La delincuencia, el cinismo y hablando en plata, puras mentes criminales, nos manejan el planeta.
Tanto es así, que el país que más guerras, golpes de estado, desestabilizaciones, rapiñas etc… genera, ya que en ello basa su potencial económico, instituye las listas terroristas… La gran zorra asesina, organizando el mundial gallinero…
Ahora, a merced de su santo antojo, la misma Cuba que hace un par de años era terrorista, deja de serlo. El mismo Israel, tan genocida como insolente en cambio, seguirá en las listas del bien… Porque así es el mundo que nos están vendiendo…
La falta de ética y la desvergüenza, se ha enseñoreado de financieros –mercados les llaman- y gobernantes de tal forma, que una muchedumbre de ciudadanos parecen avocados a la esclavitud…
Un riesgo bien serio, hasta que los ciudadanía no asuma de una vez por todas, que los derechos humanos son irrenunciables. Que tales derechos están por encima de los mercados, las oligarquías, los políticos, las mafias militares, la maquinaria religiosa…
La gravedad de que entre los considerados seres humanos, existan pertinaces congéneres tan degenerados. Seres siempre dispuestos a convertirse en negreros, en vivir del sudor de los demás o en anular a un semejante si conviene a sus propósitos.
Hoy, la deshumanización del sistema, es tan radical, tan desesperante, que asusta la corrupción que corroe a esa ralea de seres humanos que nos gobierna.
¿Qué habrá en la conciencia de semejantes seres para ser tan mendaces, tan egocéntricos, tan buitres…? ¿Cómo pueden rapiñar tantas riquezas y acumularlas mientras la sociedad que las produce –seres humanos como ellos- se desangra?
Se que estas reflexiones, resultan hoy día tan reiterativas como al parecer ineficaces… Al menos por el momento. Es verdad, nos cuesta vislumbrar la luz… Además, ¡estamos tan escamados!
Pero sepamos que solo en aquellos momentos de la historia, renacimiento, ilustración, revolución industrial etc…, en que la humanidad se fijó en el hombre, creyó en él y lo dignificó, nos redimimos. Es decir, se pudo paladear la autoestima y el orgullo de ser personas.
Hoy, a muchos ciudadanos solo nos queda la vergüenza de sentirnos responsables de este desaguisado que hemos cocinado.
Sobra de todo. Lo que falta es porque se almacena.
Se almacenan los granos, los pisos vacíos, los medicamentos, el dinero…
Se almacenan las armas para inventarse nuevas e inacabable guerras…
Se almacena la verdad y se expande la mentira, que para eso están los medios. Porque la mayoría de las editoriales están en manos de los malvados, al servicio del embaucamiento, de la tergiversación, de la manipulación…
Para almacenar, hay que producir con esclavos y para esclavos…
Para almacenar, se crean los paraísos fiscales. Garitos de los grandes patriotas de boquilla. Agentes responsables de las grandes calamidades sociales… En fin…
La sociedad actual -el sistema, la política etc…- ha equivocado radicalmente el sentido de la existencia humana. No estamos en este mundo para almacenar, sino para ser felices y vivir pacíficamente con lo estrictamente necesario.
Es decir, o rompemos este sistema, o perecemos con él.
Y por lo que se ve, lo que se está intentando, una vez más, es reformar el sistema, no de sustituirlo por otro más humano.
Tras oír a Carlos Taibo, tuve meridianamente clara la entraña de todas estos nuevos partidos que parecen renacer con inusitado vigor.
“Podemos” y epígonos (el “ciudatans” que decía esa eminencia gris llamada Floriano. Y que por cierto, que vaya elenco de personajes mefistofélicos, fuleros y patéticos conforman el plantel del baranda D. Tancredo) no pasan de ser puras franquicias de los viejos partidos de la farsa de la transición.
Y que como Carlos Taibo asegura, con bastantes y alarmantes presagios de que estén impulsados por los maléficos intrigantes fácticos del statu quo…
Porque realmente de lo que se trata, es de cambiar y enredar el sistema para revivificarlo, que nada cambie, y engañar o apacigua en su caso al personal…
A un servidor también le punzan las mismas sospechas que al ilustre politólogo.
Hay gestos y pormenores no tan menores… Tuve la oportunidad de asistir, en nuestra querida Iruña, a uno de estos talleres de propuestas para transformar esta anquilosada y degenerada política. He de reconocer que la inquietud y la preparación de muchos ciudadanos, jóvenes y no tan jóvenes resulta alentadora… Pero…
Y este pero, para muchos navarros y euskaldunes que llevamos en la sangre la restauración del estado navarro, es crucial.
Preocupante la prácticamente nula referencia, aquí, en el corazón de Euskalherría, a determinados temas… Está la soberanía de los pueblos, la restauración de su patrimonio e instituciones, el derecho de los ciudadanos a la libre autodeterminación…
Es decir, y retomando la sustancia de estas reflexiones… Poco o nada avanzamos, si ahora, ante esta avalancha que se otea de plebiscitos, estos nuevos vientos innovadores, tan solo pretenden aventar la hojarasca del sistema.
Aclaremos de una vez por todas, si vamos a seguir a merced de esa ralea de delincuentes. Este sistema inhumano conformado por la Banca, multinacionales, agencias de rating, mafias de las drogas o militares, partidos del viejo y corrupto stablishment etc… Es decir el actual sistema que mantiene a la humanidad en un permanente dolor de parto.
Pensemos en otra alternativa. Aunque claro, difícil obviar la pregunta. ¿De verdad somos tan pocos y tan impotentes los ciudadanos que aspiramos a una sociedad justa y equitativa cuyo proyecto esté exclusivamente en manos de los ciudadanos?









