CONTRADICTORIO referirnos al Museo Etnográfico de Arteta como uno de los pequeños museos de la Comunidad, es lo que tiene el lenguaje, que a veces, a fuerza de etiquetar las cosas, los significados no se ajustan a la realidad. Contradictorio no solo porque ese espacio alberga nuestra historia, lo que somos y por qué somos, en una de las mejores colecciones etnográficas de Navarra, sino porque detrás de todo ello está Joxe Ulibarrena, un escultor a la altura de los grandes como lo fueron Chillida y Oteiza y lo es hoy Basterretxea. Y sigue en activo, sonriente ante cualquier adversidad, que en su vida han sido varias, apostando por el trabajo diario en el pequeño gran museo del Reino de Pamplona en lugar de perderse por las grandezas en las que a veces transitan sin rumbo los artistas. No hay razón, ni crisis, que justifique que no se apoyen proyectos como el de Arteta y el resto de espacios que existen y subsisten para conservar la memoria y la cultura. No es de recibo legislar en su contra con normativas que los marginan. Esos pequeños museos son el legado que una generación deja a la siguiente y en ellos hay mucho más que objetos. Lo decía Ulibarrena hace una década en una entrevista recogida en estas páginas: «Para quienes no entienden que somos raíces del Reyno de Pamplona y que es necesario mamar de esas raíces para entender nuestra propia cultura no tengo nada que decir. No es cuestión de convencer, sino de percibir de dónde venimos y qué somos, conocer nuestra idiosincrasia. Hay que tener interés por la grandeza de las cosas». Y eso no es lo mismo que apostar solo por las cosas grandes como ocurre en esta tierra.
http://www.noticiasdenavarra.com/2013/01/28/opinion/mesa-de-redaccion/ulibarrena







