De eso hablaban ayer los jubilados del banco de mi calle, pero no de la independencia de Catalunya ni de la vasca: pedían la independencia energética. A ninguno le puso nervioso el apagón de la otra noche: no les pilló en ningún ascensor, ni conduciendo sin semáforos, ni se les desconfiguró el ordenador. Tablas que da haber conocido la posguerra y unos cuantos cortes de luz. Que fueran 27.671 los abonados sin suministro en la zona norte de Pamplona, Esteribar o Ultzama, como que fueran tropecientos mil. Que durara dos horas o cuatro, que fueran averías en cascada, de la red, de la subestación o del transformador. Ni es para tanto el chandrío en el congelador, lo de las puertas del garaje, ni siquiera lo de cenar frío, sin vitro ni microondas. “Aquí, maja, lo que más duele es la factura: con ese tarifazo de
agosto que subió la luz un 3,2 %, ya les podría dar para garantizar un buen servicio, además de para contestadores y cobradores”. Así que los poseedores de cocina de gas, primeros, y, la familia de Cizur Menor que tiene placas solares con baterías, segundos, resultaron ayer los mas envidiados de la Comarca, porque ésos -se comentó- sin nada nunca se van a quedar. Y eso que mientras en Alemania, en Bélgica y en Italia, la normativa y los gobiernos favorecen la producción de energías limpias y el autoconsumo, aquí -por desgracia- al Ministro de Energía de Rajoy lo que se le ocurre es quitar las primas a las renovables y cargar con más impuestos a los pequeños productores de fotovoltaicas, no se vayan a hacer millonarios quitándoles su pan a las grandes compañías eléctricas. Concluyendo que solo nos queda pagar y callar, recogimos la tertulia. Que no, que dice el periódico que se puede reclamar: juntas lo de varias averías, justificas los gastos, pones fotos de lo descongelado y estropeado, o de los daños del coche, o de tu cuñada en silla de ruedas a oscuras en el portal, pagas al perito, las tasas judiciales y presentas todo y esperas, que igual te hacen descuento en la siguiente factura de la luz. ¡Señor! -resonaba en el banco cuando los veteranos se fueron-, danos paciencia, unas buenas placas solares y que vuelvan las primas a las renovables; que los dioses nos den mucho sol y permitan que nos desconectemos de la red, produzcamos lo nuestro y no estemos bajo la bota de los señores feudales de las eléctricas. Por la autonomía energética de comunidades y barrios. Viva la independencia. Gora!
Pili Yoldi
Noticias de Navarra






