleo depende más del grifo que del tamaño del depósito. Tenemos que producir 87 millones de barriles al día. Al año, debido al agotamiento de los yacimientos maduros, perdemos casi 4 millones de barriles/día (mbd). Hace unos días, Arabia Saudita ha declarado que aumentará su producción en 400.000 barriles al día, a partir de julio. Tan sólo un 10% de lo que perdemos. Así pues, por mucho que aumentemos la producción, a partir de los nuevos yacimientos, de los biocarburantes y de los petróleos no convencionales, apenas llegaremos a los 2-3 mbd. Las cuentas no salen y nos surge un eventual déficit, a la vuelta de la esquina. Por consiguiente, hay que encontrar alternativas cuanto antes. De manera especial, hay que seguir buscando nuevos combustibles para aquellos modos de transporte, como el avión, que difícilmente van a poder utilizar motores eléctricos para impulsar su desplazamiento. El queroseno también comienza a tener problemas de producción y suministro y, además, su compra nos resulta cada vez más cara, lo que impacta sobre los precios del billete aéreo. Ante esta tesitura, las investigaciones se han centrado en buscar un carburante alternativo al queroseno o combustible de aviación. Hoy en día, y fruto de dichas investigaciones, se tienen muchas esperanzas de que la producción de bioqueroseno a partir de la jatropha pueda ser la respuesta adecuada.

La jatropha es un arbusto oleaginoso que, a medio plazo, bien podría ser utilizada como combustible para reactores. La jatropha crece con facilidad en climas cálidos de todo el mundo. La variedad ‘jatropha curcas’ puede llegar a tener seis metros de altura y, hasta ahora, es la variedad que se está impulsando para la producción de biodiesel. Al ser sus semillas tóxicas o venesosas, en principio no es utilizable como alimento – aunque, con ciertos tratamientos, las semillas podrían ser utilizadas también como alimento para animales- por lo que no crea apenas conflictos con el sector alimentario y por ello, algunos productores de biodiesel se han decantado por este arbusto.

La compañía aérea Air New Zealand que está investigando sobre la jatropha va a realzar próximamente un vuelo de prueba utilizando bioqueroseno, fabricado a partir del aceite de jatropha. Hace unas semanas tan sólo, la aerolínea anunció que tenía planes para utilizar habitualmente el nuevo combustible de manera que, para 2013, llegara a cubrir el10% de sus necesidades de combustible.

El aceite de jatropha es también bastante más barato que el petróleo crudo. Podría costar del orden de unos 43 dólares/barril, menos de un tercio de lo que cuesta actualmente un barril de petróleo crudo (135 $/barril).

El vuelo de prueba será especialmente valioso porque llegará en un momento en el que el bioetanol y los demás biocombustibles se encuentran muy cuestionados debido a sus impactos negativos sobre los precios de loas alimentos. La producción de bioetanol ha tenido mucho que ver en la escasez de maíz que tanto ha contribuido al incremento de los precios de los alimentos. Otros biocarburantes, como los obtenidos a partir de la caña de azúcar (bioetanol) y de la soja (biodiesel), han sido muy criticados por la deforestación que han originado y por su consiguiente contribución al calentamiento del planeta.

La prueba también tendrá como objetivo demostrar que utilizando este tipo de carburante podrían mantenerse los precios de las tarifas aéreas. Se trata de frenar el continuo aumento de los precios del queroseno fósil que está obligando a que las compañías aéreas tengan incrementar sus tarifas. Recordaré que los precios del queroseno de aviación han aumentado en un 70%, en algo más de un año.

Felizmente, la solución a estos males parece que, parcialmente al menos, se encuentra cerca. Así, en las Islas Hawai, en una frondosa colina con vistas a Honolulu, Air New Zealand y Boeing -uno de los fabricantes de aviones, junto a Airbus, más importantes del mundo- han estado trabajando con expertos en agricultura de Hawai para elaborar una cepa de maleza de gran producción de aceite vegetal y que podría ayudar al sector de la aviación a reducir su dependencia del petróleo.

La maleza de jatropha, que cuando crece se asemeja más a un árbol frutal que a otra cosa, puede cultivarse prácticamente en cualquier lugar, incluso en zonas áridos. No necesita mucha agua, ni fertilizantes y no es comestible. En la India, estas malezas se utilizan principalmente como coberturas vegetales para que no se escapen las vacas de los campos pertenecientes a las diferentes granjas agroganaderas.

La jatropha también es utilizada como cobertura vegetal para evitar la erosión en terrenos áridos y semiáridos. La preocupación con respecto a esta planta es la tasa de crecimiento vegetativo de las plantas y la producción de semillas. Las plantas pueden conocer un abundante crecimiento vegetativo pero, sin embargo, el número de semillas producidas por planta puede ser muy bajo. Las semillas se maduran cuando la cápsula o nuez cambia de color, pasando de verde a amarillo. Las semillas son de color negro y, como media, arrojan unas dimensiones de 18 mm de largo y 10 mm de ancho.

Dentro de la nuez de la jatropha se encuentran dos semillas que se asemejan mucho a los cacahuetes. Esta semillas tienen contenidos del 30% al 40% de aceite vegetal. En base a sus descubrimientos, los investigadores consideran que la calidad del aceite de jatrophaa es mejor que la mayoría de los otros aceites vegetales, a la hora de fabricar biocombustible para reactores. El biocombustible basado en el aceite de jatropha, aproximadamente, también produce la mitad de las emisiones nocivas de CO2 que realizan los combustibles fósiles.

Air New Zealand manifestó que su aceite de jatropha que se va a utilizar para el vuelo de prueba procedíerá de campos de cultivo situados en el sureste de África y en la India. El tratamiento del aceite vegetal para su uso como combustible de reactores, bioqueroseno, se está perfeccionando en Estados Unidos -hydro plant- y se mantiene el lugar en secreto por razones obvias y muy ligadas a la competencia. De cualquier modo, se sabe que otros países como Australia, Sudáfrica e Israel van en la misma dirección.

Por de pronto, los investigadores han descubierto que una hectárea de terreno plantada con jatropha produce unos 2.800 litros de aceite vegetal, o sea, cinco a siete veces más que lo que podría producir una hectárea de terreno con otras posibles plantas oleaginosas como la soja.

Aunque la jatropha se conoce todavía poco en Estados Unidos y algo menos, en Europa, en muchas otras partes del mundo, la jatropha está siendo ampliamente considerada, debido a la escasez de combustible, como planta generadora de carburante alternativo al gasóleo. Sin embargo, lo más remarcable está siendo el paso más reciente que Air New Zealand ha dado, investigando su utilización para la producción de bioqueroseno. La compañía neozelandesa también está recibiendo ayudas del fabricante de motores jet de aviación, Rolls-Royce. Esta empresa inglesa colabora estrechamente en la adecuación de los motores al biocombustible de jatropha, para su consumo en aviación. Después de dos años de investigación, sobre esta segunda generación de biocombustibles, podemos decir que el resultado está siendo un éxito total.

La compañía neozelandesa de aviación comenzará a recibir su primer suministro de bioqueroseno, en el próximo mes de julio. Posteriormente, la aerolínea tendrá que esperar unos meses hasta obtener las aprobaciones y las certificaciones necesarias del biocombustible para poder comenzar a utilizarlo en los vuelos de prueba y que, si todo va bien, podría ocurrir en septiembre.

Algunos expertos en agricultura, si bien no dudan del alto valor de la jatropha para la producción de biocombustibles, no están muy seguros de si la jatropha podrá sustituir algún día a la caña de azúcar como uno de los principales cultivos. Por ello, y de manera complementaria a la jatropha, los investigadores también están buscando otras posibles plantas oleaginosas, incluyendo extractos de plantas que recientemente han descubierto y que tienen propiedades similares a las plantas de látex.

Nosotros necesitamos también el bioqueroseno. De hecho, hace tiempo, somos deficitarios en gasolinas de aviación. Las Bardenas Reales, los Monegros y amplias zonas de Murcia y Almería podrían ofrecer las hectáreas necesarias para producir gran parte del queroseno que necesitamos, al tiempo que se revalorizan estas tierras tan áridas y estériles. No sólo es cuestión de voluntad política. También es cuestión de si el sector financiero deja de jugar a las especulaciones y apuesta más por nuestro futuro, basado en la economía real y, obviamente, en ausencia del petróleo y sus derivados.