Glosario de actualidad

¿De qué hablamos cuando nos referimos a… Estado, nación, país y etnia?

 

Un mismo concepto puede tener diferentes definiciones en un función de la perspectiva desde la que se analice. En pleno proceso soberanista amenudo hacemos referencia a palabras como Estado, nación, país o etnia. ¿Pero qué significado tienen? ¿Es el mismo en todas las disciplinas?

Para contribuir a la reflexión y a partir de la definición lingüística de estos términos, el politólogo, Marc Sanjaume, y el historiador Antoni Trobat, desgranan los cuatro conceptos desde sus respectivos ámbitos.

 

Estado

 

Lingüístico.

Territorio que se gobierna por leyes propias, aunque dependa del gobierno central del país.

 

Político.

Es una forma de organización política que aparece históricamente de la mano de la modernidad. Se caracteriza por la monopolización del poder de coerción y regulación sobre un territorio concreto. Una vez institucionalizado ejerce este poder soberano mediante la administración y las leyes. La característica principal respecto a las organizaciones anteriores (como el feudalismo) es que despersonaliza y despatrimonialitza el poder político. Posteriormente se van añadiendo adjetivos con la incorporación de nuevas funciones y fuentes de legitimidad (liberal, democrático, social, etc.).

 

Histórico.

Conjunto de instituciones soberanas sobre un marco territorial determinado que administran leyes y normas que regulan el funcionamiento de la sociedad sobre la que tienen potestad. A menudo consideramos que el nacimiento del Estado moderno es alrededor de los siglos XIV-XV con el final del feudalismo, el surgimiento del Renacimiento y la creación de poderes políticos más homogéneos y centralizados vía las monarquías absolutas. El estado moderno ligado también al debilitamiento de la aristocracia y el nacimiento de una clase social que será determinante para el futuro: la burguesía.

 

Nación

 

Lingüístico.

Comunidad de personas que participan de un sentimiento de identidad colectiva singular, a partir de una serie de características compartidas en el campo cultural, jurídico, lingüístico u otro.

 

Político.

Hay muchas maneras de definir el concepto de nación: desde la aproximación esencialista, que puede llegar a defender su existencia milenaria; hasta el constructivismo que puede negar su existencia y afirmar su contingencia absoluta. Generalmente todas estas aproximaciones admiten que una nación es un grupo humano que tiene unas características ‘objetivas’ comunes: lengua, religión, historia o cultura; y unas características ‘subjetivas’ también comunes, sus miembros creen que forman parte de la nación y se reconocen entre ellos como parte del mismo grupo. Las posiciones estatistas suelen equiparar las naciones con las poblaciones de los Estados existentes o utilizan el término como sinónimo de Estado. Mientras que otros autores distinguen el Estado de la nación y consideran que existen naciones sin Estado, estados plurinacionales o naciones pluriestatales.

 

Histórico.

Colectividad humana con características comunes (lengua, cultura, historia) que se reconocen a sí mismas como miembros del mismo grupo político y/o cultural. Nación política y nación cultural no tienen por qué encajar. Aunque encontramos el término “nación” (del latín, natio, derivado de Natori, nacer) en los textos clásicos muy vinculado al concepto de etnia, podemos considerar que la nación que conocemos hoy nace con el final del Antiguo Régimen y el inicio de la contemporaneidad. Dos serán las corrientes de pensamiento que teorizarán y plasmarán la nación conceptualmente: el liberalismo, con la Guerra de Independencia de los Estados Unidos de América (1775-1783) y la Revolución Francesa (1789-1799) como fuentes de inspiración, construye un ideal de nación basado en la voluntad colectiva, la libertad individual, el cosmopolitismo y la fuerza de la razón de los ciudadanos; por el contrario, el romanticismo: de raíz centroeuropea y sostenido por filósofos alemanes como Herder o Fichte, basa la nación en la lengua, la identidad cultural y las tradiciones. De la hibridación entre estos dos formas de entender la nación moderna, más aportaciones significativas de otras corrientes ideológicas como por ejemplo el marxismo o el poscolonialismo, tenemos lo que hoy, en Europa, entendemos como nación política.

 

Etnia

 

Lingüístico.

Comunidad humana definida por criterios culturales o lingüísticos.

 

Político.

En este caso también hay varias definiciones en función de la aproximación (esencialismo, constructivismo, etc.). En todo caso, el concepto etnia suele hacer referencia a las características ‘objetivas’ de un grupo humano. Estas características también varían según el criterio que adoptemos: lengua, religión, cultura o ascendencia… Las posiciones esencialistas confunden etnia y nación porque en ambos casos el elemento que define el grupo humano es un origen cultural o biológico común.

 

Histórico.

Grupo humano con lazos comunes a nivel cultural, lingüístico, religioso y, casi siempre, biológico, que lo diferencian de otras colectividades. Los nacionalismos agresivos de tipo imperialista, a menudo vinculados con los regímenes totalitarios del siglo XX, han empleado el concepto de etnia de forma excluyente ya fuera para definir la hegemonía de unos grupos sobre otros o para categorizarlos.

 

País

 

Lingüístico.

Territorio de una nación, de un pueblo.

 

Político.

Es un concepto polisémico que se suele referir a los territorios de las naciones o los estados. En todo caso, a veces también se utiliza como un sinónimo de estos conceptos.

 

Histórico.

Forma conceptual para referirse de forma indistinta a los territorios de naciones o estados. Algunas culturas europeas, como la francesa, asocian el término “país” a la proximidad al territorio, mimetizándolo con “región”. En nuestro país, los Países Catalanes, “país” ha sido, para los movimientos nacionalistas mayoritarios de los diferentes territorios, la identidad cultural y política que conforman cada uno de los diferentes sujetos llamados, o no, a constituir la nación catalana.

 

RACÓ CATALÀ