Iniciativa como metáfora

Fue bonito mientras duró. Los ecologistas ‘inde’ nos hemos quedado sin una representación que, en el caso que nos (pre)ocupa, ya hacía demasiado tiempo que se tambaleaba. Me refiero a ICV-EUiA. Desde el dolor, servidora abre los ojos y se da cuenta: en realidad, el papel de ICV era claro y concreto: ser los indecisos del proceso.

Herrera no nos mentía ayer en la entrevista de Terribas: su grupo ha sido coherente durante todo este tiempo. Han marcado la tendencia de la indecisión desde el principio hasta el final, y como la capa indecisa es la más codiciado por los secesionistas, esto nos hacía codiciar también las opiniones de Herrera y Camats. Estábamos pendientes en todo momento, les reñíamos si no eran explícitos, les tratábamos de puta-ramonetistas, los crucificábamos por cada ambigüedad, como unos ‘Duranes’ de izquierdas. Todo ello porque los creíamos ‘nuestros’, y verlos jugar tan cerca de la raya se nos hacía un sufrimiento. ¿Pero con qué derecho los escarnecíamos? Sólo eran coherentes en su indecisión.

Como a muchos indecisos, a ICV les gustó mientras lo hacíamos bien. Cuando el independentismo era ‘on fire’, se apuntaron a la fecha y la pregunta, salieron en la foto, y los ‘independientes’ les queríamos tanto que les dejamos colarnos el unicornio de la tercera vía. Del ‘derecho-de-decidir team’, para que te lo imagines, Herrera fue quien hizo el discurso más largo. El ambiente era como el del barcelonismo de Guardiola: cuando se ganaba con juego bonito y se ganaba bien, todo el mundo era del Barça y se apuntaba al desfile de las copas con los niños. Del mismo modo, muchos indecisos también se decantaron por el equipo de la ilusión, el bueno, el ganador, y se cogieron las manos en la Vía y dibujaron la ‘V’ con camisetas de colores. Era natural, era lógico, era coherente.

Cuando el nuevo 9-N llevó al independentismo a dar un rodeo, los ‘independientes’ nos acojonaron: ¿volveremos a luchar?, ¿volveremos a sufrir?, ¿volveremos a vencer? Ante la incertidumbre, Iniciativa hizo como habría hecho cualquier indeciso al que dejaran emitir dos votos: Camats votó sí-sí y Herrera sí-no, lo que se podrían haber repartido a cara o cruz, porque no se trataba de votos ideológicos, sino representativos: una representaba a los ecosocialistas ‘indepen’, y el otro a los ecosocialistas unicornistas. Si Camats fuera ‘indepe’ de verdad, todavía lo sería. Pero de eso ya hablaremos al final.

¿Y qué pasa ahora? ¿Como está el termómetro del indeciso? Sabemos que el equipo ha jugado mal, ha perdido puntos en casa y la liga no la tiene ganada ni mucho menos. El juego de intereses entre CiU y ERC ha acabado alejando las elecciones más allá de las fechas favorables y, ¡ay, ay!, nos ha pasado ante el mundial, donde juega la selección española. Allí donde dicen que todo comienza, allí sí que podremos marcar goles. La camiseta que hace un año llevábamos puesta, de repente nos molesta porque dice ‘Qatar’ -no todo en Convergencia-; ERC canjea recortes por independencia. Si antes era sí, ahora es no, si ayer era sí-pero-no, hoy es tampoco. Por lo tanto, miro los movimientos de ICV y me atrevo a hacer un diagnóstico: la veleta del indeciso ha vuelto a girar con el aire ‘nuevo’ del autonomismo y el vendaval de Podemos. Girar y girar, para volver a empezar. El mareo espiral: el adversario ya no es el Estado, es Mas. Queremos una Cataluña libre y unicorniana dentro una España unicornial. Como decíamos al principio, ha sido bonito mientras duró.

Con la primavera en la mano, los ecologistas ‘inde’ miramos desde la ventana cómo los de ICV-EUiA se van, adiós-adiós, cogidos de otra mano. Han elegido que sus votos se los sumen los prohibicionistas, es su decisión y lo tenemos que aceptar. Mientras tanto, los ‘indepes’ tenemos que volver a hacer la nuestra, volver a hacerlo bonito y volver a hacerlo bien. Como dice el ‘meme’ romántico: ‘Si amas ICV, déjala libre: si vuelve al independentismo, es que es soberanista, y si no vuelve, es que no lo ha sido nunca’. Dejémosles ir, pues, si es su voluntad.

VILAWEB