Que siguen los antivascos
Barcina es de la izquierda abertzale. He llegado a esa conclusión tras estudiar concienzudamente las declaraciones de la propia Barcina y sus correligionarios políticos y mediáticos de los últimos meses. Barcina, Sanz, Catalán, Sánchez de Muniáin, Adanero, Maya y su entorno mediático han repetido hasta la saciedad -o la suciedad, habida cuenta de la falta de higiene política, ética y estética del caso- que en Can no ha pasado nada, que todo es un montaje de la izquierda abertzale. Da igual que la jueza acepte a trámite la denuncia de Kontuz! Da igual lo que publique este periódico. Ellos, erre que erre: todo es un montaje de la izquierda abertzale. En este contexto llega la carta publicada ayer por Barcina en otro periódico local. En ella, Barcina admite haber cometido un «gran error», y pide perdón por ello. Esto es, da pábulo al montaje de la izquierda abertzale. De lo que, indefectiblemente, he de colegir que Barcina es del entorno de la izquierda abertzale.
Estoy hasta las gónadas del que vienen los vascos. Especialmente cuando hablan de Can. En Can el problema es precisamente que no han venido los vascos. El problema es que han venido los antivascos y se la han cargado -amén de por su nefasta gestión megalómana- por sus obsesiones identitarias, por no juntarla con las cajas vascas, con Kutxabank, que sigue vivita y coleando, y en disposición de conceder préstamos -noticia de esta semana: el Gobierno de Navarra y Kutxabank han llegado a un acuerdo para facilitar la concesión de créditos para actuaciones en viviendas-. El problema es que han venido los antivascos y mientras hundían la caja la han saqueado, se han llenado los bolsillos a un ritmo de 57 euros por minuto. Con toda su cara. Y con todo su cinismo: entre triple y triple, Barcina nos decía que había que trabajar más y cobrar menos.
Tremendos gestores. Si por mis gónadas. Han hundido Can y han hipotecado Navarra: pantanos, canales, circuitos, pabellones y trenes de alta velocidad. Todo con bien de peajes en la sombra. La cultura de la megalomanía y el pelotazo. Los de la Cofradía del Hormigón se han hecho de oro. El resto tendremos que pagar la factura durante décadas, como decía Barcina, trabajando más a cambio de menos: menos calidad en la comida de los hospitales, menos sanidad, menos educación, menos atención a la dependencia. Suena simplista. Suena maniqueo. Lo sé. Pero es que han hecho el mal descaradamente. Y encima ha venido Rubalcaba ha decir que el PSN va ha seguir apoyándolos, a cambio de cuatro migajas, inmolándose por no perjudicar al propio Rubalcaba, por no arriesgarse a aumentar un poco más la ya de por sí imparable sangría de votos del PSOE. Que siguen los antivascos. Eso sí que da miedo.
Declaraciones de Yolanda Barcina
LO importante es que esto de las dietas triples corresponde a otros tiempos que yo decidí cambiar. Aquellos dinerales que se embolsaban en aquellos tiempos los cargos públicos que asistían a las reuniones en serie de la Permanente de la Junta de Entidades Fundadores de Caja Navarra eran un escándalo. Como era una entidad opaca, hasta que denunciaron públicamente su existencia no pude decir nada. Pero en cuanto me enteré por la prensa de que yo misma asistía a aquellas reuniones en serie, en cuanto supe gracias a los medios de comunicación que yo misma me embolsaba aquellas cuantiosas dietas por no hacer nada, por oír informes sin que se comprobara siquiera si los escuchaba, me indigné y decidí luchar contra aquel escándalo, decidí hacer una apuesta firme por la transparencia. He tenido que trabajar muy duro para convencer a la plataforma de consumidores, usuarios y contribuyentes Kontuz! de que me denunciara ante el juzgado. He tenido que hacer un gran esfuerzo para conseguir que la jueza aceptara la denuncia. Me ha costado muchísimo que la investigación judicial saliera adelante y que la Guardia Civil pudiera hacerse con las actas de las reuniones que en Caja Navarra se negaban a dar. He tenido que darlo todo para que la información derivada de esa investigación llegara a Diario de Noticias y fuera publicada. Además, no me voy a parar ahí. Estoy decidida a seguir adelante. Quiero sacarlo todo a la luz. Pero no es una tarea fácil. Mis correligionarios y yo lo hacíamos todo de una manera muy opaca. Además, mis correligionarios y yo controlamos y manejamos a nuestro antojo los grandes centros de poder político y mediático de Navarra. No es fácil superar todas esas trabas. Aún así, estoy decidida a intentarlo. Y no pararé hasta pillarme a mí misma en otro renuncio. Porque, visto lo visto, estoy convencida que en la Can hay más chanchullos de este estilo, en los que muy probablemente yo misma esté implicada. Mi apuesta por la transparencia es impenetrable. Mi decisión de cambiarlo todo es inmutable.






