MUCHO se está hablando estos días de Yesa. Pero, curiosamente, el detonante de esta situación no ha sido en sí la ladera deslizada y deslizándose, sino que el geólogo Casas Sainz, profesor de la Universidad de Zaragoza, hablara en el Parlamento aragonés y alertara de la necesidad, a su juicio, de evacuar a la población de Sangüesa.
Conocemos a Antonio Casas desde hace casi 20 años, y eso nos permite asegurar, sin paños calientes, que dice lisa y llanamente lo que realmente piensa quien lleva otros 20 años predicando en el desierto, pero alertando en varios informes que no debe recrecerse el embalse de Yesa.
Conocemos tan bien a Antonio Casas que hemos trabajado codo con codo con él en las dos últimas décadas, no solo en Yesa, sino también en Itoiz, y antes en Santa Liestra.
Santa Liestra es un pequeño pueblo del Pirineo aragonés, a orillas del río Ésera y aguas abajo de Benasque. Para su construcción, a 700 metros aguas arriba del pueblo, el Ministerio de Medio Ambiente aprobó en 1997 construir una presa de más 100 metros de altura para embalsar 90 hm3 de agua en un tramo de 8 kilómetros de río en el que se situaban conocidas zonas de laderas deslizadas. Tan conocidas que existían registros documentados de deslizamientos que en 1907 habían represado el río.
En Santa Liestra, Casas en primer lugar y otros expertos más tarde, realizaron informes demoledores en contra de la construcción de la presa, denunciando que los riesgos geológicos de deslizamiento de laderas eran inadmisibles.
El profesor Ayala (entonces trabajando en el Instituto Tecnológico y Geominero de España, Igme), realizó en su informe un Análisis de Riesgos utilizando los criterios de aceptabilidad de riesgo desarrollados en 1994 por Ancold (Comité Australiano de Grandes Presas), y concluyó que el nivel de riesgo existente era cercano a dos mil veces más del admisible sin actuación en las laderas, y más de quince veces mayor del admisible en la hipótesis de utilización de la mejor tecnología disponible en la estabilización de laderas y aviso a la población en tiempo real.
A todos ellos, y con Casas se ensañaron especialmente, los tacharon de locos y de iluminados.
La Audiencia Nacional anuló la presa en una sentencia de 23/11/2001, y lo hizo por constatar que para aprobar el proyecto no se habían realizado los estudios geológicos de la cerrada y de las laderas. El Gobierno acató esta sentencia y la presa, que había sido declarada de interés general, jamás se construyó.
Casas también hizo informes sobre Itoiz. El profesor Ayala falleció sin poder realizar informe alguno escrito sobre Itoiz, pero nunca olvidaremos sus palabras en Itoiz, asemejando este proyecto con el de Santa Liestra, como tampoco olvidaremos las que le escuchamos en la misma presa de Yesa, asemejando los problemas de esta y de su recrecimiento con los de Itoiz y Santa Liestra.
Para la Confederación, Casas y otros críticos con los riesgos geológicos de Itoiz estaban locos, pero hasta hoy, o por lo menos hasta que Yesa entró en la actual escena, la Confederación y el Gobierno de Navarra han repetido hasta la saciedad que Itoiz es la presa más vigilada del mundo. No han explicado por qué, si como han sostenido a pies juntillas en Itoiz no había ni hay ningún problema.
Casas fue también quien primero denunció que la sismicidad registrada en el valle del Irati desde que en enero de 2004 comenzó el llenado del embalse, hasta hoy, era y es sismicidad inducida por el pantano. Para la Confederación, nuevamente se trataba de un loco y un adivino. Hoy, nadie en el mundo de la geología, de la tectónica y de la sismicidad, a nivel interno e internacional, pone en duda que esta sismicidad está provocada por el pantano de Itoiz.
Casas, fiel a sus principios y convicciones, no hace hoy en Yesa sino repetir lo que ya dijo en 1993 y reiteró en 1999: que la idea de recrecer Yesa es inaceptable porque ya el actual embalse tiene problemas de seguridad.
¿Cuál es la novedad? Son tres: la primera, lo que viene ocurriendo en Yesa desde julio de 2012 en que comenzaron a detectarse graves deslizamientos de ladera; la segunda, los informes de la propia Confederación sobre estos episodios; y la tercera, que todo ello no hace sino avalar lo que Casas denunciara ya hace 20 años.
¿Ha dicho Casas que la actual presa de Yesa se mueve o se ha movido? No, lo que ha dicho Casas es que sendos informes de la Confederación de 09-01-2013 y de 07-02-2013 afirman que el movimiento detectado afecta a la presa de Yesa que ha registrado un levantamiento de su estribo derecho (que ancla precisamente en la ladera que se desliza) de 14 milímetros.
El primero de estos informes dice haberse descubierto, a raíz de estos deslizamientos, un «paleodeslizamiento en la zona» y que se trata de una «circunstancia de difícil vaticinio previo» quizás explicada porque, como en Santa Liestra sentenció la Audiencia Nacional (y lo mismo ocurrió con Itoiz), no se habían realizado los adecuados estudios geológicos y geotécnicos de la zona afectada antes de aprobar el proyecto de recrecimiento.
Mostrando una frivolidad digna de mejor causa, estos informes se refieren a los graves quebrantos económicos de los regantes bardeneros si se desembalsara el pantano, y afirman que gracias a la intensa vigilancia de las obras se han detectado los problemas de inestabilidad que podían haber sido catastróficos de no haberse detectado antes del llenado del embalse recrecido (que tendría 1.079 hm3. de capacidad), y que el recrecimiento es la mejor solución a los problemas de deslizamiento de la ladera.
Sentados en 2006 en el banquillo de los acusados en la Audiencia Provincial de Madrid varios ingenieros de la Confederación y del Ministerio, todos ellos negaron rotundamente cuando fueron preguntados si era cierto que el recrecimiento respondía en el fondo a solventar los graves problemas de seguridad de la actual presa de Yesa.
Así las cosas, nosotros creemos que en esta ocasión Antonio Casas se equivoca en una cosa. No hay que evacuar Sangüesa, porque en Sangüesa viven personas y porque Sangüesa está en el mismo sitio que estaba mucho antes de la construcción del actual embalse que a alguien se le ocurrió recrecer desafiando al destino y provocando a las fuerzas y elementos naturales.
Con la ladera deslizándose, los responsables de las obras del recrecimiento decidieron, el 29 de noviembre y el 21 de diciembre de 2012, cambiar los escenarios del plan de emergencia de la presa declarando los escenarios O y 1 respectivamente. Eso sí, sin decir nada a la población.
Nadie tiene derecho a manejar esta situación de espaldas a la población afectada y la información pública. Hacerlo como ya lo han hecho es imperdonable.
Por ello, creemos realmente que no hay que evacuar Sangüesa, porque creemos que lo que dicta el sentido común es que hay que vaciar Yesa, aunque para ello haya que avisar a la población que quizás durante el vaciado vaya a ser necesaria la evacuación.
Los intereses económicos de los regantes, y el orgullo de los ingenieros de la Confederación, al cajón. Nada de esto está ni puede estar por encima de las personas y de su seguridad, ni por encima de las condiciones elementales de sosiego público.
Casas ya ha dicho lo que tenía que decir. Lo puede decir más alto, o más veces, pero no más claro. Su experiencia le avala. Aunque haya a quien, como siempre, solo le preocupe matar al mensajero.







