Hace unos días, en uno de mis paseos, me acerqué hasta Ilunberri para recorrer el antiguo trayecto del ferrocarril de El Irati, atravesando la foz hasta Liédena. Inicié el paseo en las inmediaciones del puente del ferrocarril sobre el río Salazar, el llamado puente de los hierros, construido para el Irati en 1910 con una estructura metálica del mismo tipo que el actual de Sangüesa o el que se llevó una riada en Gares en los años 80. Desmontado tras el cierre de la actividad del tren, hoy se conserva un pequeño tramo, como muestra, en el inicio del actual.
El ferrocarril del Irati de Iruña a Zangotza tenía como característica el ser eléctrico, cosa que entonces fue muy novedoso, y también el ancho de vía de 1 metro. Como otros ferrocarriles de la red secundaria, Plazaola, Vasco Navarro, Bidasoa o Tarazonica era de vía estrecha frente al ancho de 1,67 metros de la red general hispano-portuguesa o al 1,44 del resto de vías europeas. El pequeño tramo expuesto en Lumbier tiene colocados los raíles con un ancho de casi 1,80, nada parecido a la realidad del ferrocarril del Irati. Me hizo cuestionar cómo se documentó el autor o los responsables de tal irregularidad.
El recorrido, atravesando el entorno de la foz excavada por las aguas del Irati y considerado como reserva natural protegida por sus características geológicas, botánicas y faunísticas, está jalonado por numerosos paneles informativos de la Vía Verde del Irati. Por cierto, esta vía tiene su zona azul a 2 euros el parking. Los paneles firmados por el Gobierno de Navarra, Cederna-Garalur y otras entidades oficiales presentan toda su información en un idioma, el castellano. Ni una sola palabra en nuestra lengua, el euskera, ni en inglés, el idioma más universal, ni en francés. Una muestra más de la actitud irrespetuosa del más rancio nacionalismo español, tan de actualidad, con los visitantes a los que se convoca de forma rimbombante a la fantásticamente recuperada para el turismo vía verde.
Una vez fuera de la foz, el camino sigue el trayecto del ferrocarril dirigiéndose a Liédena por la orilla del río. A unos 500 metros de la pequeña estación de Liédena, hoy transformada en vivienda, la caja de la vía se corta por una alambrada. La recién construida Autovía del Pirineo se interpone en mi camino, 30 metros más adelante una nueva alambrada da continuación a la Vía Verde del Irati. Imposible continuar sin dar un gran rodeo. Una vez más los responsables del trazado de la gran vía grisácea, cuya continuación aragonesa aún está en entredicho, han sido indocumentados e irrespetuosos con los viejos caminos centenarios y contrarios al Departamento de Turismo y Medio Ambiente. Son tres muestras de la irresponsabilidad, falta de documentación y quizás oscuras y malas intenciones de nuestros mediocres dirigentes en busca de una sociedad mediocre fácilmente manipulable. Los hermosos buitres de la foz de Lumbier son testigos.
Víctor Manuel Egia
Noticias de Navarra









