Ingratitud de vascos y catalanes

(Reflexiones de un científico español  desde el patio de Monipodio.)

Amargas cuitas las del Ilustre Ramón y Cajal, navarro “per accidens”:

«Deprime y entristece el ánimo, el considerar la ingratitud de los vascos, cuya gran mayoría desea separarse de la Patria común. Hasta en la noble Navarra existe un partido separatista o nacionalista, robusto y bien organizado, junto con el Tradicionalista que enarbola todavía la vieja bandera de Dios, Patria y Rey…En la Facultad de Medicina de Barcelona, todos los profesores, menos dos, son catalanes nacionalistas.” (Ramón y Cajal El mundo visto a los ochenta años. Madrid 1934)

Evidentemente, el ilustre premio Nobel, aragonés y español hasta los tuétanos, no tenía ninguna obligación de ser ni buen navarro, ni buen historiador, ni respetuoso con el derecho de autodeterminación de los pueblos… Algo comprensible, en cierto sentido, teniendo en cuenta que todavía no se habían proclamado la declaración universal de los derechos de estos:

Artículo 1.Todo pueblo tiene derecho a existir

Artículo 2.Todo pueblo tiene derecho al respeto de su identidad nacional y cultural.

Artículo 5.Todo pueblo tiene el derecho imprescriptible e inalienable a la autodeterminación. Él determina su status político con toda libertad y sin ninguna injerencia exterior.

D. Santiago, estaba a lo que estaba, a la cosa de la histología. Acaso, por otra parte, su acerbo cultural, filosófico, político y quizás humanístico no diera para mucho más.

Quizás, pelín preocupantes podrían resultar sus opiniones e ignorancia histórica,  teniendo en cuenta su proximidad o en su caso pertenencia, a dos pueblos –como Navarra y Aragón-, cuyo sentimiento y entronque foral fueron vitales. “La amnesia de los vizcaitarras –acusa nuestro prohombre-, es algo incomprensible. Los cacareados fueros, cuyo fundamento histórico es harto problemático –Mira que a los vascos nos parece tan absolutamente claro y simple-, fueron ratificados por Carlos V, en pago a la ayuda que le habían prestado los vizcaínos en Villalar.

Es difícil entender que un observador tan nimio y meticuloso con los tejidos celulares, se haya comportado como un patán en el tratamiento de la historia…

Aunque no debe ser tan extraño teniendo en cuenta la cortedad, quizás la cerrazón, de cierta “intelectualidad española” -Menéndez y Pelayo, Ortega, Ramiro de Maeztu…por citar algunos- ya resulta paradigmática. Por ser tan monolítica, tan dogmática, tan poco receptiva… ¿Será la marca España?

Poco importa que una gran mayoría, en este caso la vasca o catalana, pensemos de otra forma. Debemos ser nosotros los equivocados.

“Si recordaran la Historia –prosigue el ínclito D. Santiago- y juzgaran imparcialmente a los castellanos, caerían en la cuenta de que su despego –el de los vascos y catalanes, por supuesto– carece de fundamento moral…”

Tampoco es de recibo, que el ínclito aragonés, ose tachar a los vascos, de falta de carácter moral o que descalifique a Sabino Arana,   acusándolo “de vacuo y jactancioso.”

Eso sí, no se si extraño o como poco bastante  sospechoso, resulta, que en ningún caso aludiera a que tanto la situación de Navarra, como la de Cataluña, era el resultado del brutal derecho de   conquista…

Es evidente, que por muy científico que fuera el Sr. Ramón y Cajal, en lo referente a la sacrosanta grandeza y unidad del imperio, se adaptó perfectamente a las normas irracionales de cualquiera de los ejemplares carpetovetónicos al uso…

Y ya se sabe, los derechos son “privilegios”…  Es lo que para coronar la bosta de esa fe en tal “sacrosanta  unidad” cuyo parto, cada día nos resulta más satánico y lúbrico, el ilustre sabio proclama: “…No soy adversario, en principio, de la concesión de privilegios regionales, pero a condición de que no rocen en lo más mínimo el sagrado principio de la Unidad Nacional…” .

Ellos, los españoles, al parecer, han de estar forzosamente asistidos, por el numen  o revelación divina, que instituye como intocable, el dogma de la “sagrada unidad nacional de la patria”

Y es que seguimos a vueltas con el batiburrillo picaresco, que por fin ha degenerado en todos sus extremos en un auténtico patio de Monipodio.

Ha variado la nomenclatura: bulderos, usureros, corregidores, alguaciles, hijodalgos, clérigos, frailes y capellanes, escuderos, corchetes, escribanos y otros rufianes del hampa ibérica, pero no los oficios…

Porque hoy España es eso un auténtico patio de Monipodio, desde donde el paciente o imbécil ciudadano es gobernado, dirigido y anestesiado…

Que ya es miseria y desventura para un pueblo, que los mismos gestores, cuando no causantes de un desastre como el Prestige, estén mangoneando  una situación tan enormemente compleja como la actual crisis.

¿Cuándo España ha surgido con lucidez de sus crisis cíclicas…? Desde que se gestó aquel mal parto del nacionalcatolicismo hasta nuestros días, todo se ha resuelto en bancarrotas, hambrunas y miserias, sangrantes disgregaciones (Latinoamérica, Filipinas, Marruecos etc…) guerras civiles, esas dos Españas etc… y por supuesto los malditos separatismos que tantos quebraderos de cabeza conllevan…

Dicen que en España, el poder político, además de históricamente corrupto, ha sido endémicamente inepto, muy torpe… No es una tierra donde como norma, sea la honestidad y el bien hacer quien triunfa, sino la picaresca, el trapicheo, el pelotazo, el ladronicio, las mafias etc…

Lo cierto es que el poder político de la corrupción ha alcanzado en esta desventurada piel de toro, unas cotas de poder que producen auténtico terror.

Claro que tras la nefasta transición. Todo tiene su explicación.

Para ello. La dirigencia cuenta con los atontadores y embaucadores del reino, que los llaman tertulianos, escribidores y paridores de ideas. Generosamente asentados en los pesebres de los medios en su práctica totalidad, bien cavernarios y ultramontanos. La derecha europea más reaccionaria, ¡tierra trágame!

¿La derecha…? ¿Pero es que realmente existe alguna izquierda? Porque lo lamentablemente triste es, que cuando la “izquierda oficial”,”osease”, PSOE, gobierna, su ejercicio, no difiere un ápice de los postulados conservadores más convencionales. Luego, ya en el ostracismo piden perdón, como recientemente acaban de hacerlo con el paripé ese de la criminal, sangrante y muy española ley hipotecaria, paridora de esta tragedia griega que diariamente escenifica en las calles, este engendro diabólico llamado desahucio…

¿Pero es que estos sociatas nos toman por imbéciles? O son soberanamente estúpidos o sinvergüenzas. Posiblemente las dos cosas.

Porque esa es la pura verdad, que en España, ninguno de los dos partidos que se reparten la gobernanza, han presentado jamás un mínimo proyecto de futuro creíble y coherente. Quizás o sin duda, porque lo único que les preocupa es la inmediatez, el chanchullo político y la “seguranza” de los cofrades. Que para ellos, eso es gobernar, entrar a saco en el erario público con total impunidad… Que la gente, aunque habla, traga y olvida. Y que a gran parte de ella, no resulta difícil distraerla echándoles ingentes cubos de telebasura…

Están los banqueros, que no bancarios, y grandes financieros…, que tienen sus nombres y sus respetadas y honestas evasiones fiscales. Son los que imponen el látigo y la batuta.

Tras ellos, disciplinada y lengua en ristre, están los corregidores, gerifaltes de la cosa municipal, empresarios corruptos y corruptores, líderes sindicales, jueces, alguaciles y corchetes, vulgarmente conocidos como maderos y toda una inacabable morralla de políticos…

Los clérigos, frailes y capellanes, -la oficialidad, que no la buena gente-, andan de místicos, éticos, rezadores y por encima de todo pedigüeños, saqueadores y usureros… Permanentemente enredados con Dédalo en el esclarecimiento del busilis del sexo…

Esta también la Monarquía, que a muchos nos parece tan absurda como cutre. Y que además y por otra parte, con lo que nos cuesta, no sabemos cuantos médicos y profesores podríamos mantener con sus emolumentos…

Pues bueno, estos que desde tal patio de Monipodio, Sr. D. Santiago Ramón y Cajal, que de una forma u otra, nos han desgobernado durante siglos, son los que dicen que se preocupan tanto y cuanto por los españoles. Y la verdad es clara y manifiesta. Amarán muchísimo a España, pero jamás se han preocupado de sus españoles. En definitiva, siempre han utilizado a estos, como carne de cañón. Esclavos a su servicio, para garantizar sus prebendas, sus privilegios y su buen vivir…

¿Le extraña a usted D. Santiago, que vascos y catalanes no soportemos más esta España? Este desbarajuste social, económico que marcha a pasos agigantados hacia el caos…

¿Cómo se puede caminar con esta panda de trafulcas y rufianes, tan insolidaria con el emigrante,  tan inhumana con sus propios ciudadanos…?

Por otra parte, ni vascos ni catalanes andamos a la greña para catalanizar o euskerizar hispanos. Allá cada uno, que para eso, al menos teóricamente, somos libres para decidir nuestro destino…

Puede parecer mentira, lo que recoge el ilustre escritor uruguayo Raúl Zibechi. Dice que unos amigos madrileños murmuran por los bajines: “¡catalanes, vascos, no nos dejen solos con los españoles! Y uno la verdad, no sabe si creérselo…

 

 

Publicado por Nabarralde-k argitaratua