Juan I

Hoy (otros autores dicen que ayer) hace 709 años que nació el único rey de Navarra que lo fue desde su nacimiento hasta su muerte, y ello porque fue hijo póstumo de Luis el Hutín y porque tan sólo vivió 5 días: entre el 16 y el 21 de noviembre de 1316.

A Juan I me estoy refiriendo, rey también de Francia al que dicen las leyendas que mató su tío Felipe -futuro Felipe el Luengo- para arrebatarle el trono. Aunque otras leyendas dicen que -temiendo lo que iba a ocurrir- servidores leales lo cambiaron en la cuna por el hijo de una criada, y a él lo enviaron a Italia, donde años después, y con el nombre de Juan de Guccio, reivindicó sus orígenes y pretendió ser el verdadero rey, muriendo en prisión. Quién sabe…

Lo único cierto es que el recién nacido fue consagrado rey -unos dicen que cuando ya había muerto y otros que antes- y enterrado entre sus ancestros en la abadía de Saint Dennis, donde todavía puede contemplarse su bellísimo y diminuto yacente. Sus restos (fueran los del auténtico Juan o los del desgraciado niño que supuestamente sacrificaron para intentar salvarle de las ambiciones de su tío) no tuvieron tanta suerte, y en 1793 fueron arrojados a la fosa común por los revolucionarios, a quienes todos estos folletines dinásticos -lógicamente- no importaban en absoluto.

El caso es que en Navarra también se respetó el orden regio y fue aceptado por las Cortes de 1329 como Juan I. Por eso el usurpador padre del príncipe de Viana es considerado como Juan II, y el último rey de ambas navarras, como Juan III de Labrit.