A Pepe Beunza (Valencia, 1948) le van a dar un premio institucional. Beunza fue el primer objetor de conciencia por razones ideológicas, allá por 1971. Los de la dictadura militar eran malos tiempos para el antimilitarismo activo -y para casi todo-: fue condenado a 15 meses de prisión y otros 18 de batallón disciplinario en el Sáhara Occidental. Beunza va a ser premiado como representante de todo el colectivo de insumisos y objetores de conciencia. Un colectivo que, según el jurado del premio, llevó a cabo «una lucha larga y diversa contra el servicio militar obligatorio, y contribuyó a profundizar la democracia y a difundir los valores de la cultura de la paz». También se subraya que la lucha de objetores e insumisos «popularizó, con el rechazo del uso de las armas, la desobediencia civil y la resolución no violenta de los conflictos». Beunza tiene varios nexos con Navarra. El de su apellido salta a la vista: es descendiente de Joaquín Beunza, el de la calle en la Rochapea, el destacado abogado carlista de principios del siglo pasado. Otro lazo menos evidente pero más estrecho es el solidario, el militante: impactado por la fuerza del movimiento insumiso en estos lares, durante la década de los 90 visitó Navarra en innumerables ocasiones para ayudar en todo lo que pudo: charlas, talleres de preparación para la cárcel, manifestaciones, e, incluso, quesos. Todos los años, regalaba un sabroso idiazabal al colectivo de insumisos presos. Ya he dicho que Beunza va a recibir un premio institucional. Todavía no he dicho cuál. No se trata de la Medalla de Oro de Navarra, el Francisco Javier a la promoción de Navarra en el exterior, el Príncipe de Viana de la Cultura, la Dependencia, el Desarrollo o el Macramé -si no me equivoco, la diversificación e internacionalización de los Príncipe de Viana ha durado un solo año, ya la han aparcado: tremenda idea aquella-. No es ningún premio del Gobierno de Navarra. Y temo no haber sorprendido a nadie con esta aclaración. Navarra fue la comunidad con mayor proporción de objetores, insumisos en general e insumisos presos en particular, pero es impensable que aquí ese colectivo reciba un premio institucional. Ya no nos sorprende. Pero esto es un cortijo en el que solo se premia a los leales al régimen. Cuando me enteré del premio de Pepe Beunza lo pensé. Y pensé además que, como claman en Twitter, #hayquedecirlomás. Felicidades a Pepe por el primer Premio Constructores de la Paz, concedido por el Institut Català Internacional Per la Pau, institución dependiente de la Generalitat de Cataluña.
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