¿Independencia no reconocida?

Venezuela, el Río de la Plata, Chile y Perú habían declarado la independencia, o habían iniciado el camino, a principios de la segunda década del siglo XIX. ¿Cuál fue la respuesta española? “El mantenimiento completo de las Américas y el afianzamiento definitivo de la tranquilidad tradicional, será la obra algunos meses”, pronosticaba un documento oficial de Madrid por aquellas fechas. Una clarividencia que no parece haber variado mucho en los dos siglos posteriores. “Cuba no será nunca independiente”, aseguraba el presidente del gobierno Cánovas del Castillo en el Congreso de Madrid en 1896. Es bien sabido que España no ofreció la autonomía reclamada por Cuba hasta que la secesión no fue irreversible. También es conocida la orden del 22 de marzo de 1820, que disponía que “las provincias de ultramar pueden llevar a las Cortes los Diputados que eligieran”, cuando la independencia de los nuevos estados americanos ya era un proceso sin retorno. Aún más ridícula fue la pretensión española en el caso de la Argentina, por ejemplo, a la que quiso imponer -sin éxito- la condición de asumir deudas españolas relativas a América posteriores a la declaración de independencia de 1816. España no aceptó la soberanía argentina hasta 1863, cuando hacía décadas que las principales potencias ya lo habían hecho. Todo ello nos debe servir para tener claro que no podremos esperar nada de ninguna negociación con Madrid. A partir del 28-S, tendremos que tirar por la directa.

EL PUNT-AVUI