Otra tribu y los derechos de sus ciudadanos

No hay ya razón ni entendimiento. Ha sido entrar España en el caos económico para que unos y otros echen las culpas del origen de la hecatombe a diversas fuentes del mal. La debacle ahoga y hace graves estragos en política, y hasta los más mínimos entendimientos se están tornando grotescos. Tanto como nuevos y viejos partidos en tribuna que culpan al nacionalismo (siempre periférico) de la causa de todo mal. Siendo así, en mal momento entran dos territorios en disputa: una Catalunya pidiendo derecho a escindirse de una unidad, y una tribu, Trebiñu, pidiendo ser parte de otra unidad (Araba).

El enclave desea ser, de nuevo, la octava tribu de Araba. Una integración que podría permitir, por ejemplo, que un amigo mío aquejado de las consecuencias de una trombosis cerebral, y que residía en Argan-tzun, no tuviera que ir cada semana en una ambulancia de la Junta de Castilla y León (JCyL) al hospital de Burgos -esto es, a más de una hora de su casa, con el gasto público que ello supone a los ciudadanos-, o que los trebiñeses pudieran gozar de la accesibilidad a todos los servicios sociales y de educación que les ofrece vivir a tiro de piedra de la capital alavesa, además de más y mejores infraestructuras cívicas que JCyL no les puede ofrecer por su ubicación. Un disparate, porque los que enarbolan la bandera de la equidad y la España antitribal ya han decidido que Trebiñu se queda donde está, porque lo dice la ley. Porque sus habitantes son burgaleses. Porque la JCyL no hace tratos con separatistas (vasco=separatista). Porque el nacionalismo es expansionista y desea colocar su bandera de castillos y leones en el Consistorio trebiñés.

Un conocido periódico, de título primeras letras del alfabeto, confunde constantemente en sus ediciones la palabra independientes (ciudadanos no afiliados a ningún partido y que gobiernan el municipio) por independentistas (de ahí cierto analfabetismo). La lógica, en relieve: como Trebiñu está gobernado por independentistas, lo justo es no negociar con ellos. No permitirles el derecho a tribu.

Me pregunto si los salvaguardas de la ley han pensado que no se debe más el ciudadano a su ley que lo que esta se debe al bienestar social. Me pregunto si los defensores de la unión, la solidaridad y la democracia se han planteado que están convirtiendo Burgos, Castilla y España entera en una tribu, ya que Burgos tiene hoy más derechos que sus habitantes. Pero eso sí: con la bandera del imperio en su lugar.

 

http://www.deia.com/2013/04/01/opinion/cartas-al-director/otra-tribu-y-los-derechos-de-sus-ciudadanos