Hace 52 años, Argelia se proclamaba independiente de Francia. El 1 de julio de 1962, tenía lugar un referéndum de autodeterminación en el que los argelinos decidían ser un pueblo libre. Con una participación del 91.9% del censo electoral, optaron por el sí a la independencia en 99.72% de los votos emitidos por 5.975.581 ciudadanos, mientras que el 12:28%, 16.534 argelinos, se manifestaba en contra. La pregunta era ésta: «¿Desea que Argelia sea un Estado independiente cooperando con Francia en las condiciones definidas por las declaraciones del 19 de marzo de 1962?». Antes, B. Tricot, por la parte negociadora francesa, había propuesto una pregunta doble: «1. ¿Desea que Argelia sea independiente? 2. En caso afirmativo, ¿desea que coopere con Francia? «, Pero, finalmente se consideró demasiado complicada y se optó por una sola pregunta. El 3 de julio eran proclamados oficialmente los resultados y, al día siguiente, el general De Gaulle, en nombre de la potencia colonizadora, los reconoció también, así como la independencia de Argelia, hasta ese momento mismo un territorio francés más, de manera que le fue traspasada la soberanía plebiscitada en las urnas.
El estallido de alegría se adueñó de todo el país y, aquel 4 de julio, a las 12 h, en Rocher Noir (hoy Boumerdès) sede del Gobierno Provisional de la República Argelina (GPRA), se izó, en medio del entusiasmo colectivo, la bandera argelina que, un día ya lejano, el líder independentista Messali Hajdar había confeccionado por primera vez, con la ayuda de su esposa, Emilie, francesa. El 5 de julio, 132 años después del desembarco de la armada francesa en Sidi Ferruch con la consiguiente ocupación de Argelia, el país ya era independiente y la fecha adquiría toda la simbología propia de las fiestas nacionales, como así fue desde entonces acá. El 8 de octubre, el nuevo Estado se integraba en la Organización de Naciones Unidas. Para llegar hasta ahora, pero, el pueblo argelino tuvo que pasar por un largo calvario de lucha y sufrimiento, peleas internas y luchas fratricidas, tanto en el propio país como entre la numerosa inmigración argelina en Francia.
En la madrugada del 1 de noviembre de 1954, el FLN (Frente de Liberación Nacional) se hacía conocer con una acción armada coordinada contra una cuarentena de comisarías, cuarteles y puntos estratégicos de la administración francesa en territorio argelino. Dos años después, por iniciativa socialista, la Asamblea Nacional francesa aprobaba la ley de los poderes especiales en Argelia por la que se intensificaba la presencia militar. Mitterrand será, durante el conflicto, ministro del Interior y luego de Justicia y no tendrá escrúpulos en hacer guillotinar decenas de resistentes. La batalla de Argel comenzaba en 1957 y la tortura y la represión contra los patriotas argelinos se generalizó. El año siguiente, en El Cairo, se formaba el GPRA, presidido por el dirigente histórico Ferhad Abbas. El 19 de septiembre, el GPRA afirmaba: «Argelia no es Francia», mientras franceses residentes se movilizaban por una «Argelia francesa» y más adelante en el grupo armado clandestino OAS. La guerra se generalizó y el 16 de septiembre de 1959 el presidente De Gaulle aceptó el derecho de los argelinos a decidir su futuro como pueblo a través de un referéndum. Franceses progresistas y también de círculos cristianos se posicionaron junto a los independentistas y defendieron el derecho a la insumisión en el ejército, en una guerra que Francia vivirá como un verdadero desgarro. La solución sólo podía ser política y en 1961 De Gaulle se mostró favorable a la independencia. Los hechos se precipitan y el 19 de marzo de 1962 entró en vigor un alto el fuego bilateral, pactado el día anterior en Évian por las dos partes. El 8 de abril, los franceses aprueban en referéndum los acuerdos adoptados y, por tanto, el derecho de los argelinos a autodeterminarse. Tres meses después, se arría la bandera tricolor para dejar paso a la argelina, muy alta, muy tiesa y muy sola, finalmente.
EL PUNT – AVUI






