El Instituto Elcano no sirve para nada

Mal momento han escogido los prebostes del Instituto Elcano, que preside un pomposo ‘sabio’ de los que en el mundo ha sido llamado Emilio Lamo de Espinosa, para anunciar la incorporación de José María Aznar a tan fantasmal organización que no sirve para nada y acaba de editar un informe sobre la nueva estrategia de la política exterior española, que es un inútil vademécum para parvularios aficionados al mapamundi. Subrayaba el pensador alemán las notables diferencias de “quienes viven para la política” y los que “viven de la política” y de otras habilidades parecidas, bien sea el Instituto Elcano, la Fundación Carolina, la Casa de las Américas, centros habituales de conferencias, tertulias, debates y viajes de gorra en los que siempre van los mismos ‘fundacionales’ de las fundaciones de alto copete pagadas con el dinero público y mecenas variados a los que a veces se lleva de excursión en el avión (si no está averiado) del Príncipe o del Rey.

Da la casualidad de que Lamo de Espinosa apoyó en su día la más que mentirosa guerra de Iraq, por la que apostó Aznar y en cuyo debate crucial del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (donde España no debería regresar porque nos meterá en otra guerra) la inefable Ana Palacio, desbordando a Colin Powell por la derecha militar, a punto estuvo de aporrear la mesa con uno de sus zapatos tal y como lo hizo Kruchov en la Asamblea General, mientras decía la doña española eso de “no más inspectores, ni mas tiempo” para apoyar el ataque mortífero sobre el cielo de Bagdad, de nuevo iluminado por las bombas Bush JR, y bajo el que nunca se encontraron las armas de destrucción masiva de Sadam Hussein. La misma Ana Palacio que luego envió a los embajadores de España mensajes para que jalearan la autoría de ETA en el 11-M de Madrid, esa otra gran mentira a la que Aznar dio pábulo mientras se hundía el PP en las elecciones de 2004 y él, huyendo de la verdad, rezaba sus letanías sobre los “remotos desiertos y las lejanas montañas” donde habita Satán.

Pues bien, en el aniversario del 11-M, el Real Instituto Elcano nos anuncia la incorporación de Aznar, que ya está en FAES y otros mil foros mas, para redondear su larguísima lista de colaboradores famosos, como los que aparecen por decenas en su informe sobre la acción exterior de España, donde se oculta la verdad y realidad de los verdaderos problemas y desafíos exteriores del país. Sobre los que no se abren debates ni se presentan propuestas, mientras se habla de toda clase de formulismos, generalidades y protocolos en el peor de los estilos de una diplomacia trasnochada que quiere ser moderna sin decir el por qué ni el para qué.

Vamos a ofrecer unos someros ejemplos de lo que habría que debatir y sobre lo que hay que proponer alternativas a este club comilón (donde hay ‘pensadores’ internacionalistas del PSOE y del PP) y de falso alto copete.

Defensa y Seguridad: ¿cuándo va a revisar España de una vez sus políticas de Defensa y Seguridad, porque ni la OTAN, en el plano multilateral, ni los EEUU, en el Tratado bilateral, dan cobertura de defensa automática para Ceuta y Melilla? ¿Qué es eso de que España debe defender todo el territorio de los países aliados y que la OTAN no defienda el territorio español de las plazas españolas del Norte de África? ¿No ha llegado el momento, a la vista de la gravedad de lo que ocurre en Ceuta y Melilla, de que la OTAN diga algo y se moje, y despliegue su flota? Además, ¿acaso no son las dos ciudades el único punto débil de la defensa militar de España? Entonces ¿para qué nos sirve la OTAN y el tratado con los EEUU? Una dualidad sin ventajas para España y sin sentido porque el Tratado bilateral debería estar inmerso en el multilateral de la OTAN, luego sobra uno de los dos y el que quede deberá incluir la defensa automática de Ceuta y Melilla, de lo contrario sobran los dos.

Imaginar que los sabios de Elcano se atrevan a un debate abierto sobre todo esto es mucho imaginar Ni siquiera se les ocurrió el abrir un debate sobre la, soñada por De Gaulle, ‘Comunidad Europea de la Defensa’, de la que tibiamente se habla en la UE.

Nada de esto, no se dice nada, ni se debate, ni se analiza ni hacen propuestas al respecto no vaya a ser que se enfaden los EEUU o que los españoles descubran las trampas y la inutilidad de estos obsoletos y costosos Tratados defensivos. Y ¿qué pasa con las armas nucleares EEUU en territorio español, o qué riesgos de un segundo 11-M tiene para España el ‘escudo anti misiles’ que se está implantando en Rota?

Además si no hay apoyos atlánticos ni americanos, ni los va a haber nunca jamás para Ceuta y Melilla -porque Washington y París apoyan a Mohamed VI-, entonces y como una vez dijo Máximo Cajal, ¿habría que plantearse el abandono de Ceuta y Melilla? ¡No, jamás! Dirá Aznar, el conquistador de Perejil. Pero nada de todo eso se habla o se escribe en el Informe vacío del Instituto Elcano, que a lo mejor habría que cerrar.

Ni tampoco de Gibraltar, donde García Margallo ha regresado al grito de ¡Gibraltar español! Y tiene medio cerrada la verja con un tránsito bloqueado que afecta, en pleno siglo XXI y en la UE, a los Derechos Humanos de personas muy modestas que trabajan y viven en el Peñón. Claro, pero es que “¡echaron los bloques de cemento al agua!”, dirá Margallo Eso es verdad, pero eso ¿lo hizo Londres o lo hizo Gibraltar? Además la venganza del medio cierre la verja ¿es la solución? O sea, regresamos por el túnel del tiempo a la diplomacia del franquismo. Pues sí que estamos bien. Y ¿qué dice Elcano? Cero patatero, un recuadrín sobre la posición oficial de España en Gibraltar (sic).

Y sobre la Unión Europea, la crisis económica de la UE, el euro, el BCE, las instituciones europeas y sus novedades ¿cuál es o cual debe ser la política exterior de España? Silencio, como en todo lo demás.

El Instituto Elcano debería hablar y escribir a las claras, debatir y proponer iniciativas y una nueva acción exterior de España sobre todo esto y sobre muchos más asuntos pendientes: las tensas relaciones con Marruecos, el Sahara perdido (otro recuadrín), la olvidada nación portuguesa, América Latina (con sus problemas con Venezuela, Argentina, Ecuador, Bolivia, etc) y sus tensiones ideológicas por el embargo EEUU a Cuba -que Aznar promocionó en la UE y que la Unión Europea ahora tiene que rectificar-, el desafío catalán en el ámbito europeo, las relaciones de España con el Vaticano del Papa Francisco y los ahora trasnochados ‘Acuerdos Específicos’ Iglesia-Estado, las funciones de la Corona en la acción exterior de España (¿qué broma es esa de pasear y marear al ministro ruso Lavrov en plena crisis de Crimea por los palacios de la Zarzuela, Moncloa y Santa Cruz solo para robarle unas fotos y unos vídeos para los telediarios? etcétera, etcétera.

¿Y qué dice de todo esto el Real Instituto Elcano, de cara a una mejor y nueva estrategia de la política exterior de España? Nada de nada. Y entonces ¿para qué sirve -o a quién sirve- el Instituto Elcano? Pues no sirve para nada y sirve a quien ustedes imaginan. Pues que lo cierren de una vez, que hay que ahorrar hasta el último céntimo en pos de la convergencia fiscal con la UE, porque de los despilfarros de la política ¡ya está bien!

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