En la ocurrente alegoría de Galeano, el cocinero había propuesto a las aves, darles la libertad de optar por la salsa en la que habían de ser cocinadas. He visto mendigar cabizbajos, por selvas y aldeas polvorientas, a los parias y pordioseros de esta globalización. Me temo, que los cocineros del neoliberalismo, les han de negar hasta esa opción.
Esta vez había previsto en mi itinerario, alejarme de los focos turísticos y aproximarme a las realidades que los “tours operators” olvidan o conscientemente evitan.
Han sido mas de
Viajar en autobús por distancias tan largas, resulta agotador, pero no cabe otra posibilidad si quieres acercarte a un entorno socioeconómico. Volar, no sólo te impide pulsar las interioridades de un país…es que resulta inasequible para bolsillos como el mío. Tengamos en cuenta que los vuelos regionales en Sudamérica, incluso pueden superar generosamente el precio de los europeos.
Porque el problema del transporte, en lo referente a sistemas e infraestructuras, es un factor determinante en la miseria y el subdesarrollo de latinoamérica.
Alguien dijo que las tres herramientas fundamentales para construir una nación, son el transporte, la energía y las telecomunicaciones.
El sistema de transporte, se basa en estos países, en redes de carreteras escasas, angostas y con servicios insuficientes. Añadamos a esto, el deterioro de las vías, las escasas autopistas y la excesiva saturación y deterioro en los puntos neurálgicos. Esto es evidentísimo tano en Brasil como en Argentina, Paragüay y Uruguay.
Las pérdidas económicas para todos los sectores industriales o agropecuarios, están incidiendo gravemente en el PIB de estos países. Obviamos consideraciones de tipo ecológico y medioambiental, muy preocupantes.
Uno no llega a entender como en países, con miles de Km. de llanuras como en Argentina, y otros tantos de litoral, como en Brasil, el ferrocarril no sea ya la línea medular del transporte.
Nadie duda hoy, que el ferrocarril sea un potencial industrializador e incluso un modelo geoeconómico.
Y sin embargo, concretamente en Argentina, podemos afirmar que la desestructuración del ferrocarril, camina pareja con la desestructuración del País.
Si algo quedaba en pié, el Sr. Menem, lo finiquitó en interés de sus secuaces de la empresa privada. Lo poco que se escapó a la labor destructora de este nefasto político, fantoche o delincuente, se encargaron de ventilar los Kirchner…
En Paraguay, si alguna estructura ferroviaria permanece, es testimonial. Uruguay, tampoco se salva de la quema. Cierto que la baja densidad poblacional, de momento, permite un transporte bastante desahogado.
En Brasil, el sistema ferroviario se concentraba en torno a Sao Paulo, Minas Geráis y Río grande Do Sul. Sin embargo, parece que la apuesta de Lula por crear infraestructuras ferroviarias por todo el país, es una apuesta en serio.
Para los que no vamos ni de economistas ni de sociólogos, sino de simples viajeros observadores, analizar esta situación es un criterio o medidor. Indudablemente, las infraestructuras de transporte que muestra un país, te dan una idea de su realidad socioeconómica.
Pero antes de extraer mis propias conclusiones, he procurado convivir y departir ampliamente con amigos. Ellos sin duda, son los que me han aportado un testimonio vivo y real, por encima de mis propias apreciaciones.
Evidentemente, el testimonio de estas gentes, depende bastante de su posición social y económica. En Brasil, la gente sencilla y la más comprometida está enamorada de Lula. En ambientes de clase media alta, en los que por razones familiares me instalé durante algunos días, la política de Lula es rechazada o salvo excepciones, puesta en tela de juicio. Le acusan de despilfarrar el dinero en manos de las clases mas desfavorecidas.
En realidad, no es así. Uno pregunta, lee y se informa. Lo que realmente está haciendo el Sr. Lula, es desarrollar programas de reinserción social, cuyos frutos, hoy día ya son espectaculares
Fome cero, Bolsa-alimentaçao, Bolsa familia, Bolsa-escola, Auxilio Gas, erradicación Del trabajo infantil, Agente Joven etc…son entre otros, eficaces programas, que en pocos años están cambiando la cara de Brasil.
De algunos de estos, como el “Beca familia, se asegura, que es el mayor programa de transferencia de renta del mundo. Transferencia hacia los desheredados, evidentemente. No hacia los bancos, que es lo que hacen los gobiernos del primer mundo y lo que posiblemente de persistir en estos métodos criminales, nos arrastre al desastre definitivo del sistema.
Lo cierto es, que este apoyo a la inclusión social de Lula, hoy por hoy, esta garantizando el acceso a la alimentación, a la educación, al bienestar social y la protección del empleo.
Cierto, que en un mundo como Brasil, donde la corrupción política y policial y la delincuencia eran endémicas, los retos son todavía muy serios. El camino emprendido, parece decidido, con un apoyo social incuestionable. Mucho han de cambiar las cosas, para dar marcha atrás.
Evidentemente, esto no surge por arte de magia. Lo que esta haciendo el gobierno Brasileño con políticas totalmente opuestas a las de los políticos argentinos, es optimizar y desarrollar el sector primario, muy castigado, pero todavía excepcionalmente rico. Lejos quedan los antiguos monocultivos de Caucho, algodón y Azúcar, que promovidos fundamentalmente por empresas inglesas, desolaron la tierra brasileira.
Por ejemplo, el sector agropecuario ya representa el 12% del PIB. La variedad de productos: café, frutos tropicales, granos, salvado, aceite de soja, azúcar, tabaco, papel, celulosa etc…, extraordinaria.
Nada que ver con Argentina, donde la soja transgénica ocupa el 80% de las tierras, y se exporta el 90%, con una reversión económica para Argentina, insignificante.
Mi buen amigo argentino Silio, estampa de gaucho cordobés, se desahogaba con cierta rabia. “Brasil, ciertamente lo tiene todo, espectaculares playas de salvaje belleza como las de Florianópolis, o las inmensas de Vitoria do Espíritu Santo. Selvas y ríos inigualables. Riquezas naturales inagotables… Pero Argentina no le va a la zaga. Tenemos parques únicos en el mundo, glaciares, cataratas, campos que no alcanzan el horizonte. Pero lo más lamentable es que en Brasil hay ganas de trabajar y buenos políticos y sobre todo brasileños. Aquí en Argentina no hay argentinos y los políticos, todos son unos delincuentes de guante blanco…”
Es cierto. Y algo está pasando cuando hace unos tres años, visité a una familia que con su pequeño negocio se las arreglaba para torear los elevados precios. Hoy, la misma familia, el mismo negocio con mayor dedicación de horas, duplica las dificultades para la supervivencia.
La inflación cabalga desbocada, sin que nadie sepa como frenarla.
Sobre Paragüay he oído varias versiones. Lo que por allí se ve es deprimente. Este pueblo no había levantado cabeza desde la guerra de la triple A. Al parecer –también aquí hay diversidad de opiniones, según de donde provengan- Fernando Lugo esta dando pasos importante, quizás imitando a Brasil, para limitar el deterioro social. Un amigo Paragüayo salido de las capas sociales más deprimidas, me confirma que las mejoras sociales son evidentes.
Como casos similares, está por ver hasta dónde le permitirán las fuerzas fácticas.
Uruguay, sin grandes alharacas, ya es otro cantar. El avance de los niveles de bienestar social, son evidentes.
En todos estos países, creen que a la larga, el liderazgo de Lula y su apuesta por el Mercosur, se hará notar.
Hay muchos aspectos que me parecieron interesantes y que trataré de desarrollar en algún otro comunicado…






